Campanha de solidariedade com coletes amarelos

[:es]IAN100. Paris (France), 08/12/2018.- A Yellow Vests protester hurl back tear gas to French riot police during a demonstration in Paris, France, 08 December 2018. Police in Paris is preparing for another weekend of protests of the so-called 'gilets jaunes' (yellow vests) protest movement. Recent demonstrations of the movement, which reportedly has no political affiliation, had turned violent and caused authorities to close some landmark sites in Paris this weekend. (Protestas, Francia) EFE/EPA/IAN LANGSDON[:]

Visto:

  1. La lucha de los chalecos amarillos sigue viva en Francia e impacta a amplios sectores de la clase trabajadora y los pueblos de todo el mundo. Empezó en noviembre de 2018 contra una suba del impuesto al combustible: un ataque directo al bolsillo de cientos de miles de trabajadores, jubilados, estudiantes y sectores medios que utilizan su auto a diario.
  2. Junto al rechazo a dicha suba, el reclamo se amplió a exigir un aumento de salarios, pensiones y ayudas sociales e indexación; mejorar el transporte y los servicios públicos, restituir el impuesto a la riqueza, anular el IVA a los productos de consumo masivo, anular los subsidios para empleo a las grandes empresas, limitar los sueldos de los funcionarios políticos, medidas radicales ante la emergencia ecológica, una democracia más directa e incluso la renuncia de Macron, “el presidente de los ricos”.
  3. El movimiento surgió en forma espontánea, por fuera de las direcciones sindicales y políticas tradicionales. Funciona con asambleas locales, delegadas/os electas/os por la base y una “asamblea de asambleas” nacional, cuya tercera reunión es en junio. Desde hace seis meses, con altibajos, cada sábado decenas de miles se movilizan en toda Francia y hay fuertes enfrentamientos con las fuerzas represivas.
  4. Ante la protesta, Macron tuvo que retirar la suba del impuesto a la nafta, congelar las tarifas, aumentar el salario y la jubilación mínimos, y abrió un “gran debate nacional” buscando desviar el movimiento. A la vez aplica una inédita represión que ya provocó dos muertes, decenas de heridos, cientos de detenidos y miles de procesados, hizo aprobar una ley “anti-vándalos” y hasta amagó con desplegar al ejército.
  5. La campaña del gobierno por desacreditar a los chalecos amarillos asociándolos a la extrema derecha fracasó. Si bien al inicio el Frente Nacional les dio cierto apoyo mientras que el PS y el PC los criticaban o vacilaban, el movimiento se fue radicalizando: señala al gobierno y los ricos como culpables de la crisis, no a los inmigrantes. Grupos de derecha fueron echados de las marchas varias veces.
  6. Pese al freno de la CGT y otras burocracias sindicales, los chalecos amarillos vienen coordinando acciones con la clase obrera: el 5 de febrero, una primera gran marcha con paros impuestos por la base; el 19 de marzo huelga general con grandes movilizaciones, el 1º de Mayo otra gran manifestación masiva y el 9 de mayo en las marchas de estatales contra la reforma de su estatuto laboral. También participan de acciones ecologistas (como la “Marcha del Siglo” el 16 de marzo), antirracistas, de mujeres y de apoyo a la revolución argelina.
  7. Si bien algunos chalecos amarillos son candidatos en 4 de las 34 listas francesas, su llamado ante las elecciones de la Unión Europea “no da ninguna consigna de voto o incluso de participación en estas elecciones” y propone “organizar una campaña de información y sensibilización contra las instituciones europeas y sus políticas liberales” y “ridiculizar esta mascarada electoral”. El 26 de mayo, día de la votación, junto a los chalecos amarillos belgas, hacen una marcha en Bruselas, sede de la UE.
  8. En su segunda asamblea nacional, el 7 de abril, acordaron un llamado al pueblo a “crear juntos, por todos los medios necesarios, un nuevo movimiento social ecológico popular”, consideran que “conscientes de que tenemos que derrocar un sistema global, es necesario salir del capitalismo” y plantean “el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.

Y considerando:

  1. La lucha de los chalecos amarillos no interesa sólo a Francia, sino que va contra los mismos planes de ajuste y de privatización de nuestras vidas que aplican los distintos gobiernos capitalistas a los trabajadores y pueblos de todo el mundo para que paguemos la crisis.
  2. Por sus justas demandas, por sus métodos combativos y por el enemigo que enfrentan, dicha lucha cuenta con la simpatía de vastos sectores de la vanguardia obrera, juvenil, social y de izquierda en el plano global.
  3. Por la dinámica anti-sistema capitalista que plantea su movimiento, y en especial por la dura represión que enfrentan, requieren el apoyo activo de todas las organizaciones revolucionarias del mundo.

La Liga Internacional Socialista resuelve:

  1. Lanzar una campaña internacional de solidaridad con el movimiento de los chalecos amarillos en base a la consigna principal “Chalecos amarillos: la misma lucha, el mismo enemigo. Macron, démission!”.
  2. Cada sección nacional publicará de manera regular en sus periódicos, páginas web y redes sociales información sobre el desarrollo del movimiento y a la vez de nuestra campaña. Además del apoyo a sus demandas, en especial exigimos: Libertad a todas las y los manifestantes encarcelados; amnistía total a las y los procesados, prohibición de las armas LBD; indemnización a todas las y los heridos por la represión; derogación de la ley “anti-vándalos”.
  3. La culminación de la campaña internacional será el 17 de noviembre próximo, al cumplirse un año del inicio del movimiento. Ese día, cada sección organizará un acto ante la embajada de Francia en su país, con chalecos amarillos y carteles o banderas con la consigna.