Por: Carlos Ernesto Guevara Villar
Desde la sección panameña de la Liga Internacional Socialista, repudiamos enérgicamente la agresión imperialista de los Estados Unidos contra Venezuela, ejecutada bajo los falsos pretextos del “combate al narcotráfico”, la “seguridad hemisférica” y la supuesta “defensa de la democracia”. Se trata de una nueva escalada militar al servicio de los intereses del capital imperialista, que busca reimponer por la fuerza su dominación sobre América Latina, controlar recursos estratégicos y aplastar cualquier intento de soberanía relativa que escape a su tutela, aun al costo de la vida de miles de civiles inocentes.
El pueblo panameño conoce de primera mano esta política criminal. El 20 de diciembre de 1989 Panamá fue invadida por tropas estadounidenses, dejando miles de muertos y desaparecidos, barrios enteros arrasados como El Chorrillo y una herida histórica que sigue abierta. Aquella invasión, también justificada en nombre de la “defensa de la democracia” y del supuesto restablecimiento del orden institucional, significó en realidad la muerte de población civil indefensa y la imposición violenta de un proyecto político y económico subordinado a Washington.
Hoy el imperialismo recicla ese mismo discurso para atacar a Venezuela, mientras demuestra su absoluta hipocresía al haber sostenido, protegido y respaldado políticamente a regímenes profundamente ligados al narcotráfico, como el del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, aliado estratégico de Estados Unidos durante años. La llamada “guerra contra las drogas” no es más que un instrumento de intervención militar que deja a su paso destrucción, desplazamientos y pérdida de vidas inocentes, mientras se encubre a gobiernos funcionales al imperialismo.
Esta ofensiva se inscribe además en la nueva doctrina imperialista impulsada por Donald Trump, basada en el uso abierto de la fuerza militar, el desprecio por el derecho internacional y el unilateralismo agresivo. Bajo esta doctrina, la “democracia” se convierte en un simple experimento impuesto a sangre y fuego, donde los pueblos pagan con muertos, destrucción y miseria los ensayos geopolíticos del imperialismo.
En este contexto, denunciamos con firmeza la posición entreguista del gobierno de José Raúl Mulino, quien ha llegado a declarar en su cuenta de X, su respaldo al llamado “ensayo democrático”, legitimando así la agresión imperialista y el uso de la fuerza militar como método político. Esa postura implica avalar la pérdida de vidas inocentes, la destrucción de países enteros y la negación del derecho de los pueblos a decidir su propio destino. Esta claudicación traiciona la memoria de las víctimas de 1989 y coloca nuevamente a Panamá del lado del imperialismo y no de los pueblos agredidos.
Desde una posición socialista revolucionaria, internacionalista y de clase, afirmamos que no existe democracia posible bajo las bombas imperialistas ni liberación alguna impuesta por ejércitos de ocupación. La defensa de Venezuela frente a la agresión imperialista está inseparablemente ligada a la lucha contra el capitalismo, el imperialismo y sus agentes locales. Solo la movilización consciente y organizada de la clase trabajadora y el movimiento de masas puede enfrentar la guerra imperialista y abrir una salida emancipadora desde abajo.
Llamamos a la clase trabajadora, a la juventud, a los sindicatos, a los movimientos populares y a toda la izquierda combativa a impulsar acciones de protesta, movilización y solidaridad activa que empalmen con las jornadas internacionales contra la intervención yanqui. La memoria de Panamá en 1989 y la resistencia del pueblo venezolano hoy deben transformarse en fuerza material para derrotar la ofensiva imperialista y a los gobiernos entreguistas que la justifican.
¡Abajo el imperialismo yanqui!
¡Ni invasión ayer en Panamá ni invasión hoy en Venezuela!
¡No a la farsa del “combate al narcotráfico” y del “ensayo democrático” imperialista!
¡Fuera la nueva doctrina de guerra de Trump de América Latina!
¡Contra los gobiernos entreguistas, movilización y lucha de masas!
¡Por el internacionalismo y la autodeterminación de los pueblos!




