En el Día Internacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia, alzamos la voz por Nicaragua para afirmar una verdad irrenunciable: no puede haber paz sin memoria, no puede haber transición sin justicia y no puede haber democracia sin verdad, y nada de esto será sostenible en el tiempo sin garantías de No Repetición.
Por Alternativa Anticapitalista
La memoria no es un acto simbólico ni una fecha en el calendario. La memoria es un derecho de los pueblos; es una herramienta contra los olvidos impuestos, contra la manipulación de la historia y contra la impunidad de los verdugos. En Nicaragua, la dictadura capitalista-estalinista de los Ortega-Murillo gobiernan en base a terror político, en pro de aplicar medidas del FMI y sostener sus negocios con las burguesías locales y transnacionales. Han perseguido, secuestrado, desterrado, desnacionalizado, asesinado, mientras intentan borrar las huellas de sus crímenes, extender la impunidad y asegurar la continuidad en el poder. En la vereda de enfrente, en contra de la dictadura, jóvenes, mujeres, pueblos indígenas y afrodescendientes, disidencias sexodiversas, muchos de ellos del movimiento campesino y trabajadores que con digna rabia se han movilizado y han organizado ternura: redes de solidaridad, cuidados y tranques que paralizaron el país en defensa propia. Por eso hoy decimos con claridad: sin memoria no hay futuro posible.
Ante la Tragedia y Farsa en Nicaragua: Memoria Histórica
Esta dictadura no surge de la nada. Se construye sobre la traición al legado de las luchas insurreccionales y revolucionarias, de pactos entre élites y políticos oportunistas. Así como dictaduras militares de los años 60 en todo nuestra Abya Yala impuestas por los Estados Unidos y sus “intereses nacionales” utilizaron la bandera anticomunista como doctrina de Estado para ejecutar terror capitalista. Hoy el régimen Ortega-Murillo levanta el “antiimperialismo” retórico como coartada para encubrir su alianza con los mismos poderes económicos que dice combatir, ejecutando un modelo de acumulación clientelar y neoliberal, y así justificar la represión con el pueblo que se opone a sus políticas.
Recuperar la memoria es también desenmascarar a quienes repiten los métodos de represión, censura, desarticulación; a quienes desde la falsa izquierda, repiten la políticas del enemigo que dicen haber vencido o querer vencer. No hay causa popular posible si se traiciona al pueblo.
Sujeto político de la memoria
Reconocemos el papel fundamental de las madres, que en Nicaragua, como en toda América Latina, han sido sostén moral y político de la memoria. Ellas no se rinden, ni se venden: lloran, buscan, nombran, resisten y luchan.
La construcción de la memoria exige un sujeto político colectivo. No se trata de una transición pactada entre élites las mismas que sostuvieron este régimen hasta donde quisieron, sino de la articulación independiente de los de abajo: los trabajadores, de los barrios, los territorios indígenas y afrodescendientes de aún están en defensa de sus territorios, cooperativas campesinas, el movimiento feminista y LGBTIQ+. Esta articulación es la base material de una nueva sociedad. Porque la memoria que queremos no es solo el recuerdo de los crímenes de lesa humanidad cometidos por los Ortega-Murillo y los Somoza, sino la organización colectiva para que el poder, finalmente, esté en manos de quienes sostienen la vida.
Reivindicamos también la construcción de un enorme entramado social y comunitario para reconstruir la verdad, donde se articulen víctimas, exilio, periodismo, ciencia forense, academia, activismo, arte y organizaciones sociales. La memoria no se decreta: se construye colectivamente.
Construyamos memoria histórica para la No repetición y un horizonte socialista
Demandamos el desmantelamiento del aparato represor, la desarticulación de las estructuras paramilitares y parapoliciales. No basta con una transición formal si la maquinaria del terror sigue intacta.
Decimos con firmeza: No impunidad. Juicio y castigo a los criminales de lesa humanidad. La justicia debe ser integral, conformar una Comisión Investigadora Multidisciplinaria Independiente que saque a la luz los crímenes de la dictadura, con tribunales independientes, mecanismos internacionales cuando el Estado sea cómplice o incapaz, reparación plena para las víctimas y garantías reales de no repetición. Sin justicia no hay memoria que no sea herida abierta; sin reparación no hay futuro que no sea repetición anunciada.
La memoria en Nicaragua está ligada a las luchas sociales, campesinas, feministas, LBTIQ+, estudiantiles y ambientalistas. Porque la represión ha sido también contra los territorios, los cuerpos disidentes y formas de vida comunitaria, y no sólo contra quienes denuncian. No hay justicia democrática sin justicia social y soberanía para quienes sostienen la vida. Nuestra memoria es popular, anticapitalista y antiimperialista, porque se levanta contra toda forma de dominación e intervencionismo extranjero.
Memoria y verdad también son soberanía. Soberanía para decidir sobre nuestros bienes naturales, hoy entregados a negocios familiares y trasnacionales cómplices del régimen. La no repetición no será posible mientras las estructuras económicas que administra la dictadura permanezcan intactas. Porque el poder del régimen no es solo represivo, es también: patrimonial, clientelar y extractivista. Por eso, la justicia que demandamos es también económica: contra el despojo, contra el saqueo de los bienes comunes y por una democratización radical de la tierra, la energía y el agua.
Proponemos la más amplia unidad de acción en las calles y a escala internacional. Para desalojar al régimen más allá de una “limpieza institucional”, planteamos la necesidad de un proceso constituyente, libre, democrático, soberano y plurinacional para que el pueblo decida cómo reorganizar Nicaragua sobre bases económicas, sociales y políticas nuevas. Para nosotres, estamos en el camino de un socialismo plurinacional, con democracia real y perspectiva latinoamericanista e internacionalista.
Hoy reafirmamos un compromiso histórico, que es, a la vez, nuestro programa de lucha socialista:
Memoria, para que el dolor sea motor organizado que venza el olvido impuesto.
Verdad, para desmontar la mentira del régimen con la fuerza de los hechos.
Justicia, para acabar con la impunidad, castigando dentro y fuera de nuestras fronteras a los autores de los crímenes de lesa humanidad
No repetición, que sólo será posible con la transición hacia un proceso constituyente libre, soberano, democrático y plurinacional que reorganice Nicaragua sobre nuevas bases construyendo un nuevo poder de los trabajadores y el pueblo, profundamente democrático, antipatriarcal, antiimperialista y socialista.
Por nuestros muertos, que nos exigen coherencia; por las madres que resisten con dignidad; por las personas secuestradas políticas; por las juventudes, que luchan y son el presente rebelde; por el exilio, que es memoria activa, no perdona y no olvida; y por una Nicaragua libre que construiremos desde sus entrañas populares.
MEMORIA, VERDAD, JUSTICIA Y NO REPETICIÓN





