¡Ningún apoyo político al reaccionario régimen de los Ayatolás!
Esta contribución fue escrita con la guerra en curso y el resultado incierto. La ofensiva EE. UU.- Israel contra Irán pretende redefinir Medio Oriente. No hubo victoria rápida, el conflicto se prolonga, tensiona a las potencias e impacta en la economía global. Hay incertidumbre sobre su desenlace y consecuencias. Esta planteada la derrota de EE.UU.. Hace falta un movimiento anti imperialista y de apoyo a Irán, Palestina, Líbano, Venezuela, Cuba y otros países, independientemente de sus regímenes. La Liga Internacional Socialista (LIS) reafirma las posiciones expresadas desde el inicio de la guerra.1
Una agresión reaccionaria contra Irán
Los ataques imperialistas-sionistas contra Irán no confrontan “democracia” vs. “dictadura islamista”: se trata de una agresión con objetivos militares, económicos y políticos: hablan de destruir las capacidades bélicas iraníes, particularmente nucleares, pero están causando destrucción y muertes de civiles. Quieren diezmar la producción y comercialización del petróleo iraní. Y anular a Irán como potencia regional independiente, derrocar al régimen para fortalecer al Estado genocida de Israel como gendarme del imperialismo e imponer un gobierno proclive a los intereses colonialistas.
El genocida Netanyahu, es ferviente impulsor de la guerra, en la perspectiva de avanzar con el “Gran Israel”. Se plantea ocupar el sur del Líbano, tomar el control total de Gaza y anexar Cisjordania.
Irán resiste, contraataca y el régimen no cae
Los agresores proyectaron una operación que doblegara rápidamente al régimen, pero en tres semanas de guerra Irán resiste y el régimen no cayó, bloquea el estrecho de Ormuz, ejecuta acciones de venganza, contraataca a Israel, bombardea la producción estratégica de países pro imperialistas de la región e, inéditamente, dispara misiles balísticos a bases de EE. UU. y Reino Unido en el Índico. Los impactos sobre Tel Aviv y Jerusalén demuestran que la “cúpula de hierro” no es infranqueable y que Irán, aun golpeado, no se limita a responder simbólicamente. Teherán ha comenzado a extender sus acciones a las rutas alternativas al estrecho de Ormuz que son arterias neurálgicas del comercio energético mundial, cuya interrupción afecta los precios, la inflación, la estabilidad económica y política.
Aunque el reaccionario régimen de los Ayatolás viene de reprimir las movilizaciones y matar a miles de iraníes, no se repitieron las protestas, no aparecieron grietas súper estructurales y se proyecta una imagen de cohesión nacional frente a la agresión externa. Las acciones iraníes anti imperialistas y anti sionistas son en legítima defensa, el apoyo de Hezbolá, de los hutíes o las milicias chiitas iraquíes forman parte de esta respuesta.
Trump: objetivo no alcanzado, aislamiento y futuro incierto
El régimen no cayó como pretendía Trump y los gobiernos de la UE y la OTAN se niegan a participar en la guerra; por eso Trump los calificó de cobardes, los amenazó y planteó la posibilidad de abandonar las bases españolas de Rota y Morón.
Cabe aclarar que la alineación de los gobiernos de la UE tras el “No a la guerra” no implica un giro “pacifista” ya que siguen destinando millones de euros a las partidas presupuestarias de “defensa” y rearme.
Las desavenencias entre el imperialismo norteamericano y los imperialismos europeos, que se manifestaron con la disputa por los aranceles y Ucrania, se profundizan con Irán; sin que planteen explícitamente una ruptura estratégica, pero causan crisis entre viejos socios.
El revulsivo popular a Trump es masivo en EE. UU. donde también hay renuncias como la del jefe de contraterrorismo quien cuestionó la narrativa oficial de que Irán representaba una “amenaza inminente” y apuntó a la influencia de Israel en la decisión de ir a la guerra.
Trump es un brabucón errático que expresa la podredumbre del capitalismo decadente.
La guerra escala con Trump metido en un lío
La guerra está en una fase de escalada abierta, con ataques directos a infraestructuras críticas, se extiende territorial y temporalmente, combinando ofensivas militares, presión económica y crisis políticas.
Una victoria EE. UU.- Israel podría instalar un gobierno subordinado, islamista “reformado”, militar pro estadounidense o monárquico. Pero para lograrlo necesitaría invadir, lo que implicaría miles de muertos estadounidenses y la posibilidad de un desenlace como el de Irak o Afganistán.
Una victoria de Irán, o que logre no ser aplastado, algo que está planteado que suceda, sería un revés tremendo para Trump y Netanyahu, agudizaría los cuestionamientos a ambos y provocaría cambios enormes en EE.UU., Medio Oriente y a nivel internacional.
A Trump se le está yendo la guerra de las manos, está cada vez más aislado y no se puede descartar que sea su tumba política.
Consecuencias globales
EE. UU.-Israel atacaron la estratégica isla petrolera de Gorj, Irán respondió bombardeando refinerías en Qatar y en el estrecho de Ormuz hay fuego cruzado. Con la crisis los mercados financieros funcionen a la baja, hay incertidumbre y cimbronazos en la maltrecha economía capitalista.
La onda expansiva llega a la clase trabajadora con aumentos de combustible, transportes, alimentos y con la pérdida del poder adquisitivo.
Bajo el sistema capitalista imperialista no hay posibilidad de un futuro pacífico y estable ya que provoca crisis y guerras derivadas de la disputa inter imperialista.
Trump ataca a los trabajadores y los pueblos norteamericano, de Venezuela, Palestina, Irán, Cuba y otros, su accionar genera rechazo político y movilizado. En definitiva, el nuevo orden que busca está resultando en un desorden global.
China y Rusia, son aliados políticos y económicos de Irán y critican el ataque estadounidense pero, considerando sus intereses imperialistas, no están dispuestos a desafiar directamente a EE. UU. ni dar ayuda concreta, como ocurrió en Venezuela y está sucediendo en Cuba.
La defensa de Irán no implica apoyar al régimen islamista
Defendemos a Irán y su pueblo frente a la agresión imperialista sin que ello implique apoyar políticamente al régimen ni encubrir a la dictadura teocrática capitalista como supuestamente “antiimperialista”. El régimen también se ha presentado demagógicamente como defensor de la liberación de Palestina, pero sin hacer nada para demostrarlo. Al mismo tiempo, Irán se desplazó hacia una situación cercana a la semi colonia, con una creciente dependencia de Rusia y China, vínculos utilizados por el régimen para contrarrestar los efectos de las sanciones que le impone el imperialismo occidental.
El régimen reaccionario es el resultado de una revolución contra el Sha que fue confiscada por la contrarrevolución islámica dirigida por el ayatolá Khomeini. Fue producto de la influencia de la religión en las masas iraníes y de la traición de gran parte de la izquierda que se subordinó a Khomeini; como el partido estalinista Tudeh. Las excepciones fueron los Fedayín del Pueblo, el PST y una vanguardia obrera organizada en las Shoras o consejos de fábrica independientes. Así se consolidó un régimen contrarrevolucionario, con una dictadura estatal clerical con fuerzas fascistas como las milicias Basij.
A través del tiempo se han repetido las rebeliones: el movimiento Jin Jiyan Azadi, las huelgas masivas, protestas y levantamientos de 2025/26. El régimen siempre responde con represiones brutales que causan manifestantes muertos, heridos, encarcelados o desaparecidos. Nos solidarizamos con la lucha de los trabajadores, los pueblos y las nacionalidades oprimidas contra los mulás y los monárquicos.
Los revolucionarios debemos prepararnos para las futuras luchas contra el régimen, construyendo una fuerza política revolucionaria de la clase trabajadora que pueda orientar las próximas irrupciones de masas, evitar nuevas derrotas o que fuerzas proimperialistas-sionistas capitalicen la situación. Con un programa de revolución permanente que vincule las demandas democráticas con la lucha por un gobierno de los trabajadores y por el socialismo.
Luchamos por una perspectiva revolucionaria y socialista en Medio Oriente y en todo el mundo, lo cual plantea la tarea fortalecer el reagrupamiento internacional de los revolucionarios en base a un programa y método común, tarea que desarrollamos desde la LIS y sus secciones.
Por un movimiento unitario internacional
Pongamos de pie un movimiento internacional masivo y unitario contra los ataques imperialistas y el genocidio en Palestina.
¡Manos fuera de Irán! ¡Por la derrota de EE. UU. e Israel! ¡Fuera sionistas del Líbano! ¡Alto al genocidio del pueblo Palestino! ¡Apoyo a la lucha de liberación palestina! ¡No al pacto tramposo EE. UU. Israel y Hamas! ¡Imperialistas Fuera de Medio Oriente!
¡Enfrentemos a los gobiernos árabes traidores, sus dictaduras y oligarquías!¡Cierre de todas las bases militares estadounidenses y de sus aliados! ¡Huelgas, movilizaciones y acciones unitarias contra los belicistas!
¡Solidaridad con el pueblo iraní! ¡Ningún apoyo político al régimen dictatorial de los Ayatolás! ¡Por el derecho a la autodeterminación, hasta la separación, para todos los pueblos de Irán y por su libre unidad en una federación socialista regional!
¡Rechazamos las agresiones imperialistas a Venezuela y Cuba, sin apoyar políticamente a sus regímenes ni a los imperialismos de China y Rusia! Por una campaña de solidaridad militante con el pueblo cubano!
¡Que no sea el pueblo trabajador el que pague las consecuencias de la aventura bélica, apoyemos los reclamos e impulsamos la huelga general ante la carestía del costo de vida en los combustibles, los alimentos, los despidos y otras lacras capitalistas que derivan de la guerra!
Liga Internacional Socialista (LIS)
21/03/2026





