El Acuerdo de Asociación UE–Israel regula vínculos políticos, económicos y comerciales. Incluye cláusulas de derechos humanos. La UE rechaza suspenderlo. Las organizaciones europeas de la Liga Internacional Socialista (LIS) impulsamos la ruptura total e inmediata con Israel y luchamos por una Palestina Libre y Socialista del río al mar. Desde la GSF, Cele Fierro mostró el contraste entre los activistas que denuncias las complicidades y la UE que las protagoniza y sostiene.

Por Rubén Tzanoff

Un Acuerdo perverso desde su origen

es el marco que regula las relaciones políticas, económicas y comerciales. Es un tratado bilateral que fue firmado en 1995 y entró en vigor desde 2000 para establecer una cooperación amplia y preferencial.

Entre sus puntos fundamentales, elimina o reduce aranceles en bienes industriales y facilita el comercio agrícola, integrando a Israel en el mercado europeo en muchos sectores. Incluye colaboración en áreas como investigación, tecnología, energía, transporte, cultura y educación. Establece canales formales de diálogo sobre política exterior, seguridad y temas regionales. Y contiene una cláusula que vincula el acuerdo al respeto de los derechos humanos y principios democráticos.

El sionismo tiene aliados europeos estratégicos

Durante el otoño pasado, ante la presión popular existente, la Comisión Europea discutió suspender parte del Acuerdo, sancionar a dos ministros extremistas israelíes, a los colonos violentos y paralizar la asignación de ayudas bilaterales.

Ahora España, Irlanda y Eslovenia plantearon concretar la suspensión del Acuerdo, pero el Consejo Europeo la descartó alegando la falta de consenso entre sus miembros.

Alemania e Italia calificaron de inapropiada cualquier acción a nivel europeo contra el gobierno de Netanyahu. Vale la pena repasar cómo lo hicieron. El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, expresó críticas sobre la pena de muerte y la violencia de los colonos y se pronunció por la salida de “Dos estados”, “pero esto debe hacerse a través de un diálogo crítico y constructivo con Israel”. Su afirmación oscila entre la hipocresía y la estupidez de cambiar a un Estado estructurado como colonizador, agresivo y racista.

Por su parte, el ministro italiano Antonio Tajani planteó: “No creo que bloquear un acuerdo comercial sea una herramienta útil”, porque afecta a la población israelí. ¿No se habrá enterado que el agredido es el pueblo palestino y, en gran medida, con el apoyo de la ciudadanía israelí? De esta forma, la suspensión de la renovación automática del Acuerdo de Defensa ya aplicada en Italia por Giorgia Meloni aparece como una simple maniobra política local que ni siquiera se plasmó en Luxemburgo a nivel de la UE.

Hasta España, que abogaba por la suspensión del acuerdo como señal contra el Gobierno de Netanyahu, terminó planteando en boca de José Manuel Albares que se abría a aceptar otras medidas, o solamente a cambios en el apartado comercial.

La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, zanjó el tema sentenciando: “Nuestro debate va a continuar”, “Centrémonos en aquellas cuestiones en las que sí hay acuerdo, que son muchas”, dando vuelta la página como si los palestinos tuvieran tiempo para esperar y el genocidio fuera un tema menor.

La UE con máscara humana y rostro cómplice

La Unión Europea volvió a mostrar su verdadero rostro cómplice con el Estado de Israel. Mientras el pueblo palestino sigue en una situación dramática, la negativa a suspender el Acuerdo de Asociación con Israel, ni siquiera parcialmente, no es sólo “falta de consenso”, es complicidad estratégica con el sostén de un Estado colonial y genocida.

Porque saben perfectamente lo que está pasando. Genocidio, limpieza étnica, ocupación territorial, destrucción en Gaza, intento de anexión de Cisjordania, bloqueo humanitario, invasión del sur del Líbano, guerra contra Irán y agresiones a países vecinos.

El Acuerdo no sólo establece beneficios económicos que sostienen la agresividad del Estado de Israel, sino que ignora y legitima sus crímenes contra Palestina durante más de 75 años; por eso lo rechazamos desde su perverso origen, más aún con el actual genocidio en curso.

A menudo las justificaciones de las decisiones adoptadas se basan en los mecanismos de consenso que rigen el funcionamiento de las máximas instancias ejecutivas de la UE. Algunas requieren unanimidad, otras mayoría cualificada en el Consejo y superar un complejo entramado de aprobaciones que casi siempre arrojan el mismo resultado: inacción o medidas reaccionarias que se agravan cuando hay un genocidio en curso.

La hipocresía se da la mano con la política imperialista. La UE comercia con Israel mientras habla de derechos humanos. El mismo acuerdo que hoy se niegan a suspender exige respetarlos, pero cuando Israel los viola, miran para otro lado.

Ruptura total ya, en el camino de una salida de fondo

Las organizaciones europeas que integramos la LIS llamamos a la más amplia movilización en las calles para exigir la ruptura total e inmediata de la UE con el Estado de Israel de los acuerdos y relaciones diplomáticas, comerciales, militares, culturales, educativas y de todo tipo. Si no lo hace, no hay motivo alguno para que no lo concreten los Gobiernos por su propia cuenta, de manera soberana.

No saquemos los ojos de la Flotilla

También llamamos a retomar y profundizar la solidaridad con Palestina y el apoyo a la Global Sumud Flotilla con movilizaciones, huelgas, boicots y otras acciones, así como lo hacemos desde la LIS en trece países del Viejo Continente. En tal sentido, frente a las complicidades comerciales, la Flotilla ha dado una nueva muestra que no está dispuesta a ignorarlas, realizando un bloqueo marítimo al mega buque MSC Maya en el Mediterráneo.

Embarcada en representación de la LIS, Cele Fierro reflejó el contraste de la Flotilla que denuncia  las complicidades comerciales y la UE que las sostiene negándose a anular o tan siquiera suspender el Acuerdo con Israel.

Más allá de las iniciativas, denuncias y exigencias, recalcamos que la salida de fondo sólo llegará derrotando al Estado de Israel, en el marco de la Revolución Socialista en Medio Oriente, para que gobiernen los trabajadores y los pueblos. Ante la fracasada salida de «dos estados» estamos por una Palestina Libre del río al mar!, que sea única, laica no racista, democrática y socialista.