Por Socialist Horizon

La semana pasada la policía asesinó a Corey Ruiz en Madison (Wisconsin) y a Anthoneil Williams II, un joven negro de 17 años, en Austin (Texas). Ruiz era un escritor de poesía y padre de familia, en situación de calle. Es probable que Williams tuviera problemas de salud mental que le llevaron a la muerte. En ambos casos, el sistema capitalista, en lugar de ayudarlos a vivir, los mató.

Estos asesinatos forman parte de un ataque sistemático del Estado capitalista estadounidense contra los pobres, la clase trabajadora, los oprimidos y los más vulnerables. Dos semanas antes, agentes del ICE asesinaron deforma brutal a Lorenzo Salgardo Araujo en Houston, un trabajador mexicano-estadounidense de 52 años que llevaba 35 años viviendo en EE. UU. Seis días después, en Biddeford (Maine), agentes del ICE dispararon y asesinaron a Joan Sebastián Durán Guerrero en su coche. Dejó atrás a una hija de tres años.

Mientras Estados Unidos continúa sus guerras en el extranjero, también prosigue su guerra en su propio territorio. Una de sus causas fundamentales es que el capitalismo estadounidense está en crisis. No puede alimentar, alojar ni atrapar a nadie en ese sistema y culpa de estos fracasos a los inmigrantes, a la clase trabajadora y a los pobres. Luego, los mata.

El gobierno está desatando una oleada de violencia jurídica contra quienes intentan alzar la voz en su contra. En Texas, los activistas conocidos como los «Acusados de Prairieland» fueron recibieron condenas a prisión federal de entre 30 y 100 años por oponerse a las redadas del ICE. En Minneapolis, 15 personas fueron acusadas de delitos graves por enfrentar la ocupación militar por parte del gobierno. En Míchigan, ocho activistas, muchos de ellos estudiantes, se enfrentan a cargos penales federales expresar abiertamente su apoyo a Palestina y protestar contra el genocidio de Israel. Necesitamos una amplia organización internacional en defensa de estos ataques, encabezada por los sindicatos, que acuda en ayuda de los «Acusados de Prairieland», los «15 de Minnesota», los «8 de Michigan» y todos aquellos que se enfrentan a la represión del sistema capitalista. 

La clase dominante estadounidense pretende sofocar cualquier tipo de oposición a sus crímenes contra el pueblo. El carácter autoritario del régimen de MAGA sigue manifestándose en forma de ataque a los derechos democráticos y de agresión a la libertad de expresión política y a la libertad de expresión.  

Nuestra respuesta debe consistir en la organización masiva como clase. Solo un movimiento obrero fuerte y unificado podrá frenar o detener estos ataques contra el pueblo. Para alcanzar ese objetivo, debemos dar prioridad a varias ideas y campañas.

En primer lugar, tenemos que exigir que el ICE se retire de todas las comunidades. La rebelión de Minneapolis del pasado mes de enero fue un éxito. Una movilización masiva que obligó al gobierno a dar marcha atrás en su despliegue agresivo de agentes de ICE. Tenemos que retomar las tácticas y aprovechar las estrategias de la huelga y las movilizaciones masivas del 23 de enero en Minneapolis. Hay que incentivar a los trabajadores a sumarse a las acciones contra ICE. Hay que animar a los centros educativos a que cierren para sumarse a las protestas. Las asambleas locales de trabajadores, estudiantes y jóvenes pueden servir para organizar y ampliar las movilizaciones. 

En segundo lugar, tenemos que renovar el llamamiento a la abolición de la policía. Un paso hacia una sociedad liberada es la eliminación necesaria de los cuerpos armados que protegen los intereses del Estado. La policía protege la propiedad privada, no a las personas. Son los guardianes del sistema capitalista. Solo podremos liberarnos del sistema capitalista creando un mundo sin policía. 

Los asesinatos en Texas, Maine y Wisconsin son un ataque contra todos nosotros. Nadie va a salvarnos salvo nosotros mismos.

En tercer lugar, debemos organizar y sumarnos a las movilizaciones para defender a los inmigrantes y migrantes. El 8 de agosto se llevará adelante la Jornada Nacional de Acción para exigir el cierre de Delaney Hall, en Nueva Jersey, y el cierre de todos los centros de detención. Hacemos un llamamiento a todos, estén donde estén, para que se sumen a la jornada.

En cuarto lugar, debemos motivar a la gente de todo el mundo a ser parte de organizaciones socialistas. Desde Socialist Horizon sostenemos que solo un partido fuerte e independiente de la clase trabajadora puede defender plenamente sus intereses. La mejor respuesta a un sistema que nos mata es acabar con ese sistema.  Debemos utilizar nuestra herramienta más valiosa, el poder obrero, para construir una organización capaz de alcanzar ese objetivo.

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