Por Marea Socialista

La escalada intervencionista y la incursión imperialista para el secuestro de Maduro

Si bien hubo una intervención militar para secuestrar a Nicolás Maduro (con saldo de 100 muertos informados hasta ahora), el imperialismo evitó establecerse con tropas (por ahora), aunque continúa el poderoso cerco aeronaval. Lo que hubo fue un golpe militar externo del imperialismo, pero que indudablemente contó con complicidad interna o se apoyó en negociaciones y compromisos efectuados a trastienda. Eso, y no sólo la enorme superioridad tecnológica militar norteamericana, acompañada del trabajo de sus servicios de inteligencia es lo que puede permitir explicar que la defensa antiaérea y otros medios para repeler a los gringos no funcionasen o no fuesen activados. Pero la FANB venezolana todavía no ha dado sus explicaciones de lo que sucedió y sólo se conoce la versión de Trump. Hay fuertes indicios de una traición o de un negociado, con sus sacrificios, concesiones y condiciones.

Los ataques a otros objetivos que acompañaron al secuestro y extracción de Maduro fueron dirigidos también a instalaciones militares, sedes gubernamentales e incluso a un instituto venezolano de investigaciones científicas, con algunos daños a edificaciones residenciales, muerte de al menos dos civiles y varios heridos. La gran mayoría de las muertes correspondieron al asesinato de miembros de la custodia militar de Maduro, incluyendo a cubanos.

Tras la ejecución de las agresiones a Venezuela apareció un mensaje de el ministro de Defensa Padrino López dando cuenta de las mismas y pidiendo confianza en en unas fuerzas militares venezolanas que no fueron precisamente eficientes en su tarea, además de hacer básicamente un llamando a la calma, a la desmovilización. Posteriormente circuló un mensaje del ministro del Interior, Diosdado Cabello, en el mismo sentido. No se conoció de acciones efectivas de contraataques antiaéreos defensivos por parte de las FANB venezolanas, más allá de un helicóptero enemigo dañado y, por supuesto, los miembros de la custodia presidencial asesinados y algunos civiles que murieron con las explosiones.

Luego de que Trump informase que el presidente Maduro y su esposa Cilia Flores habían sido “capturados” y extraídos del país, la Vicepresidenta Delcy Rodríguez apareció en un audio denunciando el secuestro de Maduro, reclamando información sobre el paradero de la pareja presidencial y pidiendo una fe de vida de ambos. Posteriormente exigirían su liberación. El gobierno anunció que se procedería al nombramiento de la Vicepresidenta como Presidenta Encargada o Interina, para evitar un vacío de poder.

Los primeros pronunciamientos de Marea y de la LIS ante la escalada imperialista y ante la intervención del 3 de enero

Desde Marea Socialista, organización de izquierda opositora al gobierno autoritario de Maduro, pero antimperialista, anticapitalista y defensora de los derechos democráticos y sociales de la clase trabajadora y del pueblo venezolano, declaramos desde un primer momento nuestra condena contundente de los bombardeos y agresiones imperialistas de Trump, rechazamos igualmente el secuestro del mandatario Nicolas Maduro y Cilia Flores, y rechazamos cualquier injerencia consiguiente en la determinación del destino político interno del país. Exigimos el retiro inmediato de las fuerzas aeronavales y tropas que acechan y agreden a Venezuela. Exigimos también que los gobiernos y organismos de Latinoamérica y del mundo, adopten una postura de condena firme y reclamo contra las acciones piratas e intervencionistas del gobierno de los EE. UU.

Por otra parte, dijimos que independientemente de las diferencias profundas e insalvables con el régimen burocrático-autoritario venezolano, que hasta el día 3 de enero 2026 estuvo conducido por Maduro, nos pronunciábamos por la defensa de la soberanía del país y del reclamo de los derechos democráticos, en rechazo a la represión y por las reivindicaciones sociales de la clase trabajadora y de la sufrida población venezolana. Expresamos nuestro llamado a la más amplia unidad de acción en la movilización nacional e internacional contra el imperialismo norteamericano y en defensa del pueblo de Venezuela (Marea Socialista, manifiesta su repudio a los bombardeos y agresiones intervencionistas del imperialismo yanki a Venezuela – 3 de enero de 2026).Parte de estos planteamientos ya habían sido contemplados en la resolución que aprobamos en el 3er Congreso de la LIS (del 6 al 12 de diciembre 2025), en cuyas filas milita Marea Socialista, en pro de una campaña internacional contra el intervencionismo imperialista y las agresiones al pueblo de Venezuela, así como hacia  otros países latinoamericanos, como Colombia: Resolución sobre el creciente intervencionismo de Trump en Venezuela (Diciembre de 2025).

Significado de la agresión imperialista a Venezuela en el actual contexto capitalista internacional y la respuesta necesaria

Como señalamos, en nuestro primer comunicado emitido, tras la ocurrencia de la intervención armada de aviones, helicópteros y drones de los EE.UU en Venezuela, y del secuestro del mandatario Nicolás Maduro por fuerzas especiales de élite; Marea Socialista manifestó su contundente repudio a estas gravísimas agresiones del imperialismo yanki. Estados Unidos no tiene derecho a extraer violentamente y encarcelar a ningún presidente de otro país, pues el derecho soberano de removerlo y juzgarlo le corresponde a cada pueblo; en este caso al pueblo venezolano.

Alertábamos que esta ofensiva de Trump va más allá de Venezuela y amenaza la independencia de todas las naciones latinoamericanas y caribeñas. Abre el camino para otras posibles acciones intervencionistas hacia los que no se plieguen a sus imposiciones, como lo dijo expresamente contra el gobierno de Petro en Colombia e incluso con sus advertencias a México, además de Cuba.

Trump ha venido amenazando también a Panamá por si no le complace plenamente en el manejo del canal o si favorece a China para su uso con ventaja en la guerra comercial. Ha reiterado su deseo de anexarse a Groenlandia y hasta a su vecina Canadá por simples razones de seguridad o toma de recursos para los intereses de los Estados Unidos. Viene ayudando al genocidio que comete el gobierno de Netanyahu contra el pueblo palestino de Gaza y pretende hacerse cargo también de ese territorio para sus negocios.

El presidente de los EE.UU., se cree con el derecho a meterse en cualquier parte del mundo y disponer de los recursos o determinar quién debe o no debe gobernar, y para ello ha demostrado que no reparará en leyes o tratados internacionales ni en los organismos multilaterales a pesar del peso que ejerce en ellos.

Por tanto, queda claro que estamos ante una ofensiva global del imperialismo yanki, que es parte de su intento de recuperar su hegemonía como potencia dominante y el predominio geopolítico mundial. En competencia con otras potencias imperialistas principales, viejas y emergentes, trata de delinear las esferas regionales de dominio exclusivo en el planeta, mientras busca ganar terreno en el reparto con Rusia y China. Pero al romper todas las reglas de juego, también da lugar a que las otras potencias dispongan satisfacer sus propios apetitos con los mismos métodos, apelando a la arbitrariedad y a la fuerza millitar, sin embagues de ningún tipo.

Por eso, el creciente intervencionismo global de Trump debe ser rechazado y enfrentado desde los pueblos y sus movimientos, de manera urgente y enérgica, con toda la fuerza y capacidad de lucha posible a escala internacional, empezando con campañas e iniciativas de lucha unitarias y coordinadas. Al mismo tiempo éstas deben emplazar y presionar a gobiernos y organismos para que condenen estos exabruptos, y que se adopten medidas concretas y efectivas para su contención.

Entre las acciones internacionales para responder a todos estos hechos y pararle los pies a Trump vemos las siguientes:

  • Campaña mundial de movilización en rechazo a la intervención imperialista en Venezuela y de presión activa sobre todos los gobiernos y organismos internacionales con este propósito.
  • Condena del secuestro de Maduro y Cilia Flores por Trump, pues es el pueblo venezolano y no los EE.UU quien debe ajustar cuentas con ellos. Pedimos que sean liberados no para que reasuman el gobierno de facto sino para ser juzgados en Venezuela.
  • Exigir a los gobiernos la ruptura de relaciones en todas partes con el imperialismo-colonialismo Yankee, especialmente en los países latinoamericanos.
  • Demandar la salida de las bases del imperio agresor de toda América Latina y de otros países. ¡Fuera bases del imperio del pirata Trump en todo el mundo!
  • Exigir la ruptura ya de todos los pactos militares con los EEUU por parte de todos los países, y la adopción de sanciones conjuntas contra la ofensiva imperial de Trump en América Latina y el mundo.
  • Acciones que reclamen el retiro inmediato del cerco militar estadounidense frente a las costas de Venezuela, los ataque a lanchas e incautaciones de cargueros, las restricciones sobre el transporte aéreo, así como todo tipo irrespeto de su territorio. Fin de las amenazas, agresiones e imposiciones imperialistas contra Venezuela.
  • Impulsar que se adopten medidas de sanción y castigo para el invasor de pueblos y apoyador de genocidios Donald Trump. Apoyar movilizaciones en EEUU dirigidas a ponerle freno a Trump y que promuevan la destitución de Trump en los Estados Unidos antes de que sea tarde.
  • Tomar la propuesta del Premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Ferez Esquivél de impulsar un Paro Continental contra el intervencionismo y agresiones guerreristas de Donald Trump.

Los anuncios de Trump tras el secuestro de Maduro y el nombramiento de la Presidenta encargada Delcy Rodríguez: el gobierno interino y el plan de tutelaje colonial para Venezuela

Una vez ejecutado el golpe intervencionista y el secuestro de Maduro para llevárselo a los Estrados Unidos, Trump anunció por cuenta propia que:

  1. Dejaría a Delcy Rodríguez (vicepresidenta) en el gobierno, para que se mantuviese el control del país, y que la usaría como figura de la “transición”en Venezuela bajo la conducción tutelar de los EE.UU.
  2. Se dijo que el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, pilotaría ese proceso hasta poder garantizar una convocatoria a elecciones, a las que no se le marcaban plazo y fecha definida.
  3. Trump descartó a María Corina Machado (y a su representante Edmundo González, al que se consideraba presunto ganador de las elecciones del 28 de julio de 2024, usurpadas por Maduro), por considerar que la oposición (de extrema derecha) no era alternativa por ahora, debido a que según él no tenía suficiente apoyo, por principalmente afuera y sin suficiente coordinación dentro del país, con control sobre el Ejército.
  4. Exigió acceso a todo el petróleo en las condiciones que él mismo quisiera, como primera prioridad y como segunda tarea la “reconstrucción del país” también en sus propios términos, quedando la convocatoria a elecciones para cuando lo anterior se haya cumplido y la estabilidad esté asegurada.
  5. Amenazó al gobierno y a Delcy de que si no cooperaba y no obedecía, recibiría un castigo peor al de Maduro o podría haber una nueva oleada de ataques, por lo que Venezuela tendría que entregar todo lo que le pida, además de reembolsarle supuestas deudas y los costes de la intervención.
  6. Seguidamente advirtió a otros países de América Latina y a sus presidentes de que se exponían a un destino similar si iban contra los intereses de los EE.UU., o favorecían a sus contendores, como a China. 
  7. Más tarde añadió que pensaban en reabrir la embajada en Venezuela (para poder manejar mejor su control del país).

Por su parte la ahora presidenta interina, aunque mantuvo cierta retórica simbólica propia del chavismo, no rechazó ni confrontó el plan de Trump sino que dijo estar de acuerdo con llevar una “agenda de cooperación” con los Estados Unidos, pese a todo lo que implica. En reunión con el Consejo de Defensa Nacional (venezolano) no hubo ningún cuestionamiento a la nueva situación impuesta, más allá de defender y reclamar la liberación de Nicolás Maduro. Su investitura avalada por Trump, fue realizada por el TSJ y ratificada por la Asamblea Nacional. Se mantiene el Estado de Conmoción Externa decretado antes de la salida de Maduro, pero no para enfrentar al imperialismo sino para mantener las restricciones antidemocráticas, administrar la represión y dar potestades especiales al gobierno para dictar medidas, las cuales ya vemos que pretende dictarlas Trump, quien afirma ser el “poder absoluto” en Venezuela. Semejantes condiciones e imposiciones, si se llegasen a cumplir tal como se anuncian, suponen un sometimiento colonial sin precedentes desde la independencia venezolana lograda con Bolívar.

A la par del rechazo a las acciones ordenadas por el gobierno asaltante de Donald Trump, Marea Socialista ha manifestado que la posición antiimperialista que asume junto a la Liga Internacional Socialista (LIS), no implica en absoluto una defensa de Maduro y del régimen que hasta hace poco él gobernaba. Por supuesto,  también nos oponemos al gobierno encargado que le sucede ahora, bajo tutela forzosa de Trump, de la que no se ha deslintado Delcy Rodríguez (la sustituta), sino que se ha mostrado dispuesta a una “Agenda de Cooperación”. Eso ya se está llevando a cabo en el terreno económico y político, empezando por la entrega de todo el petróleo que los EE.UU le pide. Trump asegura que él mismo se hará cargo de la administración del dinero que de eso se derive, proclamándose como “poder absoluto” sobre Venezuela, por un período de tiempo “indefinido” que, según dice, “podría durar varios años”.  

Seguimos siendo opositores frontales a este régimen post Maduro, desde nuestra ubicación de izquierda, por cuanto ahora se trata de la utilización de Delcy Rodríguez como “Procónsul” de una especie de “Protectorado” teledirigido por Washington.

Junto con la defensa de la soberanía venezolana, apuntamos a procurar, a través de la lucha, la recuperación de los derechos arrebatados al pueblo por el régimen burocrático y corrupto que con Maduro y su entorno produjo la tremenda involución y destrucción de las conquistas iniciales de la revolución bolivariana, alcanzadas durante la etapa de Chávez.

El propio comportamiento del gobierno madurista fue el que contribuyó a brindar las oportunidades de fortalecimiento de la extrema derecha proimperialista de María Corina, y también generó las vulnerabilidades que aprovechó y sigue aprovechando el imperialismo en su escalada intervencionista y de sometimiento colonial.

Maduro ya venía debilitado por la pérdida de las elecciones de 2024, que le llevó a instalarse de facto tras un fraude electoral, lo que no sólo aumentó su desgaste y rechazo en el pueblo venezolano, sino que alimentó la disputa de poder en su propio entorno, donde se encuentran alas como la de Diosdado Cabello (PSUV y el aparato policial y parapolicial de seguridad), por un lado, y por otro los hermanos Rodríguez (Asamblea Nacional, Vicepresidencia y PDVSA), así como Padrino López (Fuerza Armada Nacional Bolivariana).  

Lo que está sucediendo con Venezuela hay que interpretarlo dentro del marco internacional y nacional ya señalado. Sin embargo, el atrevimiento, la bravuconería y la retórica agresiva de Trump, no significan que en concreto pueda hacer todo lo que le dé la gana, y de ahí el comportamiento pragmático que le lleva a optar por una “transición” en Venezuela, monitoreada por Washington, sin Maduro, pero con el resto del aparato burocrático-militar chavista todavía en el poder, al cual intenta seguir torciéndole el brazo y forzarle a acatar sus lineamientos, bajo amenaza de nuevos ataques armados y castigos ejemplares, teniendo a sus barcos de guerra, aviación y tropas frente a las costas de Venezuela.

Las condiciones para la lucha obrera y popular en Venezuela para recuperar la independencia, las libertades democráticas y las condiciones de vida dignas

Hasta el momento y peor aún bajo los dictados de Trump acatados por el gobierno venezolano, sigue imperando el Estado represor, antidemocrático, autoritario, corrupto y antiobrero que teníamos con Maduro… Trump pretende imponerse tanto dentro como fuera de Venezuela como amo absoluto del continente, deteniendo incluso barcos de otras naciones con petroleo venezolano, poniéndonos al borde de confrontaciones imprevisibles. Las pretensiones del imperialismo se siguen manifestando de la manera más ambiciosa y descarada.

Dentro de Venezuela el gobierno, el PSUV y las propias FANB se muestran incapaces de dar cualquier respuesta defensiva o de movilización que esté a la altura de las circunstancias. La oposición “maricorinista” avala y se pliega al plan de Trump que deja al margen a María Corina de la política nacional (por el momento).

El pueblo observa estupefacto y espectante lo que está sucediendo sin que aún se haya manifestado aún ninguna reacción significativa de calle. El gobierno obra a favor del miedo y de la parálisis mientras acata en los hechos el mandato de Trump.

En medio de esta situación de guerra tan compleja, dificil y peligrosa, es urgente que los actores sociales y políticos antimperialistas, que están por la defensa de la soberanía nacional y de la independencia no sólo de Venezuela sino de toda América Latina, y quienes estamos por el rescate de todos los derechos del pueblo sin la imposición de una regencia externa, encontremos los espacios para discutir la situación y asumir posiciones comunes y acciones unitarias junto a la clase trabajadora y los sectores populares del país.

Que esto permita levantar un plan de resistencia e iniciar las respuestas movilizadoras contra el coloniaje y la sumisión, contra el autoritarismo y la represión, por la reconquista de las garantías democráticas, y por la soberanía económica sobre el petróleo y todos nuestros recursos, para atender las emergencias de vida de la población con las medidas necesarias.

Lo que plantea Marea frente al gobierno tutelado y el plan que trata de imponer Trump

Algunas propuestas programáticas y consignas para guiar nuestra política y actuación a escala nacional: 

  • ¡No al plan colonialista de Trump y a un gobierno tutelado en Venezuela!
  • ¡No a la Agenda de Cooperación del gobierno interino de Venezuela con el agresor y secuestrador colonialista Donald Trump!
  • ¡No a la reapertura de la embajada gringa en Caracas!
  • Denunciemos y repudiemos los llamados y aplausos pro intervencionistas y entreguistas de la oposición de derecha y de María Corina Machado. Los promotores del iintervencionismoo imperialista no deben tener espacio en Venezuela.
  • ¡El petróleo para los venezolanos! Ni para Trump ni para la burocracia ladrona! Rescate soberano de la industria petrolera bajo control obrero-social, retiro y toma venezolana de los activos de la transnacional estadounidense Chevrón. Control obrero y social de todos los activos de las empresas imperialistas en Venezuela y su puesta al servicio de un plan de recuperación y de atención a las necesidades nacionales y de nuestro pueblo.
  • ¡Fin de la represión y del Estado de Conmoción contra el pueblo! ¡Basta de represión! ¡Liberación inmediata de los trabajadores presos por la lucha laboral y de los presos por razones políticas!
  • Qué las FANB informen por qué no sirvieron los planes de defensa frente a la incursión gringa
  • Atención urgente a la situación atroz de las condiciones de vida de la clase trabajadora y el pueblo. Aumento del salario ya según el 91 de la CRBV (equivalente al costo de la Canasta Básica e indexado) para recuperar el nivel de vida y afrontar la emergencia!
  • Restitución de libertades políticas para que el pueblo retome su protagonismo, capacidad de movilización y decisión frente a las imposiciones coloniales de Trump. Proceder según lo dispuesto por la CRBV para que se convoque a elecciones y el pueblo pueda elegir libremente. El pueblo tiene derecho a elegir al gobierno de Venezuela, y no Trump ni la burocracia colaboracionista con fraudes y al margen de la Constitución nacional.
  • ¡Unidad antiimperialista y de clase por la base, contra el «Protectorado» de Trump y el Gobierno Tutelado!
  • ¡Recuperemos la independencia de Venezuela y defendamos la independencia de los pueblos de América Latina!
  • Conformación de un verdadero ejército popular y milicias obreras organizadas democráticamente en las comunidades y los centros de trabajo, no supeditadas a la burocracia y casta militar corrupta que no defendió al país. Armamento real de la clase obrera y el pueblo para la defensa del territorio, de los bienes del país, de los derechos e intereses de clase de los trabajadores y el pueblo oprimido.
  • Para impulsar la lucha por las medidas más inmediatas que alivien la situación del pueblo necesitamos la unidad de acción de las organizaciones que actúan en el terreno sindical, social y político.
  • Postulamos la necesidad de un verdadero partido revolucionario anticapitalista, antiimperialista, antiburocrático, democrático e internacionalista para organizar y dirigir la lucha hacia un Gobierno de los Trabajadores y el Pueblo.
  • Reagrupamiento de las fuerzas militantes en un nuevo proyecto internacional revolucionario: Dado que estamos confrontando una ofensiva imperialista sobre América Latina y de alcance mundial, y en correspondencia con lo resuelto por el III Congreso de la LIS en diciembre de 2025, extendemos el llamado al reagrupamiento internacional militante de los revolucionarios para pelear por las soluciones de fondo a la crisis capitalista, de manera similar a como intentamos hacerlo con la articulación de partidos revolucionarios de distintos países que estamos construyendo la Liga Internacional Socialista. La derrota definitiva del imperialismo no puede ser obra del pueblo de un sólo país sino de la lucha unida de los pueblos del mundo con una dirección revolucionaria colectiva al frente.

Muchas de estas medidas o acciones son una exigencia elemental de soberanía, democracia y justicia social, pero aunque las exijamos no podemos esperar su aplicación por un gobierno autoritario colaboracionista con el tutelaje interventor del imperialismo y sólo pueden ser aplicables por un pueblo organizado, consciente y fuertemente movilizado, en unidad de clase, con una dirección genuinamente revolucionaria y acoplada a la lucha solidaria y revolucionaria internacional. Por consiguiente, aunque hay exigencias que hacerle al gobierno, su conquista depende de la recuperación de un verdadero papel protagónico del pueblo y del desarrollo de la iniciativa revolucionaria anticapitalista y antiburocrática. Esa es la gran tarea que tenemos que asumir.

Nota de última hora al momento de finalizar este documento:

Cuando estábamos a punto de publicarlo conocimos la noticia del anuncio gubernamental de que procedería a liberar a un número considerable de presos políticos, tanto venezolanos como extranjeros, aunque todavía no se conocían listas ni se tenía constatación de que se hubiese concretado esa liberación. Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta de encargada del gobierno, calificó la decisión como un “gesto de paz unilateral”, agregando que se hacía “a los efectos de aportar y colaborar en el esfuerzo que todos debemos tener para la unión nacional y la convivencia pacífica”. La noticia de la excarcelación de presos es indudablemente bienvenida, y hay que vigilar que no sea discriminatoria hacia los trabajadores y dirigentes sindicales presos por luchar. Sabemos que no es fruto de ningún respeto de Trump ni del gobierno hacia los derechos humanos, sino de la conveniencia de unos y otros de propiciar la estabilización y tranquilidad política para el plan que han concertado, aparte de que Trump también necesita contar con aquellos dirigentes presos de la oposición de derecha para ir armando el equema político de reemplazo o de coalición que pueda dar paso a la “transición”. De manera que hay que estar pendientes también de que sean liberados todos aquellos que no son sino personas del pueblo que hay protestado o colocaron mensaje molesto para el gobierno en las redes sociales, por lo que no pocos fueron encarcelados por “instigación al odio” y hasta por “terrorismo”. Hay que exigir entonces que se complete la liberación de prisioneros, que no haya nuevas detenciones y que se deroguen las leyes represivas y cese la represión callejera militar, policial o parapolicial.