Mientras el régimen de los ayatolás intenta sofocar con sangre el levantamiento popular, las potencias imperialistas, el sionismo y los restos de la vieja monarquía acechan para secuestrar la rabia de las masas en función de sus propios intereses. En el plano internacional, y atravesado por conflictos internos, Trump combina una política de “garrote y zanahoria”. Es necesario apoyar las movilizaciones y la organización independiente del pueblo trabajador contra sus opresores y rechazar las agresiones imperialistas.

Por Rubén Tzanoff

Violenta represión y cerco digital

La nueva ola de protestas en Irán ya supera los diez días. La chispa, encendida por el hartazgo frente a la carestía de la vida, la ausencia de libertades democráticas y la opresión sistémica, se ha transformado en un desafío abierto al régimen fundamentalista y reaccionario de los ayatolás. Las calles de las principales ciudades se han llenado de trabajadores, jóvenes y mujeres que, superando el miedo, enfrentan a las fuerzas de seguridad.

La desconexión tecnológica, impuesta mediante un apagón digital extendido y casi absoluto, no ha logrado apagar un descontento social profundo y extendido. Aunque el régimen intenta ocultar la magnitud de las protestas y de la represión, continúan filtrándose imágenes de movilizaciones, piquetes y enfrentamientos. No existen cifras confirmadas pero organizaciones no gubernamentales mencionan más de 500 víctimas mortales (en su abrumadora mayoría civiles aunque también hay represores), miles de heridos y detenidos.

Cadáveres en el centro médico forense de Kahrizak, centro de Teherán.

Los restos monárquicos y el oportunismo de Netanyahu

En este escenario reaparecen figuras como Reza Pahlevi, heredero del Sha, que desde el exilio intenta presentarse como una supuesta alternativa “libertadora”. La vieja monarquía, responsable de décadas de opresión al servicio del capital extranjero, busca hoy capitalizar el descontento popular. Sin embargo, el pueblo iraní no lucha para volver a los palacios dorados del Sha ni a la subordinación imperialista, sino por una verdadera emancipación que ninguna restauración monárquica puede ofrecer. Desde el Estado de Israel, Netanyahu presiona para que EE. UU.  aplique un “final como el de Maduro” en Irán: un ataque que provoque un colapso y facilite un cambio de régimen funcional a sus intereses.

La sombra del Pentágono: ¿un nuevo ataque a Irán?

EE. UU. ha advertido que evalúa la posibilidad de un nuevo ataque directo contra Irán. Las opciones que maneja el Pentágono van desde “golpes quirúrgicos” hasta una intervención a gran escala. Para el imperialismo estadounidense, las protestas no representan un grito de libertad como pretende hacerle creer al mundo, sino una oportunidad para eliminar o debilitar a un competidor regional y asegurar el control del petróleo y de la política en Medio Oriente. Una intervención extranjera solo reforzaría el discurso nacionalista del régimen de Jamenei, brindándole excusas para aplastar la protesta interna bajo la bandera de la “defensa nacional”.

Detalles del último ataque yanqui a Irán brindador por el Pentágono.

Trump, “zanahoria y garrote” y desorden mundial

En el período previo a las agresiones directas contra instalaciones nucleares iraníes, la administración Trump desplegó maniobras distractivas destinadas a confundir tanto a la opinión pública internacional como al mando militar persa y finalmente atacó. Estos hechos obligan a no descartar un nuevo ataque a Irán, más aún cuando Trump ha retomado su retórica amenazante sin abandonar la negociación, ya que “zanahoria y garrote” forman parte de una misma política imperialista de dominación. En ese marco, su entorno sostiene que Irán “está llamando para negociar”, insinuando la búsqueda de un nuevo pacto.

Las agresiones de Trump que se inscriben en su intento de recuperar la hegemonía imperialista en la disputa con otras potencias, en particular China; el ataque a Venezuela y la reedición de la Doctrina Monroe que considera a América Latina su “patio trasero” a controlar, se inscriben en este marco. De momento, más que un “nuevo orden mundial” Trump está provocando un gran desorden con más guerras, rebeliones, movilizaciones y enfrentamientos. Hay que pararle la mano a la prepotencia de Trump con la movilización y la lucha unitaria, para que no se crea el dueño impune del mundo.

Medio Oriente en escalada permanente

La región continúa atrapada en una espiral de violencia e inestabilidad impulsada por el imperialismo, el sionismo y los regímenes fundamentalistas. En Palestina, el acuerdo firmado entre EE. UU. e Israel ha sido violado sistemáticamente: más de 400 palestinos fueron asesinados en Cisjordania pese al “alto el fuego”, se retrasa la Fase 2 -que implicaría un retiro parcial y tareas de reconstrucción- y se profundiza la agresión. En Líbano, según la ONU, Israel ha violado la tregua con Hizbulá en al menos 10.000 ocasiones. En Siria, el gobierno de Damasco, con el aval del régimen turco, lanzó una ofensiva sobre Alepo, bloqueando la integración de las milicias kurdas y profundizando las agresiones contra minorías nacionales y religiosas.

Desde la Liga Internacional Socialista (LIS) reafirmamos la política expresada en la declaración “En solidaridad con las protestas populares en Irán”:

* Apoyo al pueblo trabajador, a la juventud y a las mujeres iraníes que luchan por derechos sociales y democráticos contra el régimen de los ayatolás. Apoyo incondicional a las protestas contra la teocracia represiva. Alto a la represión y a los asesinatos. Libertad a los presos por luchar.

* Rechazo a la restauración monárquica: Reza Pahlevi y su entorno son enemigos del pueblo. No hay retorno posible a la tiranía imperial de los años 70.

* ¡Fuera las manos del imperialismo!: denunciamos los planes de ataque de Estados Unidos e Israel. Toda intervención extranjera atenta contra la autodeterminación del pueblo iraní.

* Por una salida obrera y popular: la solución no vendrá de Washington ni de los cuarteles de Teherán. Solo la organización independiente de las masas, los consejos obreros y un poder propio pueden acabar con la opresión religiosa y la explotación capitalista.

*¡Por un Irán libre, laico y socialista! ¡Contra el régimen, el imperialismo y el sionismo! ¡Fuera EE. UU., Israel y sus cómplices de Medio Oriente!