El 9 de enero, Rusia ha escalado el conflicto al lanzar misiles balísticos hipersónicos -modelo Oreshnik con capacidad nuclear- contra infraestructuras críticas en Ucrania. La agresión fue presentada como una represalia a un ataque a la residencia de Putin. Los ataques, que incluyeron el uso masivo de drones y otros proyectiles, han provocado víctimas civiles, grandes daños, la pérdida de la calefacción en la mitad de las residencias civiles y han dejado a más de 400.000 hogares sin electricidad. El imperialismo ruso está aprovechando que la atención pública mundial se está concentrando en la agresión del imperialismo yanqui a Venezuela para cometer más crímenes en Ucrania. Hemos logrado comunicarnos con uno de nuestros camaradas de la Liga Socialista Ucraniana (LSU) que con las grandes limitaciones que impone la situación nos ha contado:
“Hola, la situación que vivimos es realmente muy grave. Si antes solo estábamos sin electricidad, ahora nos quedamos sin calefacción en nuestros apartamentos. Los misiles y drones rusos han destruido todas las centrales eléctricas de Kiev y sus alrededores. Actualmente hace -7 °C afuera, pero el pronóstico es muy malo, con una fuerte ola de frío inminente que podría llegar a -23 °C.
El alcalde de Kiev, Vitaliy Klychko, ha hecho un llamamiento a los residentes de la ciudad para que la abandonen y se dirijan a zonas con electricidad y calefacción. Los intensos bombardeos sobre Kiev continúan cada noche. Las comunicaciones con el exterior han empeorado, no siempre podemos acceder a internet rápidamente, ya que depende del suministro de energía y cuando está disponible es de baja intensidad. Lo mismo sucede con la posibilidad de cargar los teléfonos móviles y otros aparatos indispensables para la vida cotidiana.
Mientras el pueblo trabajador sufre las peores condiciones que impone el criminal accionar del ejército ruso, Trump negocia secretamente con Zelenski y Putin. Se habla del destino de nuestro pueblo a nuestras espaldas, con menciones a grandes concesiones territoriales, económicas, políticas y militares, a la par que Putin acrecienta la presión militar en los frentes de combate. En términos generales, continúa vigente el documento sobre nuestro país adoptado en el III Congreso de la Liga Internacional Socialista (LIS).
Vemos que los residentes de Kiev aún no están dispuestos para salir de la ciudad. Esperemos que todo salga bien y, aunque todos estamos terriblemente cansados y agotados y hay un desempleo masivo, seguimos resistiendo, independientemente de las políticas del gobierno de Zelensky. ¡Nuestros compañeros de LSU por el momento se encuentran bien! Más que nunca, necesitamos de la solidaridad internacional movilizada. Le enviamos un abrazo a todos los camaradas de la LIS».
Comunicación con Rubén Tzanoff





