La juventud en el mundo está atravesada por la polarización que caracteriza la situación planetaria de conjunto. Es falsa la ideología que difunden las usinas del capital que dicen que “la rebeldía se hizo de derecha”. Hay una franja joven, menores de 30 años mayoritariamente varones, de los dos extremos de la pirámide social, impactados por la ultraderecha especialmente a través de redes sociales. Por ahora no cristaliza orgánicamente ni acciona en las calles. Hay un rechazo mayoritario en las mujeres y diversidades jóvenes al fenómeno reaccionario. Y a la vez, hay un polo antagónico estudiantil principalmente, que repudia y se radicaliza frente a las expresiones más crudas del ultraderechismo. En las universidades y colegios secundarios, el peso de las tendencias antifascistas es predominante. Las expresiones emergentes que ganan la escena contra el trumpismo y aliados en el mundo, van sepultando las secuelas en la conciencia del efecto COVID. Reaparece el Fantasma de Vietnam que hace entrar en pánico a la burguesía mundial.

Hijos e hijas de la crisis civilizatoria del capital

La generación actual de jóvenes solo conoce del capitalismo las crisis: 2008, pandemia y ahora el sionismo y el imperialismo desbocado e injerencista. Para esta generación las condiciones laborales son cada vez peores y la situación para estudiar también es decadente. Es una juventud que creció convencida que la mayoría nunca podrá tener derechos sociales básicos y que seguro les tocará vivir peor, que sus padres y madres. La ultraderecha promueve para los jóvenes una narrativa aspiracional y alienante, difundida por influencers en plataformas digitales que ofrecen falsas promesas de éxito fácil y enriquecimiento asegurado: criptomonedas, apuestas online, “educación financiera” y otras estafas. Es la matriz cultural de un proyecto destinado a asegurar la concentración económica en el 1 % de la burguesía. Esa orientación lleva a la frustración, el aislamiento, la depresión y la descomposición personal y colectiva. El antídoto contra-restante va creciendo al calor de las luchas de las juventudes que en todos los continentes dan peleas contra las condiciones de explotación y opresión impuestas.

Luchando aquí y allá

La juventud estudiantil, pero también sectores de la juventud trabajadora han protagonizado en los últimos años grandes movimientos de resistencia al plan de guerra capitalista denominado “agenda de reformas estructurales”, promovida por el FMI y los gobiernos de distinto signo en el mundo:

*La solidaridad internacionalista de la juventud con el pueblo palestino. Desde EEUU a Tokio, de Chile a Francia y Gran Bretaña, Australia, Alemania, Egipto o Yemen. El punto más alto seguramente lo protagonizó el movimiento estudiantil en EEUU.

*Primera línea antes e inmediatamente después de la pandemia: En varios países la juventud fue vanguardia en las movilizaciones enfrentando la represión estatal: Chile en 2019; en Cachemira por la autodeterminación de este pueblo; en 2021 en Colombia.

*El movimiento Friday For Future contra la depredación capitalista: En 2018 y 2019 las huelgas estudiantiles denunciando el desastre socioambiental llegaron a tener un pico de protestas en 150 ciudades del mundo.

*Las juventudes africanas, contra el FMI. En Kenia y Nigeria, hubo levantamientos enormes desbordando la represión, burocracias y gobiernos contra impuestazos y recortes dictados por el FMI.

*Contra la represión estatal en Bangladesh. La juventud y sectores jóvenes de la clase obrera de este país desalojaron del poder al gobierno con potentes movilizaciones callejeras y huelgas. Los estudiantes fueron vanguardia total.

*Revuelta estudiantil en Serbia. Un accidente de trenes por falta de mantenimiento mató docentes y estudiantes. La represión en el homenaje a los muertos detonó una rebelión nacional.

*Millones en defensa de la universidad pública en Argentina. Ante el intento de Milei por recortar el presupuesto estatal a la educación universitaria, movilizaciones nacionales con millones de personas derrotaron el intento.

*La Generación Z desde Nepal a Perú: Menores de 30 años, nativos digitales, con trabajos precarios uberizados que se autoorganizan usando redes sociales y enfrentan (y derriban) gobiernos contra la corrupción de las élites y la represión.

Radicalización en el corazón de la bestia

Un dato excluyente es el resurgimiento en EEUU de un movimiento estudiantil radicalizado que mostró todo su potencial con acampes en apoyo al pueblo palestino como no se había visto desde hacía muchas décadas. Esto sucedió en las universidades más prestigiosas: desde Harvard a Columbia. Docentes y estudiantes exigiendo detener el genocidio y que Estados Unidos deje de financiar a Israel. Este fenómeno viene acumulando energía desde hace varios años. Y de hecho, incentivó la entrada en escena de sectores de base del movimiento obrero que llamaron a huelgas en apoyo a los universitarios. Hay un fenómeno a registrar también, que es la llamada Generación U que en el propio corazón del imperio expresa nuevos contingentes de trabajadores que se autoorganizan y construyen sindicatos. Hay un salto en la conciencia muy importante.

La bancarrota de la humanización del capital

Hay un elemento clave para explicar el por qué del ascenso de las ultraderechas en el mundo. Antes de esta polarización y emergencia de expresiones reaccionarias, hubo a principios de los 2000 en América Latina y años después de 2008 en EEUU y Europa, un giro de masas hacia formaciones ubicadas a izquierda del espectro político. Siryza y Podemos, Sanders y los progresismos latinoamericanos, de conjunto mostraron todas las limitaciones del capitalismo con rostro humano. Esta nueva versión reformista que defeccionó ante el gran capital sin animarse a cuestionar los pilares del sistema ni respaldar con la movilización social de masas medidas elementales para asegurar derechos sociales, provocaron desilusión y allanaron el camino de las ultraderechas. Las oportunidades desaprovechadas en política y la lucha de clases da oxígeno para que las peores fracciones del capital se reorganicen. Es lo que está sucediendo hoy.

Contra el imperialismo, la guerra y la ultraderecha

El ejemplo de las juventudes en EEUU enfrentando a su propio gobierno imperialista en solidaridad con las masas palestinas marca un rumbo altamente prometedor. La ultraderecha mundial, lejos de amilanar a las actuales generaciones de estudiantes y trabajadores, intensifica la radicalización de sectores numerosos y su respuesta en las calles. Las organizaciones del campo del socialismo revolucionario en todo el mundo, tenemos como primera responsabilidad impulsar la más amplia unidad de acción para poner en pie un poderoso movimiento internacional de juventudes contra la guerra, el injerencismo y la ofensiva neocolonialista en todos los rincones del planeta. Contra la ultraderecha en todas sus expresiones y a la vez, manteniendo la más completa independencia crítica y organizativa, para delimitarnos de progresismos, reformismos y burocracias. Unidos pero no revueltos. 

Reagrupamiento Internacional de las y los Revolucionarios

Desde la Liga Internacional Socialista proponemos junto a la lucha contra el imperialismo, la guerra y las ultraderechas, ejes programáticos para sumar a los mejores elementos de la vanguardia juvenil a la pelea por un Reagrupamiento Internacional de las y los Revolucionarios:

*Pleno empleo, estable y con derechos.

*Por educación pública, laica, universal, científica y de calidad.

*Por Sindicatos, Centros de Estudiantes, Federaciones o nuevas formas de autoorganización, democráticas, independientes de gestiones, empresarios y gobiernos y para luchar

*Contra el racismo, el machismo, la homofobia y todas las ideologías de odio.

*Contra las opresiones nacionales y el derecho a la autodeterminación de los pueblos.

*Contra el saqueo y la depredación socioambiental de corporaciones y gobiernos

*Por el derecho a la autodefensa frente a los grupos fascistas y la represión estatal o paraestatal

*Por la unidad obrero-estudiantil contra burocracias y gobiernos

*Contra la falsa democracia de los ricos, sus partidos e ideologías incluyendo la “humanización” del capital y sus Estados.

*Por una salida anticapitalista y revolucionaria a la crisis sistémica

*Por alternativas políticas en cada país y a escala internacional que reagrupen a los revolucionarios para luchar por el poder para la clase obrera y los sectores populares

Nuestra organización internacional, con presencia en todos los continentes, lleva adelante distintas tácticas de construcción en la juventud, sin dogmas ni cediendo a ninguna moda:

*Con agrupamientos amplios en universidades, profesorados o colegios, para acercar activismo como “puente” hacia las posiciones revolucionarias y luego ganar para la estrategia socialista. Como fracciones de nuestros partidos que intervienen en el campo de las juventudes.

*En países o regiones donde la represión es fuerte o no están legalizadas las organizaciones “gremiales” de la juventud estudiantil,  impulsamos Federaciones o Movimientos que agrupan ampliamente con un programa avanzado de reivindicaciones que cuestionan a gobiernos, imperialismos y sus políticas.

*En otros lugares, actuamos y nos construimos como fracciones juveniles de nuestros partidos, organizaciones o grupos, sin identidad particular, simplemente como “la juventud” de tal o cual formación política.

*En algún caso también se están haciendo alguna experiencia de agrupar estudiantes como tendencia con relativa autonomía, programa, perfil y organismos propios separados de la estructura de la sección nacional.

Es fundamental que la táctica (sea cual fuere) para agrupar vanguardia para dirigir al conjunto de la juventud luchando por dirigir sus organizaciones de masas, no suplante la estrategia de ganar jóvenes para el programa de la revolución socialista internacional y la construcción de partido con inserción en la clase obrera.

Liga Internacional Socialista