Cuba representa para Trump y sus secuaces mucho más que un campo de negocios para que puedan lucrar los monopolios con una eventual restauración capitalista. Es un símbolo de dignidad antiimperialista por haber rechazado el intento de invasión por parte de EEUU y haber expropiado a corporaciones y latifundistas. Doblegar a su pueblo y volver a someter la isla a su control, tiene como propósito dar un golpe de efecto aleccionador para los pueblos de América Latina como parte de su ofensiva global sobre esa región del mundo para apropiarse de sus bienes comunes y afirmar su poderío imperial. Lo secundan los gobiernos ultraderechistas de la región desde Milei a Bukele. El recrudecimiento del bloqueo, ahora con aranceles y sanciones a quienes vendan petróleo a Cuba de forma directa o indirecta, es una nueva  estocada para intentar derrotar por desesperación a ese pueblo hermano. Es un insumo fundamental para el funcionamiento de la electricidad, el transporte, los hospitales, universidades, escuelas, el agua potable y todo lo más básico para la vida cotidiana. Es un asedio cruel e inhumano y por lo tanto, tenemos la obligación antiimperialista elemental de ubicarnos en el campo del pueblo amenazado.

Pasar de las palabras a los hechos

Es indudable que esta prepotencia neo-colonial no actúa en el vacío: al apoyo de las ultraderechas latinoamericanas se suma al rol del régimen encabezado por Díaz Canel. Las políticas que vienen instrumentando fortalecen la presencia del capital privado en la isla y mientras aseguran privilegios a la casta burocrática que gobierna esto contrasta con la situación de miseria y falta de servicios básicos que sufre la mayoría de la población, a lo que hay que sumar la represión brutal a quienes desde la propia isla cuestionan ese rumbo. Todo esto le facilita la ofensiva a Trump. Vale decir lo mismo para los llamados gobiernos progresistas de la región que ceden a las presiones del amo del Norte, y así ni el gobierno mexicano de Sheinbaum ni el brasileño de Lula, garantizan suministro de crudo a la isla a través de Pemex y Petrobrás, lo cual podrían asegurar sin ningún problema. Por su parte, Rusia o China, más allá de posiciones declarativas en el campo diplomático, tampoco tomaron ni las más básicas medidas de respaldo al país agredido. Tienen que abandonar esa pasividad y pasar a los hechos de apoyo material concreto de todo lo indispensable para contrarrestar los efectos del bloqueo criminal. Es indudable que frente a este panorama la clave política urgente consiste en impulsar la más amplia movilización internacional antiimperialista contra las amenazas de Trump y sus secuaces en cada país del mundo.

Ningún pacto con Trump: democracia real en la isla para resistir

Varias veces Trump insistió en afirmar que había negociaciones en curso con el gobierno de Díaz Canel. Es más: señaló a Marco Rubio, reacionario número uno, como su interlocutor actual con representantes del PC de Cuba. No acreditamos nada de lo que diga el imperialismo, pero existe el antecedente humillante del chavismo en Venezuela que pactó con Trump de forma descarada y cobarde. El gobierno cubano no debe acordar absolutamente nada a espaldas del pueblo de cubano. A la vez, para garantizar una respuesta contundente y organizada de un pueblo con tradición antiimperialista y revolucionaria, debe liberar de forma inmediata a los presos políticos en la isla, asegurar la más amplia garantía en materia de derechos democráticos, de conectividad, reunión y organización para los colectivos y activistas que en el país se ubiquen en el campo de la defensa soberana de Cuba contra todo injerencismo. Asimismo, terminar con todo forma de represión, control y espionaje especialmente contra las juventudes que repudian al imperio gringo, pero que tienen independencia crítica sobre la orientación del proceso político en el país. No se puede bajo ninguna circunstancia, pretender enfrentar al imperio siendo verdugo del propio pueblo. La perspectiva de la revolución política antiburocrática es parte de la defensa de Cuba del imperialismo y de las conquistas de la revolución que aún perduran, aunque notoriamente deterioradas debido al bloqueo criminal, junto a la política restauracionista del gobierno de Díaz Canel.

Trump la estrangula, nosotros la abrazamos

Finalmente hay una urgencia humanitaria que reclama toda nuestra solidaridad. La situación en la isla es de asfixia imperialista real: apagones, desabastecimiento de insumos esenciales e interrupciones en la atención médica. En Cuba, más del 80% de los equipos de bombeo de agua dependen de la electricidad, y los cortes de energía están socavando el acceso al agua potable, al saneamiento y a la higiene. La escasez de combustible golpea el sistema de racionamiento y la canasta familiar básica regulada, y ha afectado a las redes de protección social (alimentación escolar, hogares maternos y casas de adultos mayores), golpeando especialmente a los sectores más vulnerables. No podemos ser indiferentes.

Desde la Liga Internacional Socialista proponemos poner en pie una Campaña de Solidaridad con el Pueblo de Cuba para reunir recursos y enviar de forma independiente como apoyo económico desde cualquier punto del mundo. Organicemos colectas solidarias en fábricas y empresas, hospitales, universidades y colegios. Llevemos adelante diferentes iniciativas como Jornadas de Solidaridad para concientizar sobre la situación y juntar fondos para hacer llegar a ese pueblo digno que resiste de forma ejemplar hace tantas décadas. O simplemente canalicemos el compromiso individual de personas que quieran colaborar de forma personal. Todo suma.

Frente a la política de estrangulamiento imperialista, la derecha cubana desde Miami y sus vasos comunicantes en el sector privado capitalista de la isla apuntar a socavar la moral del pueblo. Desde la LIS queremos ser la voz desde la izquierda antiburocrática e independiente del régimen que repudia el bloqueo y denuncia a Trump, pero además la que se ubica en la primera línea concreta del abrazo solidario internacionalista a este pueblo amenazado.

No hay margen para ser indiferentes.

El Pueblo de Cuba nos necesita

El dinero recaudado será entregado a un grupo de jóvenes que hace trabajo social en los barrios más carenciados.

Para aportar a la campaña, envíanos un correo a info@lis-isl.org