En la marcha de trabajadores del 12 de marzo, que llevó un Pliego de Exigencias a la Asamblea Nacional, participó Gustavo Martínez, quien colaboró como moderador de los derechos de palabra en el acto previo a la partida que se celebró en la Plaza Morelos de Caracas. Martínez hace parte del espacio de unidad de acción conocido como Encuentro Nacional en Defensa e los Derechos del Pueblo. El dirigente, sindicalista despedido del sector del café, es coordinador nacional de Marea Socialista, una de las organizaciones políticas vinculadas con el movimiento obrero, que concurre en el Encuentro con el PCV, el PPT-APR, el PSL, la LTS y Revolución Comunista.
En la marcha concurrieron organizaciones laborales que suscriben un Pliego Nacional de Exigencias de los Trabajadores, introducido en el Ministerio del Trabajo y las inspectorías. Entre sus puntos principales este pliego reclama que los salarios sean aumentados al nivel del costo de la canasta básica como dispone la Constitución. Demanda, igualmente, la subida de las pensiones. Se opone a los planes de degradar el derecho a las prestaciones sociales. Defiende la reanudación de la discusión de contratos colectivos. Pide la eliminación de instructivos y memorandos antiobreros (el de la ONAPRE y el memo 2792). Así mismo busca la recuperación de derechos sindicales y llama a que el gobierno concrete la liberación de activistas laborales y sindicalistas que continúan presos por luchar.

En sus intervenciones y en algunos videos difundidos por las redes sociales, Gustavo Martínez hace una valoración de la marcha:
Considera que fue un éxito la convocatoria. Califica la marcha como muy positiva, destacando que logró su objetivo de llegar desde Plaza Morelos hasta la Asamblea Nacional, a pesar de los intentos policiales por detenerla. Resalta el carácter unitario de la movilización; la gran participación y la unidad de los trabajadores durante la actividad. Denuncia el sabotaje gubernamental, que consistió en la convocatoria de actividades paralelas en el mismo lugar, con barreras métálicas para cerrar el paso, tarimas y sonido atronador, además de bloqueos policiales. El sonido saboteador, con un volumen extremo junto a la Plaza Morelos y en la esquina de la Asamblea Nacional buscaba evidentemente opacar las intervenciones de los dirigentes y hacerlas inaudibles para el público. Sin embargo, la marcha logró superar todos los obstáculos interpuesto y llegar ante la AN para que fuese recibida una comisión.
Martinez desmiente a ciertos voceros que afirmaron que no se entregaría un pliego, aclarando que la movilización se basó en el documento introducido el 26 de febrero que exige la recuperación del salario, prestaciones sociales y contratos colectivos. Cuestiona la intervención de un dirigente que aunque se hizo viral con una ironía referida a que los trabajadores querían «camionetas lujosas» como las que tienen diputados y diputadas o vivir como ellos en Las Mercedes. Martínez afirma que esto distorsiona el propósito de la lucha, ya que esos lujos provienen de la corrupción y el dinero que debería destinarse a los salarios y lo que piden los trabajadores no eso eso sino sus justos reclamos contenidos en el pliego.
Martínez habló de propuestas y del futuro de la lucha, que debe tener un plan discutido desde las bases: Sostiene que para derrotar la política económica actual es necesaria una movilización nacional poderosa. Propone la transformación del modelo sindical recuperando las asambleas, crear comités de conflicto en cada lugar de trabajo y apostar por un sindicalismo democrático que consulte a las bases.
Concluyó refiriéndose a la autonomía obrera, en el sentido de que la recuperación de derechos depende exclusivamente de la organización y la fuerza propia de los trabajadores.





