Por KD Tait

La Together Alliance —una amplia coalición de sindicatos, campañas y organizaciones antirracistas— celebró su manifestación nacional el 28 de marzo. Cientos de miles marcharon por el centro de Londres en la mayor movilización contra la extrema derecha en la historia británica. Tras meses en los que Nigel Farage, su partido Reform UK y el organizador callejero de extrema derecha Tommy Robinson (nombre real Stephen Yaxley-Lennon) han dominado la agenda política, la marcha demostró que existe una audiencia masiva en defensa de los derechos de los migrantes, contra el racismo y que la derecha no habla en nombre de Gran Bretaña.

La amplitud de la manifestación fue uno de sus puntos fuertes. Sindicatos, campañas, activistas de solidaridad con Palestina, organizaciones benéficas y un gran número de personas sin una afiliación política definida salieron a las calles juntos. El mismo día, activistas en Croydon —un distrito del sur de Londres— interrumpieron el lanzamiento de la campaña electoral local de Nigel Farage. La gente no solo está expresando su oposición: quiere frenar el avance de la derecha.

Pero una manifestación amplia no resuelve la cuestión política. El mensaje de Together Alliance se construye en torno a la esperanza, la unidad y la resistencia a la división. Ese lenguaje puede movilizar a la gente, pero no logra abordar por qué la derecha ha encontrado una oportunidad ni qué podría cerrarla. La extrema derecha ha crecido en el espacio dejado por la retirada del movimiento obrero. Allí donde los trabajadores enfrentan inseguridad, deterioro de los servicios y debilitamiento de la organización colectiva, la derecha ofrece respuestas reaccionarias: culpar a los migrantes, culpar a los musulmanes, culpar a las élites globales. Las quejas son reales, incluso cuando las explicaciones son falsas. Solo una política de clase que aborde las causas puede contrarrestar ese señalamiento de chivos expiatorios.

Esa debilidad se reflejó en la tribuna. La coalición dio un alto protagonismo al Partido Verde de Inglaterra y Gales. Zack Polanski, recientemente elegido líder del partido, utilizó la ocasión como era de esperar: orientando a la gente hacia las elecciones locales de mayo. Esto muestra hacia dónde tiende este tipo de política: grandes manifestaciones por un lado y presión electoral por otro, con una política independiente de la clase trabajadora ausente en ambos. Reform UK representa el ala derechista radicalizada de la política del Partido Conservador, mientras que Robinson está construyendo un movimiento callejero racista con respaldo fascista. Ninguno será frenado con mejores mensajes ni con una alianza progresista “más amplia”.

Los socialistas proponen una respuesta diferente: reconstruir el movimiento obrero. Los sindicatos son burocráticos, cautelosos y están atados por las restrictivas leyes antisindicales británicas —de las más duras de Europa occidental—, y dejan a los trabajadores más explotados, en la economía de plataformas, en almacenes o en el sector de cuidados, en gran medida sin organizar. Las campañas de inquilinos, la defensa de migrantes, la organización juvenil existen, pero están fragmentadas. Lo que puede conectarlas, desarrollar su estrategia y orientar hacia una transformación más amplia es un partido de masas de la clase trabajadora con un programa anticapitalista: uno que pueda reconstruir la organización obrera en una economía en rápido cambio y vincular las luchas inmediatas con la cuestión de quién dirige la sociedad.

La próxima prueba ya se aproxima. El 16 de mayo, Robinson planea otra movilización en el centro de Londres. Ese mismo día está prevista la manifestación anual de la Nakba —que conmemora la expulsión de los palestinos durante la fundación del Estado de Israel en 1948, un acontecimiento que los palestinos llaman Nakba, o catástrofe—. Los organizadores de Palestina afirman que notificaron a la policía meses antes sobre el recorrido propuesto. La Policía Metropolitana —responsable de la seguridad en Londres— lo ha rechazado. Si Whitehall, Parliament Square y Trafalgar Square —el corazón del distrito gubernamental británico— se entregan a Robinson ese día, el Estado habrá tomado una decisión política, y el movimiento que marchó el 28 de marzo chocará directamente con los límites de su estrategia actual.

Cientos de personas se unieron al bloque de Your Party en su primera movilización nacional. Your Party es un nuevo partido socialista fundado en julio de 2025 por el exlíder laborista Jeremy Corbyn y la diputada Zarah Sultana, que ha atraído a decenas de miles de miembros pese a estar marcado desde su lanzamiento por disputas públicas entre sus cofundadores. Ese bloque apunta a algo real: hay personas buscando una nueva dirección, y la actual turbulencia ha abierto un espacio político que no existía hace unos años. Ese espacio debe organizarse.

La marcha del 28 de marzo mostró la profundidad del sentimiento antirracista en este país. El 16 de mayo mostrará si puede transformarse en algo capaz de negar a la extrema derecha el control de las calles.