Venezuela: unidad del pueblo trabajador ante medidas antiobreras, autoritarismo de Maduro y sanciones imperialistas

Por Coordinación Nacional de Marea Socialista

Ante la profundización del autoritarismo y políticas antiobreras de de Maduro:

Luchar en unidad con el pueblo trabajador por una democracia revolucionaria y recuperar todos nuestros derechos

Nuestro mensaje sobre las elecciones parlamentarias y el deslinde electoral de la APR

Las elecciones parlamentarias llegan en uno de los peores momentos que viene atravesando Venezuela. La destrucción del trabajo con la consecuencia de la desestructuración de la sociedad, la imposición de lo que desde Marea Socialista hemos denominado Salario Cero, la precariedad y la miseria, la lumpen-proletarización que lanza a millones de trabajadores a la economía informal, la grave ineficiencia o casi desaparición de los servicios públicos como el gas, gasolina, agua, los cortes recurrentes de energía eléctrica, la crisis en el transporte, la destrucción del sistema de salud y de la educación, son elementos del escenario en el que se desarrollarán los comicios a celebrarárse el 6 de diciembre de 2020.

A este escenario se le suma la profundización del carácter represivo y autoritario del Gobierno: Judicialización de las protestas, persecución y encarcelamiento de trabajadores y de la disidencia, control y chantaje social en las comunidades a través de las estructuras del PSUV-Gobierno y grupos de civiles armados autodenominados colectivos, asesinatos de comunicadores y activistas, algunos de ellos abiertamente a manos del FAES, ilegalización y asalto a direcciones de los partidos opositores o que osen deslindarse, así sea sólo electoralmente del gobierno, cierre y control de medios de comunicación, privación de libertad por opinar o por ejercer el periodismo con informaciones incómodas o adversas al poder (con aplicación de la “Ley Contra el Odio”), ilegalización de sindicatos o prohibición de elecciones de sus directivas, encarcelamiento de líderes y activistas sindicales, presencia de funcionarios policiales y militares dentro de instalaciones de trabajo, empresas o instituciones públicas en un papel intimidatorio y de espionaje a los trabajadores, son algunas de las condiciones imperantes, las prácticas y los hechos que dan cuenta de la situación de derechos humanos en el país. La represión no sólo toca a la derecha opositora, sino que en los últimos meses ha arreciado fuertemente hacia sectores pro-gobierno que de alguna manera estorben, denuncien corrupción, hagan críticas o propongan líneas diferentes a las bases. La intolerancia a la crítica y al debate interno es una muestra de los tiempos actuales.

¡No al intervencionismo e injerencismo de EE UU! ¡No a las sanciones hambreadoras!

A la política antiobrera y antipopular de Maduro, le sobreviene entonces la política injerencista e intervencionista y de promoción de sanciones hambreadoras de pueblos, que lleva adelante la oposición de derecha en conjunción con el imperialismo norteamericano en la jefatura de Donald Trump.

Su agenda ha sido una serie de acciones para llevar al derrumbamiento del gobierno de Maduro por la fuerza y por decisión unilateral de factores externos, en combinación con sectores de la oposición venezolana más extrema. Oposición de derecha que refleja a los sectores políticos de la burguesía tradicional.

Es la misma oposición de derecha que ha promovido golpes de Estado, llamados al intervencionismo militar estadounidense o de malos vecinos asociados al imperialismo como Duque en Colombia y las bases gringas, Bolsonaro en Brasil, la presión con el tema del Esequibo y Guyana, la base naval usada por EE.UU en Aruba y Curazao, las incursiones aéreas y del Comando Sur, las acciones del Grupo de Lima y de la OEA, las sanciones y medidas de bloqueo con incautación de combustible e importaciones para Venezuela, el robo de Citgo en Estados Unidos y del oro venezolano en Inglaterra… Pero a la vez, la polarización y el juego de disputa y negociación con esa oposición ha servido y sirve para dar excusas antidemocráticas y represivas al gobierno, de la prórroga de la excepción económica y ha terminado siendo, contradictoriamente sostenedora del ejercicio autoritario de Maduro, sirviendo para que con él se vaya desplegando y consolidando una nueva casta de burgueses nacida de la burocracia corrupta, de la captura de la renta, del desfalco a la Nación y de la fuga delictiva de capitales, el endeudamiento corrupto para provecho de los poderosos que manejan el Estado, sus empresas e instituciones centrales o regionales.

Por alguna razón, y no sólo por el padrinazgo de Trump, el gobierno que persigue hasta a los obreros molestos y a los críticos que ponen mensajes en Twitter y en otras redes de Internet, no se ha atrevido a poner preso al autoproclamado “presidente interino” Guaidó y a desmantelar su doble poder y paralelismo institucional espurio, a pesar de sus conspiraciones e infiltraciones mercenarias, operaciones golpistas y llamados a la invasión extranjera sobre Venezuela. No lo tocan, anda suelto con más libertades que el resto de los factores políticos, que los dirigentes de las luchas laborales… Queda claro que lo necesitan, que hay algún acuerdo oculto, o que les es funcional para ejercer el poder burocrático y mantener al pueblo atrapado en una polarización de circo.

El bloqueo que se cierne hoy sobre Venezuela se traduce en mucha más precariedad y necesidad para el pueblo, pero a la vez es propiciado por la vulnerabilidad que han generado las políticas gubernamentales, los estragos económicos y sociales, el divorcio con la base social obrera y popular que sostenía al proceso revolucionario-democrático-popular-nacionalista en tiempos de Chávez. Es una doble tenaza que aprieta al pueblo trabajador y en la que el gobierno de Maduro consigue un argumento para justificar el ajuste económico con fuertes rasgos neoliberales y el sometimiento socio-político de la sociedad, de la clase obrera y del conjunto del pueblo.

Sobre la Alianza Popular Revolucionaria (APR) del PPT, PCV y otros factores de izquierda

En ese contexto, partidos que han formado parte del Gran Polo Patriótico (GPP), que incluso han tenido diputados en la AN y en la ANC y que han estado en la línea de apoyo al gobierno de Maduro (con casi todos sus atropellos y su arrebato de conquistas), justificando siempre con el tema de que hay que defenderse del “enemigo principal”, el imperialismo, decidieron presentar candidaturas por fuera del PSUV y conformar un bloque electoral denominado Alternativa Popular Revolucionaria (APR), con críticas y propuestas diferenciadas, pero sin llegar a romper con el gobierno de Maduro como tal.

Este bloque conformado principalmente por el PCV y el PPT ha argumentado que “la alianza electoral no la hacen con el PSUV porque tienen diferencias con sus políticas económicas, su tratamiento al problema del salario, las prestaciones sociales, la lucha por la tierra y en cuanto a construir una economía productiva, un socialismo ético y productivo…que judicializa a la protesta revolucionaria, que es capaz de negociar con empresarios, pero no capaz de sentarse con los trabajadores…”.

Les falta decir muchas cosas que no se atreven, o que no las tienen claras, o que no las caracterizan o en las que siguen compartiendo la visión burocrática del gobierno, como lo que tiene que ver con la responsabilidad de éste en el establecimiento de un régimen represivo, de desmantelamiento de la revolución bolivariana y sus logros, de ataque profundo a la clase trabajadora y a la clase media profesional, a los intelectuales críticos, a los campesinos cuyas tierras apetecen terrófagos de la burocracia y del mundo militar… Les falta decir que es un gobierno reaccionario con una línea traidora, contraria a los intereses de los trabajadores y el pueblo pobre.

Creemos, que a pesar de haber sido parte de las instituciones que han acompañado estas medidas de ajuste y haber sido consentidores o expectadores silentes, o incluso justificadores a veces del carácter represivo y antidemocrático del gobierno y de sus medidas a lo largo de estos años, es positivo que estas expresiones políticas traten de responder a los reiterados golpes que se le dan al pueblo desde la gestión de Nicolás Maduro-la burocracia con sus capitalistas emergentes-militares-PSUV.

A la negativa de legalizar a Marea Socialista en el año 2014-2016 como partido político, por el CNE, con silencio y omisión del TSJ, con el allanamiento de nuestro local central en Caracas por un cuerpo policial, luego las jornadas de “legalización” o habilitación de partidos, que sirvieron de colofón para ilegalizar partidos como el PSL, REDES… entre otros muchos partidos más. Ahora le ha tocado el turno a quienes han sido aliados incondicionales del partido de gobierno, que les agradece los favores imponiéndoles directivas Ad Hoc mediante un diligente y rápido TSJ, para confiscarles la legalidad a los “indisciplinados” y “divisionistas” de la unidad impuesta por el gobierno, por ser ahora que discrepan y no antes cuando apoyaban callando, “habladores de gamelote”, “izquierdismo infantil”, que termina en el mismo punto con el imperialismo y la derecha”, que son ahora “destructivos”, que “no han construido nada”, según el rudo y desconsiderado lenguaje del presidente Maduro, aunque hayan sido parte de la lucha política y armada contra la IV República, aunque hayan aportado apoyo electoral, ministros y militantes a Chávez y al PSUV, aunque se hubiesen jugado el pellejo el 27-F y el 4-F, el 11-A (contra el golpe a Chávez), el 13 de Abril en la calle con el pueblo o frente al sabotaje petroleros, las guarimbas y en otras tantas coyunturas.

Ahora son desechables y despreciables, como lo hemos sido los que tempranamente, desde Marea Socialista, denunciamos la deriva autoritaria, reaccionaria y procapitalista del gobierno burocrático, entre 2014 y 2016.

La ofensiva que han recibido los promotores de la APR desde la “institucionalidad” del Estado en contra de las direcciones del PPT y otros Partidos, así como la ilegalización de diversas expresiones partidarias con la misma práctica de desconocer las directivas y quitarles sus tarjetas electorales o imponer direcciones partidarias domesticadas, vendidas y rastreras desde el TSJ, es un hecho antidemocrático, arbitrario, anti ético y corrupto que rechazamos tajantemente en toda la línea.

Pero a la vez les recordamos y reprochamos que cuando le tocó a Marea Socialista, cuando nos impidieron participar en el Congreso Extraordinario convocado por Maduro en 2014 y nos “auto-excluyeron”, algunos o muchos se quedaron quietos o se callaron, se hicieron los locos y hasta hicieron coro o justificaron los atropellos contra los “trotskistas”. De aquellos antecedentes vienen también los exabruptos actuales, como parte de la lógica política y la conducta característica de la burocracia que cercena la participación democrática y la diversidad revolucionaria en nombre de la “unidad” con el pie en el cuello y los principios o el programa echado en la papelera.

El punto central está en ser consecuentes con los argumentos que han esgrimido desde que decidieron conformar la APR. Que por cierto, es una iniciativa que ya habíamos intentado nosotros años atrás con movimientos sociales y corrientes políticas populares de la izquierda, como nuestra participación para crear un espacio unitario como la UPRA, con multiplicidad de movimientos, con los Círculos Bolivarianos, el PRT, el Frente Antifascista, la UPP89 que en ese entonces era parte del chavismo… e incluso estando dentro del PSUV con Chávez, pero viendo las perspectivas y el gran peligro de la burocratización-corrupción y tendencias autoritarias en sectores de la dirigencia del partido, intentamos la creación de una Corriente Radical del PSUV a cuya formación invitamos a a cuadros de direcciones regionales. No nos acompañaron en esos intentos, se sentían cómodos todavía. Más recientemente, llamamos públicamente a las y los luchadores obreros, populares y de izquierda a la formación de una Nueva Referencia Política Revolucionaria (entre 2016 y 2019 y también en 2020), que fuese democrática, anticapitalista y antiimperialista, pero rotundamente antiburocrática, ecosocialista, feminista… para los trabajadores y el pueblo.

Tampoco pudimos empalmar entonces con los que promueven ahora a la APR a estas alturas de 2020, con el agua al cuello y con un pueblo que ya no aguanta más las calamidades a las que se le ha venido sometiendo.

A voz del PCV y del PPT se ha afirmado que las políticas del gobierno de Maduro en materia económica han sido las razones por las cuales decidieron conformar este bloque de candidaturas por fuera del PSUV y el Polo Patriótico, por lo tanto es impostergable que este bloque sea consecuente con las exigencias que se vienen haciendo desde sectores populares, vanguardias políticas y sociales luchadoras que protestan y desde los trabajadores, acompañados, por supuesto, por Marea Socialista, que incluso hemos introducido un recurso de Amparo ante el TSJ con la exigencia que se cumpla con el Art. 91 de la CRBV (sólo la corriente Lucha de Clases nos acompañó en esa, junto a sectores de lo que fue por algún tiempo el frente de Trabajadores en Lucha, como la LTS, el PSL C-Cura y varios sindicatos autónomos).

Nuestros principales ejes propuestos para la lucha han sido:

  • Contra el Salario Cero del gobierno, Salario igual a la Canasta Básica (Art. 91 de la Constitución). Respaldo al Amparo introducido por MS en el TSJ.
  • Restitución e indexación de las prestaciones sociales, destruidas con la reconversión monetaria, de peor manera que el “robo de las prestaciones” que ocurrió en la IV República.
  • Discusión de los contratos colectivos vencidos y desconocidos
  • Derogación del Memorándum 2792 en el que se le da la prerrogativa a las empresas de despedir a trabajadores saltándose los mecanismos legales de la LOTTT y además desconoce el derecho de los sindicato a discutir convenciones colectivas
  • Libertad a los trabajadores y trabajadoras presas por luchar
  • Restitución en sus puestos de trabajos a quienes han sido despedidos de manera arbitraria e ilegal, así como los fueros de los dirigentes sindicales víctimas de retaliación por sus actitudes de resistencia y lucha.
  • Restitución de los derechos de salud y seguridad laboral.
  • No más pago de deuda externa corrupta e ilegítima, que nutre al capital financiero internacional y a los tenedores de bonos (incluso a burócratas y sus testaferros que “se pagan y se dan el vuelto”). Auditoría Pública y Ciudadana de esa deuda y de los fondos de la Nación para rastrear el desfalco y recuperar capitales a invertir en la superación de la crisis. Con los recursos recuperados financiar planes de emergencia para los sectores obreros y populares y frente a la pandemia de Covid-19.
  • Recuperación de PDVSA para los trabajadores y el pueblo, no a la entrega de la Faja Petrolera del Orinoco y de nuestra industria petrolera.
  • Alto al extractivismo rentista y depredador de la naturaleza, que amenaza a nuestros pueblos indígenas y nutre a las mafias del oro: No al Arco Minero del Orinoco.
  • No a las sanciones, al bloqueo imperialista, a las amenazas de intervención a la piratería contra las empresas y los recursos venezolanos. No a los promotores del intervencionismo.

Son muchas las discusiones que se derivan de las medidas económicas que ha llevado adelante el gobierno de Maduro y que han beneficiado a la burguesía tradicional y a la emergente (formada o auspiciada por la burocracia). En ese sentido, se debe abrir un gran debate democrático con independencia del gobierno y de la derecha tradicional, en relación a un programa de emergencia para superar la crisis económica y social que hoy azota al pueblo trabajador, en favor de los intereses de las mayorías y no del privilegio.

Sería lo deseable que acumulemos las fuerzas necesarias para confrontar la arremetida antidemocrática, autoritaria y neoliberal del gobierno de Maduro y las sanciones del imperialismo promovidas por la derecha tradicional que han llevado a profundizar la situación de precariedad, de manera absoluta, a agravar la miseria y el hambre. Por eso estas líneas para exhortar a que la recién creada APR sea consecuente con estos planteamientos y dé pasos más allá de su deslinde exclusivamente electoral, atreviéndose asumir la lucha contra lo que representa el gobierno y al mismo tiempo contra la presión y el intervencionismo imperialista, así como contra la derecha que conspira con el imperialismo para recobrar el poder y aprovecharse del daño que ya Maduro y la burocracia le hicieron a la clase trabajadora, a las comunidades del pueblo, a los campesinos pobres, a los críticos, a los Derechos Humanos y a las bases de la soberanía (a pesar del discurso “antiimperialista” oficial en sus roces con Trump y su alineación geopolítica con los imperialismos emergentes chino y ruso)..

Desde Marea Socialista consideramos necesario y urgente que se escuche a la base de trabajadores y trabajadoras, sus exigencias y que se abran espacios de debate democrático en los que se haga un verdadero ejercicio de discusión y planes efectivos de acción. No necesitamos parlamentarios que levanten la mano y sigan haciendo silencio frente a la barbarie que sufre el pueblo trabajador o frente al avance de la represión. Llamamos a seguir luchando y que junto a nosotros podamos reanimar la organización y la movilización de lxs trabajadorxs, las mujeres, la juventud y los sectores populares.

Sin embargo, estando dispuestos y dispuestas a contribuir al debate con reflexiones comprensivas y explicativas de lo que ha venido sucediendo (con las herramientas del marxismo revolucionario) y estando a la disposición para discutir propuestas principistas y programáticas, con participación y compromiso en la lucha activa, debemos decirles claramente, que aunque sabemos que hay la esperanza de contar con una tarjeta y una fuerza política de deslinde y ruptura de la polarización burocracia-capital y de la hegemonía reaccionaria-autoritaria del Gobierno del PSUV del que hace parte como mirón y validador el GPP; si no hay una ruptura clara con el gobierno que tanto maltrata al pueblo y es causante de nuestra tragedia, de la traición y desmonte de la revolución bolivariana, no podríamos llamar a votar por la tarjeta del PCV (que es la que queda) y por las candidaturas (ya cuadradas) de la APR, pues eso nos obligaría a promover el Voto Nulo (dada la ausencia de una alternativa plena y con tan cuestionado escenario electoral). Por supuesto, está descartado para nosotros el llamado a abstención que es lo que forma parte del plan de la derecha encabezada por Guaidó, por María Corina y los demás pajarracos de la oligarquía alimentados por Trump.

Para luchar en esta perspectiva, como lo demuestra nuestra trayectoria, le decimos a la periferia simpatizante de la APR, a los trabajadores y sectores populares en lucha, a las corrientes críticas, que debatamos y actuemos juntos por los derechos democráticos, sociales y humanos del pueblo, por la defensa del país, donde seguiremos agitando nuestro lema: ¡Ni burocracia ni capital, ni intervención imperialista! ¡Ni Maduro, Ni Guaidó, Ni Trump! ¡Por la organización autónoma, la independencia política de clase y la movilización combativa para recuperar nuestros derechos!

A la vez les decimos, a quienes gusten de nuestra visión, de nuestras políticas y propuestas de lucha, de nuestra integración en el proyecto internacionalista revolucionario de construir la Liga Internacional Socialista www.lis-isl.org junto a decenas de partidos anticapitalistas y antiburocráticos en todos los continentes, para coordinarnos programáticamente y con campañas anticapitalistas y antiimperialistas de movilización en todo el mundo: ¡Vengan y únanse a Marea Socialista!, para dar la pelea por el socialismo y su construcción en Venezuela y a escala mundial, desde la perspectiva anticapitalista, antiburocrática, ecosocialista, democrática, de la clase trabajadora, feminista y de las mujeres así como de la sexo diversidad, de la juventud y de los sectores populares.

@MareaSoc89 http://mareasocialista.org/

Integrante de la Liga Internacional Socialista (LIS)

Caracas, 27 de agosto de 2020.