Elecciones presidenciales y legislativas en Francia: ¡No al frente único de los aparatos!

Por La Commune

¡Todos quieren salvar a la Quinta República y amordazar a la clase obrera! Los partidos políticos y las centrales sindicales se unen ahora para dejar que Macron gobierne a sus anchas y aplique sus peores reformas, como la jubilatoria ampliando la edad de retiro a 65 años… Esto, a cambio de unos puestos en la Asamblea[1] y la financiación de sus partidos, para algunos en agonía. Y la seguridad para los sindicatos de ser reconocidos en su rol de negociadores (con las ventajas que eso implica) por la nueva primera ministra, ¡cuya firmeza critican a la vez que alaban su gran capacidad de diálogo!

Una vueltita atrás sobre los últimos meses, que han sido particularmente elocuentes en cuanto a recomposición/descomposición de la vida política de los partidos…

Presidenciales: abstención, nafta de la lucha de clases.

Presidenciales, sin suspenso… Lo escribimos antes de los resultados de esta elección: para nosotros, la reelección de Macron era obvia.

Macron, el mal elegido

De hecho, diferenciándonos de las sirenas que una vez más levantan el espectro de la elección presidencial de Marine Le Pen y el fascismo a nuestra puerta, previmos la reelección de Macron, dado el contexto angustioso del Covid y la guerra en Ucrania que inevitablemente beneficiarían al presidente en ejercicio. Gracias a la guerra en Ucrania y su presidencia de la Unión Europea, Macron de hecho se benefició del efecto bandera pero también del efecto unión nacional: todos los partidos unidos detrás del jefe del ejército. Nuestro pronóstico era también el de los periodistas extranjeros que, lejos de la histeria de los periodistas e intelectuales de la televisión u otros, como el periódico The Economist, juzgaban segura la reelección de Macron.

Pero elegido no quiere decir bien elegido… Lejos de eso. Macron fue elegido en el ballotage de las presidenciales con sólo el 38,5% de los votantes del padrón. Es así el segundo presidente peor elegido de la Quinta República, sólo detrás de Georges Pompidou en junio de 1969, un año después de mayo de 1968, dos meses después de la victoria del No en el referéndum y la dimisión de De Gaulle, con Duclos del Partido Comunista Francés (PCF) habiendo llamado a la abstención: ¡37,5%! ¡Eso dice mucho sobre el clima actual!

Aparte de De Gaulle, electo por voto universal indirecto en diciembre de 1958 (76,3% de los electores) y Chirac en 2002 en el primer duelo con el Frente Nacional (62% de los votantes del padrón), todos los demás fueron mal elegidos y no superan el 45,3% de los votantes del padrón desde 1965, lo que demuestra la pérdida paulatina de confianza de los candidatos al gobierno de la Quinta República, varios acercándose a los scores de Macron en 2022: Chirac en 1995 (contra Jospin) 39,4% del padrón, Hollande en 2012 (contra Sarkozy) 39,1% del padrón.

De hecho, la dinámica Macron-La República En Marcha (LaREM) viene en caída libre desde las elecciones de 2017, ya sea en las europeas de 2019, las municipales de 2020 (no ganó en ninguna ciudad importante) y las regionales de 2021. Si el partido de Macron ganó los votos del Partido Socialista (PS) y de Los Republicanos (LR) en 2017, entre el ballotage de ese año y el de 2022 perdió casi dos millones de votantes, pasando de 20.700.000 a 18.770.000 ¡incluso aunque el padrón aumentó en un millón!

RN y Reconquista se reparten el cadáver de LR

Los resultados de la primera vuelta de las presidenciales superan las previsiones: Valérie Pécresse arrastra a LR en su caída con el 3,4% del padrón.

Si LaREM provocó la explosión en 2017 cazando a políticos (los más conocidos, Edouard Philippe, Franck Riester, Bruno Le Maire, Gérald Darmanin, Sébastien Lecornu), si continuó la masacre entre 2017 y 2022 reuniendo a varios oportunistas como Thierry Solère o Christian Estrosi, con una cosecha especial en las presidenciales (Renault Muselier, Eric Woerth y el más joven Damien Abad, acusado de violación a quien el gobierno de Borne acaba de ofrecer un ministerio), hay que señalar que entre 2017 y 2022 sólo una parte de los votantes de LR redirigió su voto a LaREM. El aumento de un millón de votantes por LaREM entre la primera vuelta de 2017 y la de 2022 (de 8.660.000 a 9.780.000) explica sólo en parte la caída de 5,5 millones de votantes de LR en esas mismas instancias (de 7.213.000 a 1.679.000).

Parece que son otras dos formaciones las que recuperaron la mayoría de los votos perdidos por LR: Reagrupamiento Nacional (RN) de Le Pen y Reconquista de Zemmour. El aumento entre 2017 y 2022 en los votos de la extrema derecha proviene de un cambio en el voto de los votantes de LR: si RN suma 10.640.000 votos en el ballotage de 2017 y 13.290.000 votos en el de 2022, ¡es la derechización de los votantes de LR lo que se debe criticar y no la adhesión de la clase obrera a las ideas de derecha! Basta mirar los resultados de RN en Seine-Saint-Denis, donde vive la población más pobre de la Francia metropolitana: es la abstención lo dominante, el voto de RN es menos importante allí que en cualquier pequeña ciudad donde los notables votan bajo la influencia de propaganda televisiva antiobrera y antiinmigrante.

LFI, última luz de la estrella muerta del PS

El PS agoniza… Anne Hidalgo sólo recogió un score histórico: el 1,26% del padrón. En 2017, Macron y su partido LaREM saquearon y torpedearon al PS, cazando a muchos oportunistas del gobierno de Hollande y de la Asamblea Nacional: Jean-Yves Le Drian, ministro de Defensa de Hollande; Gérard Collomb, senador y alcalde de Lyon; Richard Ferrand, diputado; Bertrand Delanoé, ex alcalde de París… por no hablar del primer ministro Manuel Valls, de quien hablaremos sobre las legislativas porque nunca deja de volver… Hace poco, antes de estas presidenciales y ante el desastre anunciado de Anne Hidalgo, las ex ministras Marisol Touraine y Elisabeth Guigou, y el ex vocero Edouardo Rihan-Cypel (PS) llamaron a votar a Macron.

Pero en 2022, ahí como en LR, a diferencia de 2017, la masacre del PS finalmente beneficia poco a LaREM, que demostró haber perdido votos entre 2017 y 2022. El verdadero ganador de la caída del PS es La Francia Insumisa (LFI). En la primera vuelta de estas presidenciales tomó el control de algunos de los 2.290.000 votantes socialistas de la primera vuelta de las presidenciales de 2017: ¡sólo quedan 616.000 votos para el PS ahora! Esto no representa un aumento muy significativo para LFI, que sólo crece un 1% su porcentaje de votantes del padrón (de 14,8% a 15,8%). ¡Aun así, es un 1,26% más que el PS!

Es que eso quiso siempre este politiquero eterno, antiguo burócrata del PS que llamó a votar en 1992 por el Tratado de Maastricht, mitterrandista, ministro de Educación Profesional de Jospin (2000-2002), senador socialista (2004-2010): vengarse del PS, donde nunca logró imponerse. Líder del pequeño Partido de Izquierda que creó en febrero de 2009 tras abandonar el PS, gracias a las rapiñas operadas por el Frente de Izquierda y la Unión Popular (dos frentes sucesivos de reagrupamiento electoral de segunda mano), ¡se convirtió en el autoproclamado líder del principal partido de izquierda gubernamental!

Aun así, sumando todas las fuerzas de la izquierda gubernamental (LFI, PS, PCF y Verdes), sólo obtenemos un 22,1% del padrón, muy lejos del score total de la primera vuelta de las presidenciales de 2012 (33,9%) y apenas por encima del de 2017 (19,6%).

NPA, PCF y POI, solubles en LFI

Un vistazo a trece años de maniobras electorales de Mélenchon. Cuando la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), tras las presidenciales de 2007 en las que Besancenot sacó 1.500.000 votos, o el 3,36% del padrón (para recordar, en 2002, el puntaje conjunto de la LCR y Lucha Obrera -LO- llegó al 6,9%), decidió crear un reagrupamiento amplio, el Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) y se organizó en congresos y comités en 2008 para fundarlo del 6 al 9 de febrero de 2009, Mélenchon, salido del PS en noviembre de 2008 y que con el PCF creó el Frente de Izquierda de cara a las elecciones europeas de 2009, posterga la fecha de fundación de su Partido de Izquierda al 1º de febrero de 2009 en vez del 9. Lo decidió así para no obstruir al NPA, al que esperaba incorporar a su Frente de Izquierda. Aunque no lo logró del todo, fue absorbiendo de a poco a sus corrientes de derecha que se le unieron una tras otra: la Izquierda Unitaria (GU) desde marzo de 2009, Convergencias y Alternativa en febrero de 2011 y la Izquierda Anticapitalista (GA, corriente unitaria por el ecosocialismo) en julio de 2012.

Sin embargo, la caída del NPA se debe sobre todo al NPA, a su ausencia de lucha de clases y a su electoralismo desenfrenado: declarando en 2009 entre 9.000 y 10.000 carnés de miembros fundadores (o sea el triple de la militancia de la LCR), ¡sólo declaró 1.500 miembros en su congreso de 2018! Señal de un chapoteo electoral asumido: ¡fue para presentar su propio candidato a estas presidenciales que los miembros de la Corriente Comunista Revolucionaria-Revolución Permanente se fueron del NPA! En términos electorales, la caída desde 2007 también es significativa: ¡en estas presidenciales el NPA no sacó más que el 0,55% del padrón (270.000 votos)!

En cuanto al PCF, la campaña derechista de la candidata pro-policía y pro-identidad francesa Roussel no alcanzó para dar vida a este partido moribundo. Apenas superó el bajísimo score de Marie-Georges Buffet en 2007: gracias a las lindas frases afrancesadas y a la apuesta pro-policial de Roussel, pasó del 1,59% en 2007 al 1,65% ahora. ¡Bravo por el artista!

Por su parte, la dirección nacional del Partido Obrero Independiente (POI) llamó desde el 23 de octubre de 2021 a votar a Mélenchon sin siquiera nombrar a LFI: “Nuestra posición: ¡Voten a Mélenchon!” Es más: “En un contexto de extraordinaria fragilidad política, de descomposición de las instituciones de la Quinta República, la candidatura de Mélenchon ya encarna la ruptura con el sistema, con las políticas llevadas a cabo por todos los sucesivos gobiernos de la Quinta República”. ¿Ah, sí? ¡Su memoria es muy corta!

Falta LO… ¿Qué decir sino que su pesimismo y su sectarismo no abren ninguna dinámica capaz de dotar a la clase obrera de un reagrupamiento independiente, de masas y de clase para acabar con Macron y la Quinta República, para ver por fin los reclamos obreros satisfechos?

Un actor clave: la abstención

En estas condiciones, el score de la abstención, más el de los votos blancos y nulos, se explica fácilmente. Estas cifras abarcan una parte muy grande del padrón surgido de la clase trabajadora, si bien la antipatía a las elecciones también afecta a las clases medias y altas, pero en muy menor medida. En su mayoría, la clase obrera se abstiene. Por ende la abstención, los votos en blanco y nulos son un actor importante en esta elección presidencial.

Desde 1974 la tasa de abstención está en constante aumento, reflejando la falta de confianza en este sistema electoral, desconfianza hacia los candidatos y los partidos que allí se presentan, al unísono con la bronca que ruge y crece. Estos son los porcentajes de abstenciones, votos en blanco y nulos de los votantes registrados en la segunda vuelta de las presidenciales:

Elecciones% abstención
197413,83
198116,61
198818,98
199525,09
200224,59
200719,56
201224,32
201734,02
202234,25

¡16.700.000 votantes se abstuvieron, votaron en blanco o nulo el 24 de abril pasado! Más de un tercio del padrón, es enorme y eso asusta a las clases dominantes y los capitalistas. Porque Macron, Le Pen y Mélenchon lo saben: ¡las abstenciones son la nafta de la lucha de clases!

Macron con sus 18.770.000 votos (o sea 38,5%) y Le Pen con sus 13.290.000 votos (o sea 27,25%) no son tan poderosos… y si lo ponemos a la altura de la cifra del primer turno, que representa mejor las aspiraciones políticas reales, la abstención es el primer partido en Francia con el 28% del padrón, por sobre la derecha oficial de Macron y sus aliados (26%), la extrema derecha y sus aliados (24%) y la izquierda gubernamental de Mélenchon y sus aliados (22%).

A considerar: ¡la abstención en este ballotage está casi al nivel de la segunda vuelta de las presidenciales de 1969 (35,6%)! Por eso todos harán de todo para apagar el fuego latente y por eso Mélenchon será el mejor aliado de Macron.

Legislativas: frente único de los aparatos contra la clase obrera

El calendario de las legislativas, desde el quinquenio [de Macron], se ha posicionado para seguir a la presidencial y en el mismo impulso darle la mayoría al “elegido”. No es seguro que el impulso que estuvo ausente en la presidencial esté presente en las legislativas. Pero, en cambio, ¡es seguro que las dos principales fuerzas de “oposición” tampoco tendrán mayoría en la Asamblea. Y sin embargo, el ladrón Mélenchon que se autoproclama primer ministro lo quiere hacer creer. Rechazando la alianza con Reconquista, el RN trabaja para consolidar su rol de primer opositor a Macron.

LaREM y LFI están muertos… ¡Vivan Juntos y la NUPES!

La recomposición de la derecha de gobierno es interminable. El 5 de mayo se anunciaron dos nuevas entidades: por un lado, LaREM, que ya no tenía demasiado impulso, pasó a ser Renacimiento; por otro lado, para ganar las legislativas se crea una confederación, compuesta sobre todo por LaREM, MoDem, Horizontes y Territorios de Progreso, llamada Juntos.

Allí corren los últimos pollos sin cabeza del PS: la Federación Progresista creada en marzo pasdo por François Rebsamen (ex ministro de Trabajo de Hollande) será parte de Juntos para las legislativas; Manuel Valls (ex primer ministro de Hollande) remontó sin ganancias la derrota de Hamon en la primera vuelta de 2017, que se fue a Barcelona a ganar el municipio y volvió con las manos vacías, finalmente se ve recompensado con una banca segura como diputado de Juntos por los franceses del extranjero…

Los políticos que siguen en LR no se quedan afuera: el gobierno seduce a Damien Abad para que sea ministro de la Solidaridad, Autonomía y Discapacidad de Francia. Suficiente para provocar la probable venganza de sus amigos de LR, que luego de haberlo protegido de los cargos de violación, probablemente filtraron esta información apenas fue nombrado. ¡No les importa la violación, sino su utilización!

¡Pero la palma de la traición es sin duda para Mélenchon que se atreve a todo para acceder al poder y al consiguiente dinero! Para reunir a su alrededor a todos los pollos sin cabeza que buscan una banca en la asamblea y a los partidos moribundos que no quieren morir, el 15 de abril les envió cartas al PCF, a Europa Ecología-Los Verdes (EELV) y al NPA a fin de “construir una nueva mayoría gubernamental, es decir, una mayoría política en la Asamblea Nacional”. Por un golpe de fuerza hacia sus futuros aliados, les pide a los franceses el 26 de abril, dos días después del ballotage, “elegir primer ministro” y el mismo día hace repartir afiches “Mélenchon, primer ministro”.

El acuerdo firmado bajo presión y a toda prisa entre LFI y cada uno de los moribundos, EELV (la noche del 1º al 2 de mayo), el PCF (3 de mayo) y el PS (4 de mayo) reparte las 577 candidaturas a diputados así: 326 LFI, 100 EELV, 50 PCF y 70 PS (este último conserva un número potencial de diputados muy superior a sus resultados en la presidencial). El acuerdo de coalición en realidad reúne a una serie de organizaciones mucho más amplia que los partidos de gobierno: une al polo LFI y partidos vinculados (Partido de Izquierda, ¡Juntos! de Clémentine Autain y la ex-NPA Myriam Martin, POI, Revolución Ecológica para la Vida de Aymeric Caron), el polo ecologista (Los Verdes, Generaciones de los ex-PS Benoît Hamon and Aurélie Filipetti, Generación Ecología de la ex PS Delphine Batho, Los Nuevos Demócratas y ex PS pasados a LaREM), el PS y el PCF.

El POI-D, en una carta a LFI del 22 de abril, indica por su parte: “El programa de LFI no es el nuestro. Pero lo cierto es que incluso un inicio de implementación de ese programa marcaría una diferencia respecto de lo que haría otro gobierno”. Dice esperar una respuesta clara sobre la capacidad del primer ministro Mélenchon para imponerse al presidente Macron: Queremos creer que aclarará su posición sobre esta cuestión esencial: o bien cohabitar y de hecho someterse a las reglas de la Quinta República que dan preeminencia de poder a un presidente y a la reacción capitalista que lo llevó al poder; o bien asumir el mandato de la mayoría, el mandato democrático que [LFI] pide y no dudar en aplicar su propia política para emprender el camino de la ruptura.

“Nuestro enfoque no tiene ningún carácter polémico. Si hay alguna posibilidad de un inicio de ruptura en el sentido de los intereses de los trabajadores y la juventud, de un primer paso que cuestione la continuidad de los gobiernos anteriores, sepan que el POID sabrá asumir sus responsabilidades. ¡El hecho de que el POI-D haga esta pregunta es aún más perturbador que el apoyo abierto del POI!

Así, el 18 de mayo se crea el acuerdo NUPES, la Nueva Unión Popular Ecológica y Social, reagrupamiento títere de partidos que unos meses antes no querían hacer nada juntos. Los últimos caciques socialistas abandonaron la balsa del PS cuando se anunció el acuerdo PS-LFI, como Claude Bartolone, ex presidente de la Asamblea Nacional de 2012 a 2017; algunos, como Bernard Cazeneuve, ex primer ministro de Hollande, denuncian el acuerdo y alientan las candidaturas disidentes. La casa socialista se vuelve humo.

¿Y la NUPES? ¿Qué decir, sino que es sólo un rejunte electoralista como lo era la Izquierda Plural, que hizo estragos de 1997 a 2002, permitió la convivencia de Jospin con Chirac y le dio a Mélenchon un sillón ministerial plegable?

Para los que quieren creer en espejismos y esperan “un comienzo de ruptura” como el POI-D, hay que mirar el rumbo que Mélenchon señaló en France Inter el 8 de mayo: preguntado sobre la convivencia con Macron, “Nos llevaremos bien porque es en interés del país, colocándose en el rumbo de sus jefes socialdemócratas Mitterrand y Jospin, ¡de quienes se dice orgulloso de lo que lograron juntos!

La plata de los partidos, clave de las legislativas

¡No hace falta más! La NUPES no puede ni hacer aritméticamente a Mélenchon jefe de gobierno ni ser el vector de una política de ruptura: en todo caso, recordemos que los diputados de la LFI votaron como un solo hombre el proyecto de ley de reforma de las Finanzas que prevé un plan de emergencia para salvar al capitalismo francés (garantía bancaria de 300.000 millones de euros de Bpifrance[2]; plan de apoyo de 45.000 millones de euros; prórroga de las cargas sociales y fiscales de los impuestos directos de las pymes por 35.000 millones de euros…)

Para ellos, lo esencial está en otro lado: las legislativas no son tanto ser la voz de quienes los eligieron sino financiar su partido. En efecto, a partir de los resultados de las legislativas se calculan los subsidios concedidos a los partidos por los próximos cinco años:

  • En primer lugar, un partido puede cobrar subsidios gracias al número de votos obtenidos en la primera vuelta de estas elecciones, siempre que haya sacado el 1% de los votos emitidos en al menos 50 circunscripciones (cada voto aporta 1,64 euros; sólo para este año LaREM recibió 10,1 millones de euros; la RN 4,9; LR por no haber respetado la paridad solo (!) 3,92; LFI 3,7, el PS 2,6…). De 2017 a hoy, 16 partidos, incluso sin diputadxs electxs, estaban preocupados por esta primera parte de las ayudas públicas.
  • En segundo lugar, si un partido obtiene bancas puede aprovechar los subsidios asignados según el número de parlamentarios y pagados a su asociación financiadora (cada diputado/a recibe 37.042 euros, sólo en este año LaREM recibió 10,9 millones de euros; LR 9,1; el PS 3,3 como la UDI o el MoDem; LFI 0,64; el RN 0,3…).

Cada año, el Estado reserva 66 millones de euros para el financiamiento público de los partidos. Como para olvidar las disputas de las presidenciales y querer hacer creer en un programa común…

Aparatos sindicales, en alerta

Por tanto, habría que recurrir a los sindicatos para imponer la ruptura a Macron. Con Élisabeth Borne como primera ministra, el programa de LaREM debería aplicarse al pie de la letra y los ataques contra la clase trabajadora ya decididos y presupuestados, en particular el ajuste a la Seguridad Social, no deberían tardar… los empresarios quieren recuperar el salario indirecto de la clase trabajadora y Borne culminar la tarea iniciada por los distintos gobiernos hace 40 años.

Pero, una vez más, lejos de llamar a la huelga general y a una respuesta masiva de las y los trabajadores de este país, “los sindicatos son incapaces de acordar un discurso común”, informa Le Monde el pasado 18 de mayo. La posición del Comité Nacional Confederal de la CGT en favor de la jubilación a los 60 años ha ofendido a la CFDT, que se opone a eso. Se sintió manipulada. En cuanto a la clase obrera, tiene motivos para sentirse traicionada una vez más por este llamado del CCN de la CGT:

“Las organizaciones del CCN decidimos intensificar iniciativas en la semana del 6 al 10 de junio organizando diferentes formas de acción: asambleas de afiliados, despliegue hacia los trabajadores con el material puesto a disposición, manifestaciones, marchas del orgullo, cuestionamiento de candidatos en las legislativas (fuera de la extrema derecha), organización de debates públicos en torno a nuestras demandas, etc.

Un bloque de diputados progresistas, lo más grande posible, en la Asamblea Nacional debe permitir traducir en ley las conquistas de los trabajadores.

“Con toda la fuerza de nuestra organización y los medios sindicales, damos pelea contra la extrema derecha. Por naturaleza, esta lucha se inscribe también en el plano político. Para hacer retroceder a la extrema derecha, una de las prioridades es evitar que meta diputados en el parlamento. La CGT llama a los trabajadores a movilizarse mediante el voto.

“Uno de los primeros elementos del equilibrio de poder es fortalecer a la CGT en las elecciones profesionales y a mediante la sindicalización.

“La CGT llama a las y los trabajadores a mantenerse alertas y movilizados para reaccionar ante cualquier proyecto de retroceso social. Decide analizar con sus organizaciones la situación desde el día siguiente a las elecciones.

“Desde ya, decide un día nacional interprofesional de huelga y manifestación en septiembre, deseando que sea unitario.”

Así, la CGT llama a votar en las legislativas ya movilizarse en la semana previa a la primera vuelta. Cuenta con esos famosos diputados progresistas para oponerse al proyecto de reforma jubilatoria. Es probable que la CGT vaya a las reuniones de “negociación” para subir la edad de retiro en el verano (julio-agosto) y nos llame en septiembre u octubre a manifestar y hacer huelga por un día.

No hay que equivocarse: LFI y sus aliados son los mejores apoyos de Macron y la Quinta República, con los cuales no quieren romper. No plantean ninguna de las demandas de la clase obrera. Jubilaciones, salarios, lucha contra el desempleo, lo que logremos es en la calle, por la lucha de clases, la huelga general y el todos juntos, oponiendo el de los trabajadores al frente de los aparatos que nos quieren gobernar!

París, 27/5/22


[1] Cámara de diputados.

[2] Banco público de inversión.