La guerra torna durísima la vida de los ucranianos, lo cual vuelve a quedar claro en los reportes de nuestros camaradas de la Liga Socialista Ucraniana que reproducimos:  

Los rusos bombardean los barrios y la infraestructura energética de Kiev. El lunes usaron misiles hipersónicos Zircon para destruir la central de distribución eléctrica que abastecía a la ciudad desde la central nuclear de Rivne. Las centrales,  subestaciones y redes de distribución han sido destruidas, gravemente dañadas o son un blanco permanente, por eso tenemos luz sólo tres o cuatro horas por día. Estamos pasando mucho frío, afuera la temperatura llega a los -19º C y a los apartamentos se les corta la calefacción durante largos períodos. En el último tiempo, unas 600.000 personas dejaron su hogar en Kiev para refugiarse en otro lado. Encima, el colapso de los servicios públicos, el desempleo y las dificultades para poder comer profundizan la crisis social entre los trabajadores, jubilados y sectores más pobres.

Supimos que hubo reuniones en Davos, que Trump habló de “poner rápido fin al conflicto” porque EE. UU. no quiere sostener indefinidamente el costo económico y militar; y que Zelensky reafirmó que cualquier acuerdo debe garantizar la soberanía ucraniana y la retirada rusa, en base a los 20 puntos que presentó1 , aunque también dejó abierta la puerta a negociaciones auspiciadas por los norteamericanos. Después hubo contactos trilaterales2 que Zelensky valoró como “constructivos”, pero no lo parecen, porque Rusia ratificó como exigencia innegociable quedarse con el Donbass. Todavía no hay nada definitivo, pero hay cosas claras. Ucrania resiste condicionada por posiciones que enfrentan proyectos imperialistas: Rusia busca avanzar y consolidar su esfera de influencia en el Este, y EE. UU. y la UE la quieren limitar pero sin derrotar a Putín.

No se puede esperar que Trump se preocupe realmente por los ucranianos, porque sólo responde a los intereses del imperialismo. Putin “negocia” bombardeando, alarga el conflicto para hacer valer la mayor capacidad de Rusia como potencia y se prepara para más, por eso instaló misiles nucleares Oreshnik en Bielorrusia. Mientras los trabajadores y el pueblo soportamos el peso de la guerra en los frentes de combate y en la retaguardia, el gobierno de Zelensky negocia sin consultar, como sí nuestra opinión no sirviera para nada. Queremos una paz justa, sin que Rusia se quede con nuestros territorios, sin concesiones humillantes, limitaciones a la autodeterminación, ni imposiciones que condicionen nuestro futuro económico y social. Las protestas y movilizaciones internacionales solidarias son más importantes que nunca”.  

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1.- A finales de 2025 Zelensky anunció los puntos generales de su propuesta, entre los que se incluyen: retirada de las tropas rusas, restauración de fronteras, garantías de protección y seguridad: civil, ambiental, alimentaria, marítima y nuclear, protección de la infraestructura energética, intercambio de prisioneros, retorno de deportados, justicia por crímenes de guerra, reconstrucción económica, compensaciones y sanciones sostenidas a Rusia, desminado del territorio, libertad de navegación, integración europea, prevención de nuevas agresiones, mecanismos de verificación internacional y firma de un tratado de paz vinculante.

2.- Representantes de Ucrania, Rusia y EE. UU. se reunieron los días 23 y 24 de enero en Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos).