El Parlamento Europeo habilitó el Reglamento de Retorno, profundizando una política migratoria reaccionaria. La ultraderecha y Trump generan un fuerte revulsivo que se ha expresado con movilizaciones masivas contra sus políticas en EE. UU. y Reino Unido. La unidad de acción en la movilización y el frente único son una poderosa herramienta para enfrentarlos. La alternativa a la barbarie es el socialismo en un mundo sin fronteras.

Por Florencia Salgueiro.

Un salto en la política de expulsión

Después de que a finales del año pasado recibieran la aprobación de los Estados miembros (el Consejo), el pleno del Parlamento Europeo habilitó el Reglamento de Retorno, en base a: la creación de centros de deportación en terceros países, la prolongación de las detenciones, la retirada de prestaciones sociales, los controles de identidad, las inspecciones en los lugares de trabajo y las prohibiciones de entrada. Además, abrió la puerta a hacerlo con la cooperación de regímenes extracomunitarios, algo que no es nuevo, pero ahora se legitimó.

En el texto, que fue ratificado en la Eurocámara con los votos del Partido Popular Europeo, conservadores y ultraderecha, eliminaron el punto más polémico que era permitir la búsqueda de personas indocumentadas puerta a puerta como hacen los agentes encapuchados de ICE en EE. UU. Pero es posible que sólo sea momentáneo ya que el Consejo no rechaza las redadas y detenciones domiciliarias con lo cual, sigue abierta la posibilidad que se incluya después de negociaciones institucionales. Están colocando un nuevo bloque de cemento a los muros de la “Europa Fortaleza”.

Paulatino giro de normalización a la ultraderecha

La idea de externalizar el asilo en la Unión Europea (UE) no es nueva, anteriormente se había descartado en varias ocasiones por cuestiones legales, pero ahora es una realidad. Las decisiones adoptadas siguen deshilachando el “cordón sanitario” a la ultraderecha y, consecuentemente colaboran con su normalización institucional y social.

Durante 2015 estalló una crisis migratoria cuando un millón de refugiados llegaron a las fronteras europeas. Desde entonces, el bloque ha respondido con vaivenes, pero en una dirección claramente reaccionaria que se ha puesto de manifiesto con las crisis de barcos como el “Ocean Viking” varados en el Mediterráneo y muchas otras.

La llegada de pateras que son abandonadas a su suerte o impedidas de ingresar por las autoridades europeas, provoca que muchas terminen en el fondo de los mares. Según los datos de distintas ONG que varían entre ellos (Organización Internacional para las Migraciones, Caminando Fronteras, etc.), aunque las estimaciones son consistentes se da por descontado que son cifras subestimadas por las desapariciones de embarcaciones y las muertes no registradas. Algunos datos aproximados muestran el horror que fomenta Europa: 2025, por mar: entre 2.000 y 2.500 muertos, ruta a España (cayucos/pateras): 3.090 muertos, niños: 437.

No son episodios fortuitos, es una deriva sostenida

El próximo verano entrará en vigor el Pacto de Asilo y Migración, con la creación de centros de deportación a terceros países -no requiere conexión ni vínculo con el lugar de destino-, sino de acuerdo previo con los Estados miembros. En 2018 habían intentado crear “plataformas de desembarco” que tuvieron que desechar por dudas sobre su legalidad. Fue entonces cuando los acuerdos migratorios con Turquía abrieron el camino para comprar con millones de euros a los gobiernos de los países de origen y tránsito a cambio de que frenasen las barcazas en el Mediterráneo.

La creciente “mano dura” con la inmigración es una tendencia que se consolida. En 2025 Francia, Macron desplegó 4.000 agentes de policía para ejecutar redadas en estaciones de autobuses y trenes y hace tiempo que promueve una legislación anti inmigrante. En el Reino Unido, liderado por los pseudo progresistas del Partido Laborista, festejó una cantidad “récord” de redadas en establecimientos de manicura, lavaderos y peluquerías. En Bélgica, el gobierno está evaluando permitir que la policía registre domicilios. Y la primera ministro italiana Giorgia Meloni es la avanzada de la tercerización de la deportación, al amparo de la presidente de la Comisión Europea, Ursula von del Leyen impulsó la creación de cárceles transitorias en Albania.

Pedro Sánchez no altera la regla

El presidente Pedro Sánchez (PSOE) toma algunas medidas parciales que se alinean estrictamente a la dinámica dominante y crítica a Trump. Sin embargo, no hay que dejarse engañar, su partido es un pilar del régimen del ’78 moldeado por el franquismo con un sello racista, no cuestiona las normativas europeas, tiene acuerdos con el Reino de Marruecos para detener la inmigración en ese país y reprimir en la frontera sur española, que es el ingreso a Europa, como lo hicieron las fuerzas de ambos países asesinando a más de 40 personas en la frontera de Melilla, mantiene vigente la nefasta Ley de Extranjería y también realiza devoluciones en caliente. Las cuotas de migrantes que permite se fundamentan en la necesidad de contar con mano de obra barata que mantenga las cajas de jubilación. Lo hace porque su gobierno está muy cuestionado, necesita recuperar a los sectores que se han alejado y pretende encabezar un frente “progresista” internacional con otros reformistas.

En definitiva, las prácticas reaccionarias, discriminatorias y violatorias de los derechos humanos no son sólo patrimonio de los gobiernos ultranacionalistas, sino también de liberales y de quienes falsamente se hacen llamar “socialistas” y de “izquierda”.

Movilizaciones masivas en EE. UU. y Reino Unido

El rumbo de los imperialismos europeos camina a la sombra del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) cuyo accionar es conocido por sus medidas racistas y la brutalidad inhumana de sus agentes. Pero esta no es la única cara de la creciente polarización política y social que recorre el mundo.

Trump está jaqueado por las movilizaciones. Cientos de miles de personas protagonizaron una nueva oleada de movilizaciones en todo Estados Unidos, articuladas en torno al movimiento “No Kings”, desplegando unas 3.300 marchas en ciudades grandes, medianas y zonas rurales. Se trata de la tercera gran convocatoria nacional desde 2025 Las marchas masivas, con cánticos, disfraces y carteles reflejaron el revulsivo a Trump como un fenómeno que trasciende los grandes centros urbanos y llega incluso a estados tradicionalmente conservadores.

Las causas del estallido están ligadas al giro autoritario y bélico del gobierno de Trump: el uso intensivo de órdenes ejecutivas para eludir al Congreso, las intervenciones militares en Palestina e Irán, la represión migratoria —con redadas, deportaciones y abusos policiales— y una política económica que agrava la crisis del costo de vida. ¡Trump es un monstruo al que hay que derrotar!

Y en el Reino Unido, que es extra comunitario, medio millón de personas se movilizaron en las calles de Londres contra el avance de la extrema derecha y las guerras en Irán y Gaza. Las consignas centrales combinaron el rechazo al racismo y la islamofobia, la defensa de los refugiados y una fuerte denuncia contra figuras de la ultraderecha como Nigel Farage (Reform UK), junto a críticas a agitadores reaccionarios y al rol de potencias occidentales en los conflictos internacionales.

La movilización también cuestionó al gobierno del Partido Laborista encabezado Keir Starmer, acusándolos de abandonar sus principios históricos y de mostrar complicidad o pasividad frente a las ofensivas de EE. UU. e Israel en Oriente Medio.En este contexto, la protesta expresó no solo un rechazo a la ultraderecha, sino también una creciente ruptura con el laborismo, al que sectores de izquierda responsabilizan por no ofrecer una alternativa real frente al avance reaccionario.

Unidad movilizada por derechos humanos y democráticos

El salto reaccionario en UE y otros gobiernos europeos toma el programa y las medidas de la ultraderecha, por eso rechazamos el Reglamento de Retorno, el Pacto de Asilo y Migración y toda política de externalización de fronteras, detención y deportación de migrantes. ¡Ninguna persona es ilegal!

Defendemos la apertura de fronteras, el pleno derecho a migrar, al asilo, el cierre de los centros de detención y el fin inmediato de las devoluciones en caliente. Luchamos por la derogación de las leyes reaccionarias y por el reconocimiento de todos los derechos políticos, sociales y laborales para las personas migrantes, en igualdad de condiciones con la clase trabajadora nativa. ¡Papeles para todos ya mismo!

Impulsamos la más amplia unidad de acción para enfrentar estas políticas en las calles, promoviendo la organización independiente de los trabajadores, migrantes y refugiados. Solo mediante la movilización masiva y sostenida será posible derrotar esta ofensiva reaccionaria. ¡Hace falta un movimiento intercontinental en defensa de los derechos de los migrantes!

Socialismo o barbarie: por un mundo sin fronteras

La raíz de estas políticas está en un sistema capitalista en crisis que necesita dividir a la clase trabajadora para sostener sus ganancias. Por eso, la lucha contra el racismo, las deportaciones y la “Europa Fortaleza” está indisolublemente ligada a la pelea por una salida socialista, basada en la solidaridad internacional y el gobierno de los trabajadores. Socialismo o barbarie se hace una disyuntiva cada vez más presente y que requiere luchar por un mundo sin fronteras.