La búsqueda de EE. UU. de un acuerdo con Irán refleja las dificultades que tiene para derrotar al país que agrede, lo cual también afecta al Estado de Israel. Por distintas vías, Trump y Netanyahu “huyen hacia adelante” con más amenazas, violencia y expansionismo para amortiguar el impacto político y sus eventuales consecuencias. Líbano ya lo sufre y el próximo podría ser Cuba. Es necesario profundizar la solidaridad con los pueblos de Palestina, Líbano e Irán en la perspectiva de una salida estratégica para Medio Oriente.
Por Rubén Tzanoff
“Alto el fuego” con fuego
El acuerdo inicial de alto el fuego entre EE. UU. e Irán se rubricó el 8 de abril con la mediación del gobierno de Pakistán, por un período de 14 días. Al vencer el plazo hubo una extensión provisional e indefinida por la parte norteamericana para mantener abiertos los canales diplomáticos.
El imperialismo violó la tregua con ataques a emplazamientos de misiles y barcos, y para derribar drones, lo cual fue justificado como la realización de acciones en “defensa propia”. Obviaron el pequeño detalle de que están agrediendo a un país independiente situado a alrededor de 10.000 km de Washington. Irán respondió atacando con drones una base en Kuwait.
Lo cierto es que nunca cesaron los ataques y contraataques en el sur de Irán ni las amenazas mutuas de extender la guerra. Así llegaron a la actual etapa de negociaciones.
Borrador de acuerdo, aún no aprobado
Durante los últimos días, el imperialismo norteamericano intentó conseguir el apoyo del imperialismo chino para resolver sus problemas en Irán, pero no lo ha conseguido, por lo menos abiertamente. Al mismo tiempo, los negociadores norteamericanos e iraníes trabajaron en un borrador que altos cargos de la Casa Blanca, como Marco Rubio y J.D. Vance, situaron en un punto de acuerdo “muy cercano”.
El acuerdo establecería, por el lado de Irán, el retiro de las minas en 30 días y la apertura del estrecho de Ormuz “sin restricciones”, peajes ni acoso durante 60 días; por parte de EE. UU., el levantamiento del bloqueo naval proporcionalmente al restablecimiento del tráfico comercial marítimo y el levantamiento de algunas sanciones para permitir que Irán venda petróleo y utilice fondos congelados.
No se trataría de un acuerdo definitivo, ya que tendrían que proseguir con la discusión sobre la cuestión nuclear iraní, donde se sitúa uno de los nudos de las diferencias.
Con los borradores en carpeta, el viernes 28 Trump se reunió durante dos horas en la “Situation Room” de la Casa Blanca para tomar una “determinación final”, pero esto no sucedió.
Líbano agredido y clave en la controversia
Trump busca el acuerdo, pero no depende sólo de su voluntad sino también de los planteos del régimen fundamentalista iraní, y entre ellos hay otra exigencia de peso determinante: el cese de los bombardeos de Israel a Líbano para proteger a Hezbolá. Y, precisamente es una de las acciones a las que apela Netanyahu como forma de presionar a EE. UU. para que no haya acuerdo y continúe la ofensiva contra Irán. Es un punto muy sensible que ha generado controversias entre los socios imperialistas-sionistas.
Cuando el domingo pasado Netanyahu anunció una nueva oleada de bombardeos al sur de Beirut, -una de las líneas rojas que había marcado EE. UU. en el alto el fuego firmado entre el Gobierno libanés e israelí el 17 de abril- Irán congeló las conversaciones hasta que no cese la ofensiva sionista.
Según distintos medios, al otro día Trump acusó a Netanyahu de “jodidamente loco” por poner en peligro el acuerdo con Irán y le recordó: “Estarías en prisión si no fuera por mí. Te estoy salvando el pellejo. Ahora todo el mundo te odia y odia a Israel por esto”. Después salió a decir que habían tenido una “una conversación productiva” y que “Las negociaciones continúan a un ritmo rápido”.

Más allá de los roces entre socios, que no son nuevos, desde marzo la agresión israelí a Líbano ha provocado el desplazamiento de más de 1,2 millones de personas, ha causado 3.370 los muertos y ocupado territorio en el sur, a la par de extender los ataques hacia Beirut.
Se busca salida diplomática al empantanamiento
Si el memorando de entendimiento se ratifica, será presentado como un importante paso diplomático norteamericano y un triunfo de Trump. Se confirme o no, la victoria de Trump no aparece; por el contrario, el acuerdo se daría en el marco de un empantanamiento de su agresiva y zigzagueante política.
El imperialismo no logró derrocar al régimen de los Ayatolás, Irán no se rindió y la crisis con el estrecho de Ormuz provocó un gran daño a la maltrecha economía mundial capitalista que, de continuar, se transformará en un verdadero desastre de consecuencias gravísimas. Y queda pendiente la cuestión nuclear, un tema en el cual el régimen de los Ayatolás, al menos de palabra, se viene manteniendo reacio a ceder.
El único “logro” de Trump sería la apertura del estrecho de Ormuz —que también habrá que ver qué alcances tiene y quiénes la controlarán—. Lo concreto es que la guerra ya provocó un enorme desgaste de Trump y el crecimiento interno y externo del revulsivo a su accionar. Hay que sumar que los precios del combustible se duplicaron, que se disparó la inflación y que el malestar social global por la situación está en pleno crecimiento.
Más que una gran negociación, Trump está buscando una salida diplomática a los grandes problemas en que lo colocó su aventura bélica. Las actuaciones de Trump no sólo están plagadas de idas y vueltas, maniobras y mentiras; sino también de las limitaciones que le pone la realidad política y le cuesta superar. De momento, el acuerdo supuestamente encaminado sigue en el limbo en cuanto a su aprobación final por las máximas autoridades de ambas partes.
Netanyahu responde al impacto
No hay que olvidar que el gran promotor de la agresión a Irán es Israel, por lo tanto, el empantanamiento norteamericano también lo afecta y expone a Netanyahu a duras críticas de la ultraderecha sionista que lo sostiene en el poder y de la propia sociedad que lo cuestiona.
En distintas oportunidades Netanyahu quedó políticamente acorralado por sus acciones, ante la posibilidad de caer del gobierno, ser juzgado por corrupto y por genocida; y siempre respondió con más violencia hacia los pueblos de la región y, ante el empantanamiento en Irán, esta vez, no es la excepción.
Otro elemento que es necesario mencionar es el nuevo impacto de desprestigio internacional que la Global Sumud Flotilla les ha propinado a Netanyahu y al régimen sionista y realimentó las movilizaciones y acciones por Palestina.
Avance a la sombra de un pacto tramposo
Desde la vigencia del acuerdo EE. UU.-Israel-Hamás, la Liga Internacional Socialista (LIS) lo ha denunciado como una trampa para seguir fragmentando el territorio palestino, legitimar el genocidio, continuar la limpieza étnica, fortalecer al Estado de Israel y a sus fuerzas criminales.
Y eso se ha confirmado con los avances en la anexión de Cisjordania, con la instauración de la pena de muerte para palestinos, con la continuidad de las matanzas de civiles —durante la “tregua” mataron a 922 personas más e hirieron a otras 2.786—, con el bloqueo a la ayuda humanitaria y con el avance agresivo de los colonos sobre las aldeas.
Y, sí a alguien le quedaba alguna duda, tiene la oportunidad de disiparla: Netanyahu está desplegando una fuerte ofensiva de expansión en Gaza y les ordenó a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) aumentar el control territorial de la Franja del 60% al 70%. Complementaria y miserablemente ha revitalizado el proyecto de “emigración voluntaria” con el fin de favorecer el accionar de los colonos.
Esto implica la continuidad del genocidio y la limpieza étnica, ya que dos millones de personas malviven entre las ruinas tras dos años y medio de ofensiva.
Huyen hacia adelante combinando acuerdos y guerra
Tanto Trump como Netanyahu “huyen hacia adelante” ante los problemas combinando agresiones bélicas con pactos y treguas. En ese camino, en la lógica de Trump y para intentar amortiguar los malos resultados de su aventura bélica en Irán, no se puede descartar que intente recuperarse con una agresión más directa contra Cuba. Netanyahu ya lo hace atacando violentamente a Líbano y aprovechando el tramposo pacto de “paz” en Palestina, en definitiva y sigue abonando al proyecto sionista del “Gran Israel”. ¿Hasta cuándo podrán seguir haciéndolo? Dependerá tanto de los resultados de las agresiones como del rechazo internacional y la situación interna de movilización en sus respectivos países.
Aún debilitado, el reaccionario régimen fundamentalista sigue en pie
Otro elemento clave es la situación interna de Irán. Es un hecho que el régimen ha sido duramente golpeado la agresión sionista-imperialista, con sus máximos dirigentes exterminados, el actual Ayatolá sin aparecer y el peso del poder recayendo en la Guardia Revolucionaria. El régimen tampoco cuenta con un sólido apoyo social como producto de la violenta y criminal represión al pueblo movilizado con el cual nos seguimos solidarizando. Aun así, muy debilitado y cuestionado, el reaccionario régimen fundamentalista no se ha derrumbado ni se ha rendido. ¿Se podrá mantener? ¿Hasta cuándo? ¿Surgirán públicamente distintos sectores o divisiones? Son respuestas que dará la realidad, sobre la base que el imperialismo y el sionismo no lo han derrotado y según las evaluaciones de los expertos, todavía tiene una importante capacidad de fuego para responder.
Con injerencia imperialista y sionista jamás habrá paz justa y duradera
Es sabido que el belicismo y la negociación son dos caras de la política de dominación imperialista, por lo cual no hay que sembrar ninguna expectativa en las firmas de acuerdos de Trump. En Irán, en Palestina, en Medio Oriente y en todo el mundo, de la injerencia imperialista yanqui jamás surgirá una paz justa y duradera; se fortalecerá su gendarme regional israelí.
Hay que ganar las calles masivamente
Es urgente la movilización unitaria mundial contra el imperialismo que personaliza Trump, en favor de los pueblos agredidos, sea el palestino, iraní, libanés, venezolano, cubano o ucraniano. Sin que ello implique apoyar a sus gobiernos ni regímenes reaccionarios, como el de los Ayatolás ni otros, ni caer en el campismo sino manteniendo una total independencia política.
Es fundamental retomar, extender y profundizar las movilizaciones por la causa de Palestina y la derrota del Estado de Israel, que permanece agresivo junto con sus cómplices: ¡Fuera Israel de Palestina y Líbano!
Son de gran importancia las acciones globales, como la que impulsó la Global Sumud Flotilla en su misión a Gaza y en su momento protagonizaron los bloqueos y huelgas solidarias que hay que retomar, reclamando por la libertad de los 10 activistas de la Caravana Terrestre secuestrados.
Una salida estratégica para Medio Oriente
Desde la LIS impulsamos la más amplia unidad de acción, en el camino de una salida de fondo, la única que puede brindar una paz justa y duradera, que es la Revolución Socialista en Medio Oriente, para que nazca una Palestina libre del río al mar, que sea única, laica, no racista, democrática, socialista y gobernada por los trabajadores.







