Declaración de Marea Socialista: A 5 meses de la incursión militar imperialista

Por: Marea Socialista

A cinco meses de la incursión militar estadounidense en nuestro país, la cruda realidad se impone sobre las falsas ilusiones: la situación de la clase trabajadora y de los sectores populares en Venezuela no ha hecho más que empeorar. Vivimos bajo un costo de la vida asfixiante, con un dólar galopante que pulveriza diariamente nuestros ingresos y bajo un gobierno que, bajo tutelaje, tiene como única prioridad arrodillarse ante el colonialismo de Donald Trump para garantizarle la entrega de nuestros recursos y de nuestra soberanía nacional. Todo ello a cambio de mantener los privilegios y la impunidad de la casta corrupta gobernante.

Mientras desde el propio Estados Unidos se emiten cínicas declaraciones afirmando que «las cosas están mejorando» porque se produce petróleo, dejan pasar por alto que el dinero de Venezuela se deposita de forma directa en cuentas estadounidenses. Esta es la demostración más contundente de la absoluta sumisión de los Rodríguez, de la cúpula del PSUV y de quienes se dicen guardianes de la soberanía, ante los dictados de Washington; una capitulación colonial que ningún otro sector de las cúpulas, sean tradicionales o emergentes, cuestiona en lo absoluto.

El fracaso de la ilusión reaccionaria y el cierre persistente de los espacios democráticos

Un profundo malestar viene creciendo en el seno de la población. La falsa expectativa de que los grandes problemas estructurales del país se resolverían con el simple atajo de «salir de Maduro como sea» se empieza a desmoronar. El gobierno de Nicolás Maduro, como lo sigue haciendo ahora el de la encargada Delcy Rodríguez, han aplicando su talante autoritario y antidemocrático, clausurando durante años todos los canales de debate nacional y de activismo político democrático. Este ahogo provocó un enorme atraso político general, empujando al pueblo hacia la desesperación y la búsqueda de supuestas salidas providenciales.

Fue en ese cuadro de asfixia que se elevó el perfil de María Corina Machado, figura política alineada con lo más reaccionario y ultraderechista del continente, y quien desde hace años abogaba por una intervención militar extranjera. Esta postura caló en sectores de la población debido a las terribles condiciones de vida, a la brutal represión estatal, la persecución política a los sindicatos, las y los trabajadores en lucha, así como a la izquierda anticapitalista por parte del madurismo.

Sin embargo, en este caso la historia no se equivoca: Estados Unidos, en su condición de potencia imperialista, jamás ocupa un país para resolver problemas democráticos o mejorar la vida de la gente. Invaden para saquear, colonizar y someter. Hoy estamos en peores condiciones, bajo un gobierno tutelado y entregado a una potencia extranjera que, cínicamente, dicta lo que se debe hacer en Venezuela.

El pacto de las cúpulas y la liquidación de los derechos laborales

Al compás de este humillante tutelaje, las cúpulas económicas y políticas pactan a espaldas del pueblo. La base de todos sus acuerdos es clara: que la crisis la sigamos pagando los trabajadores, los de abajo. Es por ello que en la Asamblea Nacional votan unánimemente todas las reformas antipopulares y entreguistas que vienen concertando y ahora tienen en la mira a la Ley Orgánica del Trabajo (LOTTT). FEDECÁMARAS utiliza ésto como un chantaje abierto, condicionando cualquier aumento salarial a una reforma laboral que no es otra cosa que la legalización de la eliminación de las prestaciones sociales, algo que ya vienen aplicando de facto.

Lamentablemente, en medio de este escenario, la clase trabajadora sigue desdibujada como sujeto político independiente. El movimiento sindical, en general, se encuentra empequeñecido, profundamente burocratizado y subordinado a las agendas patronales y a los partidos de las élites. Como parte de esa agenda subordinada, está la exigenncia de elecciones presidenciales inmediatas como «solución mágica». Da vergüenza ajena ver a supuestos dirigentes sindicales, escoltados por activistas maricorinistas, acudir a la Embajada de EE. UU. en Caracas a pedir audiencias con los representantes del país opresor, e incluso hacer chistes con que Venezuela debería convertirse en el «estado 51» de la potencia agresora.

Recuperar la memoria histórica y activar la lucha desde abajo

Desde Marea Socialista queremos conectar con la indignación y el malestar que se respira abajo. Así como advertimos que ninguna intervención militar resolvería nuestras vidas, hoy llamamos a refrescar críticamente la memoria y reconocer que ni con Juan Guaidó, ni con las agendas entreguistas de María Corina Machado, ni bajo esta condición de neocolonia yanki vamos a recuperar lo que nos han arrebatado. Otro muy distinto es el camino de ese rescate.

El malestar del pueblo trabajador no puede seguir siendo capitalizado por intereses ajenos a nuestra clase. Debemos mirar los ejemplos de los pueblos hermanos de Bolivia y Argentina, que hoy confrontan activamente a gobiernos ajustadores que imponen planes neoliberales, enemigos de los trabajadores y serviles al capital financiero internacional.

Por eso, instamos a los trabajadores de base a emplazar y exigir a sus dirigencias sindicales que rompan con las prácticas burocráticas y articulen demandas centrales para la unificación. Y si no lo hacen tienen que ser reemplazadas. Es urgente retomar los métodos históricos de nuestra clase: la asamblea de base y la consulta permanente de las decisiones.

Una herramienta para la lucha: Nace la Corriente Sindical «Primero de Mayo»

Para dar esta batalla en el terreno concreto, desde Marea Socialista hemos impulsado, junto a otras fuerzas que se reivindican de la clase trabajadora, y junto a valiosos dirigentes y activistas del movimiento obrero, la fundación de la Corriente Sindical y de Lucha «Primero de Mayo». Esta corriente nace con el objetivo de contribuir al resurgir o a la creación de un modelo sindical democrático, antiburocrático, con reflejos de clase y autonomía frente a los patronos y a su Estado. Invitamos a las y los trabajadores a compartir e impulsar juntos esta experiencia para organizar la resistencia de la clase que vive del trabajo y las luchas laborales.

No hay otra forma de salir de esta crisis insufrible que organizándonos y armándonos políticamente por cuenta propia, sin depender de los aparatos políticos y burocráticos del gobierno y de los patronos. La burocracia en los sindicatos es un gran obstáculo, un agente patronal incrustado en las filas de la clase trabajadora, que hay que combatir con participación corresponsable y con ejercicio de la democracia sindical desde abajo. Pero la falta de una alternativa política propia de los trabajadores es otra gran urgencia, incluso estratégicamente mayor. Porque no serán los gobiernos de los burócratas corruptos ni de los patronos quienes resolverán definitivamente los problemas y expectativas del pueblo trabajador.

Por una alternativa política e independiente desde la clase trabajadora

Esta alternativa política debe ser radicalmente independiente de las cúpulas y de aquellos personajes que hoy pretenden posar de «críticos» tras haber ocupado altos cargos en el régimen durante años, buscando ahora pescar en río revuelto con discursos supuestamente novedosos.

Asimismo, afirmamos categóricamente que no se puede combatir de forma episódica o reactiva, por ejemplo, sólo cuando vemos helicópteros estadounidenses sobrevolar Caracas. Enfrentar la condición de neocolonia norteamericana requiere un plan serio de discusión, agitación y organización y potenciación de la capacidad de movilización, para poder recuperar nuestra soberanía y nuestros recursos naturales, junto con todos nuestros derechos (aquí lo decimos en clave de unidad de acción). En este camino, debemos ser claros: no se puede decir que se es «antiimperialista» y al mismo tiempo apoyar la gestión entreguista y hambreadora de Delcy Rodríguez. Sostener esa contradicción es un engaño que solo enreda y enturbia aún más la conciencia de nuestra clase, en medio de tanta complejidad.

Como parte de la Liga Internacional Socialista (LIS), articulada con organizaciones anticapitalistas y de los trabajadores en el mundo, desde Marea Socialista, de Venezuela, vemos con esperanza y convicción que en países como Argentina la izquierda se viene consolidando como alternativa de poder real frente al desastre del gobierno neofascista de Javier Milei y la complicidad del peronismo. También vemos como un gran ejemplo la gran demostración de lucha que están dando los trabajadores e indígenas de Bolivia, para derribar al gobierno antiobrero y represor de Rodrigo Paz.

Estas son señales inspiradoras. El camino de las y los trabajadores debemos labrarlo nosotros mismos como clase trabajadora, junto a los sectores populares, sin patrones, sin burócratas y sin imperios. Para eso necesitamos avanzar hacia la construcción de una herramienta o de espacios de unidad de acción y de unidad política. En ese sentido, venimos trabajando con el propósito de articular tanto a la vanguardia más luchadora del movimiento obrero, como a organizaciones de la izquierda opositora que están en contra de los planes antiobreros, del autoritarismo y la represión, y por la resistencia frente al intervencionismo y a la entrega de la soberanía.

Nos proponemos que la clase trabajadora y el pueblo nos preparemos para asumir el poder y gobernar, según nuestros propios intereses de clase, en lugar de ser gobernados por la burocracia, el imperialismo y el capital.

¡Ni burocracia, ni capital! ¡Por la reconstrucción y renovación del movimiento obrero desde las bases!