La izquierda ucraniana comienza a salir de la crisis en la que se encontraba desde el Maidán de 2014, y que se profundizó especialmente con el inicio de la invasión imperialista de Rusia. En toda Ucrania se está reactivando la vida política, y la LSU participa activamente en ella junto a otras organizaciones como el Movimiento Social.
Por Liga Socialista Ucraniana (LSU)
El 9 de agosto, frente al edificio de la Administración Estatal de la Ciudad de Kiev (KMDA), se realizó una protesta contra la tala de la zona verde de Teremky. Los activistas llevaron al edificio ramas de robles talados que, junto con carteles de cartón, se convirtieron en un contundente llamado al Ayuntamiento de Kiev para que detenga la destrucción ilegal de la vegetación.
El día anterior, los manifestantes habían conseguido que se suspendieran los trabajos hasta el día 11, cuando se realizaría un debate público sobre el problema. Los activistas señalan que existía una alternativa para realizar las obras de las redes de calefacción, cuyo desarrollo había recibido una financiación de 6 millones de grivnas. ¿Dónde fue a parar ese dinero? Las autoridades guardan silencio.
Cabe destacar que la comunidad nunca recibió los permisos para la tala de árboles ni la documentación del proyecto. Según los vecinos, junto con la instalación de la red de calefacción, se pretende construir otro estacionamiento en el lugar donde actualmente se encuentra el parque.
En la protesta, los vecinos expresaron su descontento con los problemas de servicios públicos de la ciudad. En particular, el activista de la LSU Tyler señaló que, al igual que el transporte, la naturaleza no es una mercancía, sino un bien común.
En cuanto al transporte, el 11 de agosto se realizó la quinta protesta de este verano contra el aumento de las tarifas del transporte público. Los activistas exigieron al alcalde de Kiev que considere inmediatamente la resolución del Consejo Público para restablecer el precio del pasaje a 8 grivnas.
Señalaron que las cuestiones tarifarias, el estado de la infraestructura urbana, el transporte público y la preservación de las zonas verdes no pueden abordarse exclusivamente desde la perspectiva del beneficio económico. La ciudad pertenece a sus habitantes, y las decisiones sobre su desarrollo deben tomarse de manera abierta y teniendo en cuenta la opinión de la comunidad.
La destrucción de las zonas verdes, los problemas del transporte público, el aumento de los precios y la falta de transparencia de las decisiones municipales tienen una causa común: la ausencia de una verdadera capacidad de la comunidad para influir en la manera en que se desarrolla su ciudad.

La lucha por las zonas verdes, un transporte accesible, tarifas socialmente justas y un uso transparente de los fondos públicos es una lucha común por una ciudad en la que los intereses de sus habitantes estén por encima del beneficio comercial.
La acción frente a la KMDA mostró que el descontento de los habitantes de Kiev va mucho más allá de problemas locales aislados. La LSU exige respuestas concretas, documentos públicos y una posibilidad real de influir en las decisiones que determinan el futuro de Kiev. Continúa defendiendo una ciudad donde las decisiones se tomen en interés de la gente y por la propia gente, y no por los funcionarios; donde se preserven las zonas verdes, el transporte siga siendo accesible y los servicios públicos no se conviertan en una carga insoportable para sus habitantes.
Las acciones mencionadas fueron impulsadas y realizadas en unidad de acción entre la LSU y el Movimiento Social.


El pueblo ucraniano también atraviesa una situación extremadamente difícil debido a la invasión imperialista de la Federación Rusa, y la izquierda no debe limitarse a condenarla de palabra, sino que debe ayudar a Ucrania en los hechos.
Se ha puesto en marcha el Convoy Internacional de Solidaridad con Ucrania. Esta iniciativa de la Red Europea de Solidaridad con Ucrania (ENSU) nació en la Red de Catalunya y desde entonces se ha extendido a distintos países de Europa y a algunos países de América Latina, como Argentina y Brasil.
Además de transportar ayuda material, técnica y humanitaria, el convoy pretende convertirse en una acción política visible que fortalezca la solidaridad internacional desde las bases, coordine iniciativas —muchas de las cuales ya han adquirido una importante dimensión propia— y favorezca una participación más amplia de organizaciones de base de distintos países.
La LSU, como parte de la Liga Internacional Socialista (LIS), planea participar activamente en esta misión humanitaria, organizando actividades destinadas a llamar la atención sobre el Convoy y participando también en su organización y en la entrega de la ayuda.







