Trump ha relanzado las negociaciones sobre Ucrania. Sus emisarios se reunieron con los presidentes de Rusia y Ucrania, sin dar detalles sobre lo conversado. No confiamos en una paz negociada en las alturas, bajo presiones imperialistas y a espaldas del pueblo ucraniano. Defendemos una paz justa y el derecho del pueblo agredido a decidir su propio futuro.
Por Oleg Vernyk y Rubén Tzanoff
Las conversaciones están oficialmente en curso
El 25 de agosto, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó secretamente a Moscú. La visita no fue anunciada previamente y su contenido tampoco fue hecho público.
Pocos días después viajaron los enviados de Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner quienes se reunieron con Putin el sábado 5 de septiembre. Al día siguiente viajaron a Kiev y se reunieron con Zelenski. La visita a Ucrania era reclamada desde hacía meses por las autoridades, ya que los representantes de Trump habían mantenido contactos sólo con el régimen de Putin. Para facilitar las reuniones se acordó una pausa temporal de los ataques aéreos sobre Moscú y Kiev.
Reuniones sin contar detalles
Trump ha relanzado su intento de mediación. Cabe recordar que, cuando el 20 de enero de 2025 volvió a la Casa Blanca, ya había prometido terminar la guerra de Ucrania en 24 horas. Al 7 de septiembre de 2026 han pasado 1 año, 7 meses y 18 días y la guerra continúa.
Los enviados de Trump se reunieron durante más de tres horas con Putin y calificaron las conversaciones de “sustantivas”, mientras que sus interlocutores dijeron que fue “significativa, constructiva y franca”.


El enviado presidencial ruso Kiril Dimítriev (derecha), recibe este 5 de septiembre en el aeropuerto de Vnúkovo a los representantes de la Casa Blanca, Steve Witkof (izquierda) y Jared Kushner Acquired by Reuters / Reuters
Zelenski tampoco brindó detalles de las reuniones. Según fue comunicado a RBC-Ucrania por una fuente no revelada, Ucrania y Rusia podrían declarar una tregua limitada este invierno, sin ataques mutuos a instalaciones energéticas. Las cuestiones diplomáticas sólo podrían avanzar después de las elecciones a la Duma Estatal Rusa, que se celebrarán del 18 al 20 de septiembre.
En definitiva, los detalles siguen ocultos. Eso es precisamente lo preocupante. Se negocia el futuro de Ucrania sin que el pueblo ucraniano conozca qué están poniendo sobre la mesa.
¿Habrá cambios con relación a las posiciones anteriores?
Rusia viene defendiendo desde hace tiempo condiciones concretas: exige que Ucrania renuncie a ingresar en la OTAN, reclama el control de los territorios que considera propios, entre ellos están Donetsk y Lugansk, según las “condiciones reales en el terreno de combate” y mantiene sus reivindicaciones sobre Zaporiyia y Jersón, para lo cual pretenden que Ucrania se retire de las zonas que todavía controla en esos territorios. En distintas ocasiones, Zelenski dijo que aceptar esas condiciones supondría una rendición.
Ahora se abren interrogantes: ¿Estas son las diferencias que subsisten? ¿Existen planteos nuevos? ¿Hay cambios en las exigencias de alguna de las partes? ¿Realmente están dispuestos a llegar a un acuerdo?
Motivaciones entre las que no está el triunfo de Ucrania
Cada noche Kiev y otras ciudades sufren ataques con misiles balísticos de los cuales no tiene como defenderse. De hecho, se fueron los negociadores estadounidenses y Putin volvió a atacar Kiev causando muertos, supermercados destruidos y varias casas dañadas.
A pesar de estar muy en inferioridad de condiciones en todos los terrenos por la superioridad de los recursos de Rusia, Ucrania ha logrado ralentizar y en algunos casos puntuales revertir el avance invasor y ha dañado su infraestructura petrolera causando desabastecimiento en las gasolineras. Estos hechos sumados a que la guerra se alargó más de lo previsto por los agresores y sin triunfos contundentes, al creciente número de soldados caídos en combate y a los padecimientos económicos; han hecho mella en el régimen autoritario de Putin, han dañado su imagen y credibilidad. Trump le quiere dar una mano a su amigo-competidor que no atraviesa uno de sus mejores momentos.
Por supuesto, no es la única motivación. El relanzamiento del intento de mediación de Trump también obedece a su política estratégica y a presentar algún logro de cara a las elecciones de medio mandato norteamericanas a realizarse el 3 de noviembre. Lo que no está en ninguna de las motivaciones de los imperialistas es que triunfe Ucrania.
De Trump sobre Putin: “líder-loco-interlocutor”
Trump ha mantenido hacia Putin una línea zigzagueante pero, relativamente constante. EE. UU. quiere negociar directamente con Putin y buscar una relación funcional con Rusia, en lugar de asumir una confrontación permanente y directa. Desde su primer mandato Trump ha presentado a Putin como un líder fuerte con quien podía entenderse. En 2025 retomó esa concepción al abrir directamente negociaciones con Moscú y reivindicar su buena relación personal con Putin. También lo calificó de “absolutamente loco” por seguir atacando a Ucrania, pero no abandonó la vía de negociación ni la idea de mejorar las relaciones.
Cuando Rusia no avanzaba hacia el acuerdo que Trump busca, aumentan las críticas y las amenazas. Actualmente vuelve a predominar el acercamiento.
Por una paz justa, sin anexiones ni imposiciones
No confiamos en la paz que puedan acordar Trump y Putin. La historia demuestra que los acuerdos entre imperialismos responden a sus propios intereses. Una paz negociada por arriba entre imperialistas puede convertirse en una paz de cementerios y territorios ocupados. Una paz que condene a Ucrania a una dependencia económica y política todavía mayor.
Nos diferenciamos de los campistas pro Putin, de los pro imperialistas occidentales y de los falsos pacifistas que ponen a agresores y agredidos, a opresores y oprimidos en la misma bolsa.
Desde la Liga Internacional Socialista (LIS) reconocemos el derecho de Ucrania a defenderse con todos los medios a su alcance, estamos por el triunfo de la resistencia para la expulsión de las tropas invasoras, la justicia para las víctimas de los crímenes de guerra, por el derecho del pueblo ucraniano a decidir su futuro.
Nos pronunciamos por una paz justa, sin anexiones territoriales, sin imposiciones de Rusia, de EE. UU., la UE, la OTAN ni otras potencias. Rechazamos que Ucrania sea utilizada como moneda de cambio entre los imperialismos occidentales y el imperialismo ruso. No queremos que sea sometida a Moscú ni convertida en una semi colonia de las potencias occidentales.
¡Que el pueblo ucraniano decida!
Trump quiere decidir. Putin quiere decidir. Las potencias europeas quieren tener su lugar en la negociación. Zelenski negocia en nombre del Estado ucraniano. Pero el pueblo trabajador ucraniano es quien pone los muertos en combate, vive bajo los bombardeos, pierde sus casas, sus familiares y sus fuentes de trabajo. Y es quien tendrá que vivir con las consecuencias de un eventual acuerdo.
Habrá que ver hasta dónde llegan las negociaciones ya que en otras ocasiones fracasaron. Como sea, el cansancio y el deseo de que cesen los bombardeos y termine la guerra no puede derivar en que estos asuntos queden exclusivamente en manos de las elites burguesas y oligárquicas. El pueblo trabajador ucraniano tiene derecho a conocer las propuestas sobre la mesa, a ser consultado democráticamente antes de un acuerdo definitivo y a movilizarse para decidir su futuro.








