La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, propone estrechar la alianza con Canadá, crear un Consejo de Seguridad Europeo y un nuevo mecanismo de seguridad propio. Bajo el discurso de una Europa más fuerte e independiente avanza el rearme, la militarización y el endurecimiento de las fronteras. La respuesta de los trabajadores y los pueblos debe ser la unidad de acción, las movilizaciones y las huelgas. La Liga Internacional Socialista (LIS) levanta la bandera: “No a la austeridad para las guerras imperialistas, por gobiernos de los trabajadores y por una Europa Socialista”.
Por Rubén Tzanoff
Canadá, seguridad, Ceuta y Ucrania
En su discurso anual ante el Parlamento Europeo del 16 de septiembre, Ursula von der Leyen presentó las principales orientaciones de la Unión Europea (UE). Propuso elevar la relación con Canadá a un nuevo nivel. Desde el actual CETA (Acuerdo Económico y Comercial Global) la UE busca una “Alianza para el Futuro”. Incluye defensa, tecnología, inteligencia artificial, energía, materias primas, baterías, computación cuántica y ciberseguridad. También planteó abrir la puerta para que Canadá sea el primer “miembro asociado” de la UE.
Anunció además un futuro Consejo de Seguridad Europeo, con participación de países de la UE y socios como Canadá, Reino Unido, Noruega y Ucrania. Propuso también un “Protocolo Europeo de Seguridad” inspirado en el artículo 4 de la OTAN. Su objetivo sería coordinar respuestas ante determinadas amenazas. Intentan avanzar hacia nuevas estructuras militares y de seguridad europeas con una especie de OTAN reducida que funcione en coordinación con la OTAN ya existente.
Ceuta también apareció en esta concepción de seguridad. Von der Leyen afirmó que “Ceuta es España. Ceuta es Europa” y presentó sus fronteras como europeas. Vinculó la crisis migratoria con el tráfico de personas, las amenazas externas y la necesidad de una respuesta común europea.
Ucrania ocupó otro lugar central. Von der Leyen anunció un mayor apoyo en defensa con nuevas inversiones en capacidades militares europeas. La cuestión de las materias primas estratégicas estuvo igualmente presente. La UE busca asegurar suministros para sectores como baterías, chips, energía y defensa. Así, la llamada “independencia europea” aparece estrechamente ligada a la industria, los recursos estratégicos y el aparato militar.
Los roces con Trump y la disputa Inter imperialista
Estas iniciativas se desarrollan en medio de una creciente disputa entre las potencias. Los imperialismos europeos mantienen contradicciones entre sí y con EE. UU. Al mismo tiempo, buscan aumentar su margen de maniobra frente a Estados Unidos, China y Rusia. La aproximación a Canadá forma parte de esa orientación. El primer ministro Mark Carney también plantea una relación más estrecha con Europa en un contexto de fuertes tensiones con su vecino norteamericano.
Pero esto no significa una ruptura con el imperialismo estadounidense. La propia Von der Leyen reivindicó una mayor cooperación con la OTAN. El nuevo instrumento europeo de capacidades estratégicas estará, según anunció, plenamente alineado con la Alianza Atlántica. No estamos ante una Europa que rompe con EE. UU. Estamos ante potencias que disputan espacios, mercados, recursos, tecnología y capacidad militar. También negocian y mantienen alianzas cuando sus intereses coinciden.
Manotazos de ahogado de los imperialismos europeos
Las burguesías europeas intentan responder a su retraso económico y estratégico con mayor coordinación. Buscan reducir determinadas dependencias externas. Pero esta llamada “autonomía estratégica” no responde a las necesidades de los trabajadores ni de los pueblos.
Es la respuesta de las clases dominantes a la crisis y a la competencia internacional. Por eso, el proyecto europeo presentado como defensa de la paz viene acompañado de rearme. Industria, tecnología, materias primas y seguridad quedan subordinadas a la competencia inter imperialista.
La “Europa Fortaleza” es racista e inhumana
Otra cara de esta Europa militarizada es su política migratoria. Las fronteras se incorporan cada vez más a una concepción de seguridad. Drones, ciberataques, sabotajes y amenazas externas aparecen vinculados al control fronterizo.
Ceuta es un ejemplo. La frontera se transforma en espacio de control y militarización. Las personas migrantes son presentadas como parte de un problema de seguridad. Pero son víctimas de las desigualdades, las guerras y las políticas de las clases dominantes.
El rearme es la orientación central
El hilo conductor es el rearme. Europa busca aumentar su capacidad militar, garantizar suministros estratégicos y desarrollar nuevas estructuras de seguridad. Es una orientación bélica. Más gasto militar significa una disputa mayor por recursos que también hacen falta para salarios, vivienda, educación, sanidad y servicios públicos. Austeridad y rearme marchan juntos: mientras se recortan derechos sociales, aumentan los recursos destinados a la preparación militar. No aceptamos que los trabajadores paguen las guerras de los capitalistas.
Ni OTAN ni nuevas versiones reducidas
La salida tampoco es construir nuevas alianzas militares europeas. Un Consejo de Seguridad Europeo o un mecanismo inspirado en el artículo 4 de la OTAN no elimina la lógica bélica sino que la profundiza. Hay que disolver la OTAN y todos los bloques militares, incluida la OTSC (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva) la alianza político-militar en la que Rusia tiene el principal peso.
Rusia es parte de la agresión contra Ucrania. Apoyamos el derecho del pueblo ucraniano a defenderse frente a la invasión rusa, por su soberanía, integridad territorial y autodeterminación. Lo hacemos con total independencia del gobierno de Zelenski y denunciando tanto a Putin como a las distintas expresiones del imperialismo occidental. No queremos una OTAN europea. Tampoco nuevas versiones reducidas de los mismos mecanismos expansivos. Queremos terminar con los bloques militares y con el sistema imperialista que los sostiene.
Acciones inmediatas y una salida de fondo
Frente a esta realidad, impulsamos la más amplia unidad de acción de trabajadores, estudiantes, sindicatos, movimientos sociales y organizaciones populares con una bandera: “No a la austeridad para las guerras imperialistas”. Contra el rearme y la militarización. Contra la Europa Fortaleza y sus políticas antiinmigrantes. Por la solidaridad internacional de los trabajadores y los pueblos. En este camino se ubica la huelga estudiantil convocada para el 20 de noviembre por distintos sectores juveniles.
Y junto a estas luchas, levantamos una salida de fondo: “Por gobiernos de los trabajadores y por una Europa Socialista”. Una Europa construida sobre la cooperación entre trabajadores y pueblos, no sobre la competencia entre imperialismos. Una Europa sin austeridad, sin explotadores ni opresores, sin bloques militares y sin fronteras que conviertan a los migrantes en enemigos.








