Por Juan Pablo – Alternativa Socialista
No solo preocupa e indigna la bronca popular ante los comentarios reaccionarios y pro-dictadura del presidente de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (ANEAES), José Duarte Penayo, una institución pública vinculada a la educación superior en Paraguay, sino que también representa una muestra del auge ideológico reaccionario en las instituciones del Estado. Duarte Penayo afirmó públicamente que Alfredo Stroessner “no fue dictador” y fue “un presidente constitucional”, minimizando la represión del régimen y afirmando que habría “matado menos que gobiernos liberales” y que “modernizó” el país, incluso destacando la aprobación de un código laboral bajo su mandato.
Reivindicar de ese modo la figura de Stroessner es hacer vista gorda a todo el terror del stronismo, un régimen que dejó miles de víctimas de desaparición forzada, torturas, persecuciones políticas y represión sistemática y que mantuvo un aparato de violencia estatal durante más de 35 años. Las conquistas que los trabajadores obtuvieron –como las 8 horas laborales o el código laboral– no fueron “regalos” de un dictador benévolo, sino fruto de la lucha, la movilización y la organización de obreros, campesinos, jóvenes y sectores populares que enfrentaron al autoritarismo y la explotación.
Hacer esas alegorías hoy es gritar a cielo abierto que se reivindique un pasado autoritario y se allane el camino para más represión y persecución política. No es una cuestión académica: es una ofensiva ideológica que legitima y blanquea la dictadura para reforzar políticas reaccionarias en la actualidad.
Mientras tanto, nuestro gobierno, títere de la ANR y el Partido Colorado, profundiza su alineamiento con las políticas imperialistas de Estados Unidos. Solo hace unas horas, Santiago Peña y una comisión oficialista firmaron la adhesión de Paraguay al llamado “Consejo de la Paz” promovido por la administración de Donald Trump. Esto, lejos de buscar la paz, legitima la proyección militar y política yanqui en la región y la lógica de intervención frente a los pueblos que se oponen al dominio imperialista.
Este plan no es otra cosa que saquear los recursos y comodities clave de los países neocoloniales: hoy apuntan contra Venezuela por su petróleo; mañana pueden ir por minerales en África; pasado pueden venir por nuestros recursos hídricos y energéticos. La relación de Peña con Trump no es diplomacia: es servilismo político, subordinación y entrega de nuestra soberanía, como hace décadas lo hacen los gobiernos dependientes de la región.
La única verdadera “comisión de la paz” posible es la que surge de la marea de trabajadores y trabajadoras movilizados y organizados, dispuestos a echar a patadas a los gobiernos que defienden el capital y construir un nuevo poder desde abajo, con los trabajadores, la juventud y el campesinado al frente.
Que no claudique la lucha contra el imperialismo yanqui, que se frene el saqueo a nuestras naciones, que se denuncie y se apoye a los pueblos atacados por Estados Unidos e Israel, y que se luche incansablemente por el socialismo sin fronteras, por una confederación de repúblicas socialistas en Latinoamérica y en el mundo.
Por ese camino decidimos transitar en Alternativa Socialista y en la Liga Internacional Socialista, por la reagrupación de las y los revolucionarios.
Toda nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y los demás pueblos atacados y oprimidos por Estados Unidos y sus aliados.
Sumate este sábado 24 de enero al Foro Internacional Antiimperialista de la LIS para escuchar y debatir con camaradas de Estados Unidos, Venezuela y Colombia.
Canal de YouTube y Facebook de la LIS – 15:00 (hora de Paraguay)




