Por Dirección Nacional de Revolución Socialista – LIS
La posibilidad de que el PSOL ingrese en una federación con el PT – actualmente federado con el PCdoB y el PV – representa un giro estratégico de enorme gravedad. No se trata de un acuerdo táctico-electoral circunstancial, sino de una decisión que puede comprometer la propia razón de existencia del partido.
El PSOL nació como alternativa de izquierda frente a la adaptación del PT al régimen político brasileño y a su política de conciliación con sectores de la burguesía. Fue construido como instrumento independiente de los trabajadores, con un programa anticapitalista y socialista, en oposición a las alianzas con partidos patronales y a la lógica de la gobernabilidad subordinada a los intereses del capital.
Ingresar en una federación con el PT significaría subordinar al PSOL a un proyecto político hegemonizado por una estrategia de colaboración de clases y de administración del capitalismo brasileño. Una federación no es una coalición puntual: impone actuación común por cuatro años, unifica el funcionamiento parlamentario, condiciona candidaturas y restringe profundamente la autonomía partidaria en los estados y municipios.
En la práctica, esto puede significar renunciar a la libertad de presentar candidaturas propias en los niveles federal, estadual y municipal. Puede significar tener que conformar actos de campaña y alianzas con partidos burgueses que hoy integran o sostienen la base gubernamental, como el MDB, el PSD o Unión Brasil, asumiendo compromisos incompatibles con un programa anticapitalista. Implica, sobre todo, llevar adelante la reforma administrativa que se está implementando en el Estado de Pará, por ejemplo, donde el MDB, que Lula señaló como posible vicepresidente, destruyó el estatuto de los trabajadores estatales de Belém, recortó derechos adquiridos y está privatizando toda la atención de salud, con ataques a los estatales, privatizaciones y un modelo de desarrollo basado en la explotación ambiental – incluyendo la privatización de los ríos Tapajós, Madeira y Tocantins en la Amazonia de la COP30 y otros proyectos en la desembocadura del Amazonas.
En Río de Janeiro, por ejemplo, el PT es aliado de Eduardo Paes, con alianzas amplias con sectores empresariales y conservadores. Una federación podría obligar al PSOL a integrar o sostener arreglos de este tipo en diferentes estados y municipios, subordinando su actuación a acuerdos que expresan la lógica de la conciliación de clases.
Un partido que se reivindica anticapitalista no puede atarse estructuralmente a un proyecto burgués.
La independencia política no es un detalle organizativo: es condición estratégica para que la clase trabajadora tenga sus propias herramientas de lucha y no sea permanentemente subordinada a proyectos de conciliación.
Ese camino ya comenzó a ser recorrido por Guilherme Boulos al ingresar en el gobierno federal y asumir responsabilidades dentro de la estructura gubernamental. Ahora, la propuesta de federación busca institucionalizar ese movimiento, arrastrando a todo el partido hacia la misma estrategia de adaptación y convirtiendo al PSOL en un apéndice orgánico del proyecto petista.
En defensa del PSOL anticapitalista e independiente
La extrema derecha debe ser combatida con firmeza, en las calles y en las urnas. Pero esa lucha no puede servir de justificación para disolver al PSOL en un arreglo que compromete su estrategia. La experiencia reciente demuestra que la conciliación de clases no derrota estructuralmente al bolsonarismo; por el contrario, preserva las condiciones sociales que alimentan la frustración aprovechada por la extrema derecha.
Al defender la federación, el bloque mayoritario del partido pone en riesgo no solo la independencia política del PSOL, sino también su propia autonomía electoral. La federación puede significar el fin de la libertad de definir candidaturas propias y estrategias estaduales durante todo el período de su vigencia.
Revolución Socialista es frontalmente contraria a esta federación. De inmediato, convocamos y estaremos en unidad con todas las corrientes internas que estén en la misma trinchera contra la federación. Al mismo tiempo, llamamos a la izquierda del PSOL, a la militancia combativa, a la juventud y a los luchadores y luchadoras sociales a cerrar filas en defensa de la independencia política, del programa socialista y de una estrategia anticapitalista consecuente. Es necesario luchar para que el PSOL vuelva a ser una herramienta de organización y combate de la clase trabajadora, y no una fuerza auxiliar del proyecto de conciliación.





