Por Movimiento Socialista de los Trabajadores en el FIT Unidad
El ultraderechista presidente argentino y socio de Trump, tras más de dos años de gobierno, encabeza una fuerte avanzada de proyectos reaccionarios y antiobreros, junto a medidas de beneficio para negocios financieros y extractivistas. Conduce el plan de provocar cambios estructurales que han sido reclamos históricos de la gran burguesía y logra avances en esa dirección. No todos los que quisiera, tuvo momentos de mayor polarización y resistencia social que en parte se lo impidieron. Pretende ir a fondo por mucho más; consolidar un régimen político altamente autoritario y de más restricciones democráticas, combinado en el plano económico-social con un cambio de raíz para las ganancias extraordinarias de una minoría, leyes que garanticen negocios de corporaciones capitalistas e imperialistas, reprimarización de la economía y extracción de más plusvalía con la reforma laboral esclavista votada en el Congreso.
Tras pasar meses de zozobra a mediados del año anterior, finalmente se alzó con una victoria electoral en octubre, con fuerte apoyo económico y político de Trump. De allí en adelante arrancó una fuerte ofensiva del gobierno, consciente que es su momento y que no será eterno. En política el cálculo de los tiempos es determinante, Milei cree que este es el suyo, por eso acelera. Evidenció que en el Parlamento gran parte de la “oposición”, incluyendo un sector de diputados y senadores del peronismo, está dispuesta a darle quórum y a votar leyes regresivas. Así va por nuevas reformas reaccionarias.
Sin embargo en paralelo le afloró una crisis política por dos casos de corrupción. Uno de sus principales funcionarios envuelto en viajes y patrimonio millonario no declarado. Y Milei mismo en la causa $LIBRA con audios y documentos que lo incriminan como parte de una estafa, algo que hasta aprovechan grandes medios que reflejan a un sector burgués enfrentado al gobierno por pérdida de negocios. Veremos hasta donde llega esta crisis, que en marzo se están combinando con un alza de la inflación y del malestar social que ya refleja nuevos reclamos sociales en diferentes provincias. Y un 24 de marzo multitudinario a 50 años del golpe de Estado, que tonificará próximos luchas sociales.
El peronismo vive una debacle de niveles históricos, no aparece como alternativa porque sigue identificado como responsable del desastre económico-social efectuado previo a la llegada de Milei. No aparece tampoco a la cabeza del enfrentamiento al gobierno de ultraderecha; sus alas sindicales en la calle no juegan ningún rol. Y dentro del Parlamento más de uno de sus representantes han colaborado activamente con el gobierno, permitiendo el avance de sus proyectos.
En este contexto habrá nuevos ataques a derechos sociales y democráticos, represión, nuevos intentos autoritarios y también mayor resistencia social, descontento y polarización. ¿Las mismas lograrán frenar al gobierno y cambiar la dinámica general? Para esa perspectiva, no segura pero sí posible, nos preparamos.
El Frente de Izquierda y la disputa en las luchas
La irrupción de un gobierno de derecha extrema reabrió debates en la izquierda anticapitalista y socialista, sobre cómo ubicarse para enfrentarlo y derrotarlo. No es para menos. La brutalidad de los ataques hacen necesario desplegar una política audaz y consecuente desde el movimiento obrero y la juventud y en armonía con la política estratégica de la izquierda en el plano político. Uniendo la necesidad de gran unidad de acción en la calle, el frente único donde sea posible para impulsar la lucha de clases, combinado con la lucha política y de ideas que hace parte de una pelea única: derrotar al gobierno y a la vez visibilizar al FIT-U para que dé un salto importante en su ubicación ante millones.
Lamentablemente un sector del FIT-U, en particular el PO, actúa en sentido opuesto. Se ordena por intentar algo de protagonismo a través de un pequeño sindicato que conduce, buscó realizar toda la intervención de acuerdo a esos intereses, pretendió tapar la fuerza de otros procesos de lucha que han sido centrales, como la del Garrahan y negándose a que el Frente de Izquierda jugará un rol activo en las articulaciones que surgieron. Una política regresiva de separar lo sindical de lo político, lo cual es un sindicalismo apoliticista y de aparato, hostil a la estrategia política de la izquierda. Combinando esto con incapacidad para impulsar correctamente las luchas donde tiene alguna influencia. Como el caso del SUTNA, que viene en franco retroceso desde hace tiempo y sin el método de la asamblea general y la toma de decisiones colectivas. Algo que actúa negativamente en la lucha de FATE contra el cierre, que necesita el mayor debate democrático en la base y un rumbo claro de exigencia al gobierno de Buenos Aires de provincializar la empresa bajo control obrero.
El MST desarrolla una política opuesta. Donde conducimos un conflicto, como el Garrahan que es el más emblemático del período, impulsamos la mayor articulación hacia otros sectores, realizamos acciones unitarias, amplias y convocando a diversos referentes políticos, sociales, sindicales, de derechos humanos y culturales en defensa del hospital. Realizamos un frente único con diversas organizaciones y pusimos en pie el Cabildo Abierto, espacio democrático y de articulación para la lucha del hospital y de otras que se nuclean allí. Así derrotamos dos veces al gobierno en medio de su mejor momento; le arrancamos un aumento salarial del 61% primero, y hasta ahora lo venimos derrotando en sus intentos de despedir a los principales dirigentes. Todo lo hecho fue siempre con el acompañamiento de nuestra figuras políticas del MST y convocando a todas las del FIT-U a que sean parte de esta articulación. Para que millones saquen la conclusión que donde se pelea a fondo, se organiza desde abajo, se decide en asambleas y se coordina ampliamente, es allí donde la izquierda revolucionaria conduce. Para que el ejemplo del Garrahan que se transformó en un polo de referencia, se difunda ampliamente y eso fortalezca las luchas obreras y la ubicación de la izquierda.
Debate sobre el modelo electoral del FIT-U
En el plano político hay fuertes debates e impulso de diferentes políticas. Es una rémora que el FIT-U no tenga una política común para intervenir en procesos importantes, lo cual impide su avance en forma cualitativa. Vale como ejemplo el 24 de marzo, donde PTS y PO se han negado a un acto común de todos los Organismos de Derechos Humanos dándole la espalda a una lucha histórica y decisiva a 50 años del golpe. El aceleramiento de Milei, aprovechando el desprestigio de los partidos tradicionales, abre la posibilidad de que el FIT-U pueda dar un salto en influencia y ubicación, a condición de salirse de un modelo limitado de frente electoral, que no le permite actuar en común casi en ningún hecho de la lucha de clases y política.
Nuestra propuesta es clara; transformar al Frente de Izquierda en un partido unificado con libertad de corrientes internas, para que nadie pierda su identidad. Que tenga un funcionamiento semanal de coordinación nacional. Que debata los hechos de la realidad, se esfuerce para impulsar políticas comunes y donde hay diferencias clarificarlas, permitiendo que se expresen públicamente distintas opiniones. Que abra espacios dentro del frente para el protagonismo de intelectuales, referentes sociales, dirigentes obreros antiburocráticos y otros integrantes de nuestras listas que apoyan nuestro programa. PTS, PO e IS rechazan esta posibilidad, bajo el argumento “no se puede porque hay diferencias”. Una justificación sin salida, ya que diferencias importantes seguirá habiendo, y con su lógica nunca se podría avanzar. Es un método equivocado, porque el FIT-U tiene un programa y base política que todos defendemos. Y precisamente sobre esos acuerdos se puede dar forma a una organización común no-electoral, y a la vez permitir que se debatan y canalicen las diferencias que seguirán existiendo. Llevando los debates a la base, al intercambio colectivo, sin miedo. Aceptando que en diferentes temas haya mayorías o minorías circunstanciales, algo que no es un problema. Salvo que se quiera tapar la realidad integral de correlación de fuerzas y las diferentes ideas, a través de lógicas electoralistas que definan todo, cuando jamás puede ser lo determinante entre corrientes anticapitalistas y socialistas.
El PTS plantea hacer un Partido de Trabajadores (PT). Tomamos su idea abiertos a debatirla, que existiera un enorme PT podría ser algo positivo. Solo que en la realidad actual no está planteado, no hay corriente obreras independientes por fuera del FIT-U que se lo propongan, por lo cual el PTS cae en la abstracción sin pasos concretos. Queda en propaganda interna sobre algo que no sucederá. Por eso insistimos en abrir a fondo el debate. Para cualquier salto superior hay que partir de la existencia del Frente de Izquierda. Porque si quienes lo integramos damos pasos serios, que pueden hacerse ahora hacia una construcción política común, eso sí atraería miles de obreros y luchadores. Abonando de verdad un camino para un gran partido de miles de trabajadores. En resumen, se pueden debatir diferentes opciones, pero el punto de partida es cambiar el modelo del FIT-U actual. Obviar eso, es pretender dejar de lado la realidad y cambiarla por frases de propaganda, para que nada cambie.
Estrategias en juego
Argentina irá, más tarde o más temprano, a un cambio de situación y a enormes desafíos. Por eso no estamos ante debates tácticos, son debates de estrategia revolucionaria. Si el Frente de Izquierda sigue tal cual está, no podrá utilizar todo su potencial al servicio del avance a saltos de calidad en la influencia política y social. Estamos en un cruce de caminos. Cuando se derrumba la relación de los viejos partidos con la sociedad y cuando en el horizonte pueda llegar el debilitamiento de Milei, emergerá un nuevo momento de mayores posibilidades. Depende en qué lugar se encuentre la izquierda, para saber cuanto podrá capitalizar. Creemos que apoyados en el terreno conquistado estamos para mucho más. Si sacamos del medio visiones sectarias, conformistas y electorales, para animarnos a dar vuelta todo, incluido el propio modelo actual que nos limita. A la vez que fortalecemos la construcción de un partido revolucionario que pelea por esta estrategia, hacia un gobierno de los trabajadores. Haciendo todo desde una perspectiva internacionalista junto a la LIS, desde la cual impulsamos campañas como la realizada en apoyo a Palestina, en repudio a los ataques de EEUU e Israel contra el pueblo de Irán, y ahora participando de una campaña de solidaridad con el pueblo cubano.





