El ministro israelí Itamar Ben-Gvir hizo circular un video en el que se muestra burlándose de activistas secuestrados de la Global Sumud Flotilla. Sus intentos de intimidación contra quienes defienden la causa palestina no logran doblegarlos, por el contrario, les generan más rechazo y templanza. Impulsemos acciones por la inmediata libertad de los activistas y de todos los presos palestinos.

Por Oda Cuentas y Rubén Tzanoff

Genocidas y provocadores

Una nueva provocación del gobierno israelí volvió a generar indignación y repudio internacional. El ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben-Gvir, difundió un video en el que aparece burlándose y exhibiendo a activistas de la Global Sumud Flotilla interceptada nuevamente cuando se dirigía hacia Gaza con ayuda humanitaria.

Las imágenes, que rápidamente circularon por redes sociales, fueron denunciadas por organizaciones y activistas como una muestra de humillación y trato degradante hacia quienes participaban de una misión solidaria.

Las agresiones a la vista hacen reflexionar sobre el trato inhumano y fascista que, en las cárceles, sin testigos, les propinan a los más de 9.000 presos palestinos entre los que hay más de 400 niños.

Mientras Palestina continúa atravesando una situación humanitaria dramática, el mensaje político que busca instalar el sionismo es claro: castigar y disciplinar a quienes intentan romper el cerco y expresan solidaridad.  

Nueva escalada de hostigamiento

La Flotilla partió como parte de una iniciativa internacional impulsada por activistas, organizaciones y referentes solidarios con el objetivo de acercar ayuda humanitaria y denunciar el bloqueo y la devastación que atraviesa Gaza.

Desde hace años, distintas iniciativas similares intentan desafiar el bloqueo impuesto sobre el territorio palestino y visibilizar ante el mundo las consecuencias humanas de la guerra, la ocupación y las políticas de asfixia contra la población civil. En ese marco, la detención o retención de participantes de este tipo de acciones suele generar una inmediata reacción internacional.

Esta vez, además de la interceptación que incluyó el choque de barcos de guerra con naves civiles y disparos, escaló la agresión sobre los activistas con la difusión deliberada de imágenes desde sectores del propio gobierno israelí.

Un video de la impunidad: la provocación del ministro israelí

Ben-Gvir es quizá esos personajes que reúnen en una sola persona todo lo más violento del régimen sionista: soberbia, cinismo y crueldad. Las imágenes que difundió lo confirman. No es una casualidad ni un exceso individual. La utilización pública de personas detenidas para la burla y la provocación constituye un mensaje político dirigido tanto a quienes fueron retenidos como a millones de personas que acompañan la causa palestina en todo el mundo.

El intento es evidente: convertir un acto de solidaridad internacional en una advertencia. Pero el efecto puede ser el contrario. Cada gesto de soberbia y cada provocación terminan despertando nuevas expresiones de rechazo y ampliando la solidaridad internacional con Palestina. Porque detrás de cada intento de humillar y judicializar activistas en la Flotilla y en todo el mundo, lejos de doblegarlos, los reafirma en el enfrentamiento al sionismo.

Más movilización por la libertad de los compañeros secuestrados

En distintas ciudades europeas se desarrollaron acciones de solidaridad y denuncias públicas exigiendo la liberación de los activistas y repudiando las políticas del gobierno israelí. Concentraciones, declaraciones y campañas en redes sociales volvieron a mostrar que la causa palestina continúa movilizando a miles. En Argentina, hubo una concentración en Cancillería para exigir la libertad de los activistas.

La experiencia de los últimos meses viene mostrando algo importante: la presión internacional sí tiene impacto. Las grandes movilizaciones, los pronunciamientos y la solidaridad organizada han logrado colocar la situación de Gaza en el centro del debate mundial y aumentar el costo político del silencio cómplice de muchos gobiernos.

Hace falta multiplicar las campañas, las movilizaciones y las acciones de solidaridad en cada país para exigir la inmediata liberación de los activistas y el respeto a sus derechos, al igual que la libertad de todos los presos palestinos.

También es necesario exigir que los gobiernos de origen de las personas retenidas actúen de manera concreta para garantizar su protección y exigir su liberación inmediata, en lugar de mirar hacia otro lado. Y que todos los gobiernos dejen de lado su cinismo y sociedad con el Estado genocida y ¡rompan relaciones con Israel!