Por Camilo Parada Ortiz
Gestor, productor musical y teatral, trabajador de la cultura.  

El ajuste aplicado por el gobierno del ultraderechista Kast, ha centrado parte de su artillería en contra de la cultura y el ejercicio activo de los derechos culturales, no es casualidad que, uno de los ataques frontales más bullados en manos del proyecto político autoritario del capitalismo criollo, es en contra del ecosistema cultural, siempre bajo el paragua del “ajuste fiscal” y el vetusto eslogan de los sacrificios necesarios para buscar un “Estado más eficiente. Es en este sentido que, el gobierno de Kast ejecuta, sin concesión, un recorte de %51.75 lo que corresponde al 10% de la cartera para el presente año.[i]

Resulta significativo que el recorte específico en cultura triplique el recorte general aplicado a otras carteras, se trata de una declaración de principios de la ultraderecha capitalista.

El Ajuste y sus impactos

Para los socialistas revolucionarios, contrariamente a la moral burguesa, la cultura no es ni adorno ni lujo, no se limita al conjunto de conocimientos, ideas, tradiciones, costumbres y obras materiales o espirituales, desde luego, abarca tanto los objetos materiales como los valores, el arte, la moral, a los diferentes pueblos y las instituciones. Pero la cultura, allende la creación artística y sus definiciones sociológicas, y de manera interrelacionada, hace parte de la superestructura ideológica que, reproduce las relaciones de producción dentro del sistema capitalista en crisis. Sin embargo, rompiendo una definición demasiado esquemática, debemos reconocer, que las culturas, así en plural, son el terreno fértil, donde puede eclosionar la conciencia de clase y la voluntad de emancipación, tanto individual como colectiva. Por lo tanto, el recorte en cultura aplicado por el gobierno de Kast no es solamente un recorte técnico, como lo quieren disfrazar, es un recorte profundamente político, que juega en paralelo a las rebajas tributarias para las grandes empresas y para el 1% más rico, que concentra las riquezas en nuestro país, así como al desfinanciamiento de la educación pública, la salud, vivienda, derechos reproductivos, políticas de género, obras públicas, etc. Entonces se toma la posición política clásica del neoliberalismo, ocupar la cultura desde una perspectiva mercantil, un gasto, obviando la inversión social que esta significa; estamos frente al clásico reduccionismo economicista del capitalismo, bajo su forma autoritaria, donde se desconoce a las culturas, a la creación y práctica artística, a su relación con las audiencias y a los patrimonios tangibles e intangibles, como parte fundamental del desarrollo social y humano.

El recorte no es una cifra abstracta para poner en los portales digitales y los medios masivos arrodillados al relato de la ultraderecha capitalista, sus consecuencias son palpables, tienen rostros, nombres, compañías, colectivos, producciones, espacios, precariedades tangibles, más aún cuando el ajuste se ceba en:

  1. Infraestructura Cultural: Se retrocede en las convocatorias para la construcción de centros culturales en comunas con menos de 50.000 habitantes, se frena la construcción de la Sala Central del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM)[ii], resultando en una millonaria indemnización de más de $6.200 millones, por la cancelación anticipada de las obras[iii]. Todo esto, acompañado de una reducción brutal al Fondo de Infraestructura Cultural Pública y Privada de casi $15.000 millones.[iv] El desenlace de los recortes en infraestructura, es la paralización de grandes obras públicas que, podrían generar cientos de puestos de trabajo, en un momento donde el desempleo va en alza.
  • Museos y Patrimonio: Reducción substancial del Fondo para el Mejoramiento Integral de Museos, pasando de $3,400 millones a $643 millones, afectando de manera directa los trabajos de preservación y garantía en tanto derecho de la memoria histórica, esto en momentos donde las noticias falsas y la manipulación mediática, a través de la falsificación, toma un lugar preponderante en la mentada “batalla cultural” de la ultraderecha a nivel internacional. Como consecuencia, decenas de sitios de memoria, incluso varios que han sido declarados Monumento Nacional, ven amenazada su operatividad, así como mucho de sus puestos de trabajo. Esto es aún más grave, cuando de manera patente, estamos frente a un gobierno de carácter negacionista en materia de derechos humanos.[v]
  • Fondos Concursables: El programa de Financiamiento de Infraestructura Cultural quedó sin fondos necesarios y suficientes, al igual que el programa Somos Barrio y el aporte a la Corporación Cultural Artistas del Acero. Se redujeron a la mitad los recursos del Fondo Corfo de Apoyo a Inversiones Audiovisuales de Alto Impacto. Además, se cambian los criterios, llegando a ciertos absurdos, como podemos ver en el fondo del libro, donde se exige un portafolios anterior a la obra propuesta, es decir, se bloquea la posibilidad de que jóvenes sin publicaciones anteriores, es decir, no se fomentan las nuevas creaciones.
  • Acceso y Participación: Se ataca el Pase Cultural, la Red de Bibliotecas Públicas y las transferencias a gobiernos regionales y universidades públicas. Instituciones emblemáticas como el Centro Cultural Palacio La Moneda, la Fundación Teatro a Mil, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos y el Museo Violeta Parra también ven disminuidos sus aportes, teniendo que ajustar su programación.

El riesgo real detrás de todo esto, es el desmantelamiento de la institucionalidad cultural[vi] llevando, por ende, a miles de trabajadores de la cultura, a la precarización de sus condiciones de vida, en un ecosistema cultural, que anterior al gobierno de Kast, sufre los embates del modelo, con sueldos de miseria y una lógica de competencia por los pocos fondos existentes.

Ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Francisco Undurraga

Precarización Laboral de las y los trabajadores de la cultura

Es claro que los recortes no afectan únicamente la infraestructura ni los programas, el corolario del terror, es que golpea directamente a las y los trabajadores del sector, aún más, cuando la precarización laboral de este sector productivo es un fenómeno estructural que se acarrea desde el retorno a la democracia, y donde ningún gobierno de continuidad (con el modelo neoliberal) ha enfrentado con honestidad y coraje esta problemática, a pesar de las innumerables promesas traicionadas. Se trata de un fenómeno multidimensional y enquistado, que afecta la estabilidad, las condiciones de vida, la protección social, la salud y los requisitos necesarios para crear del trabajo artístico. Les trabajadores culturales enfrentamos desde hace lustros la informalidad, desprotección e inestabilidad laboral, y las reformas laborales impulsadas por el gobierno empeoran la precaria situación ya existente. Frente a esto, es básico la organización del sector para poder tener una respuesta unitaria, un plan de lucha y salir a la ofensiva frente a los ataques.

No hay cabida para la ingenuidad, es algo que tenemos que asumir, esta precarización es funcional al capital, convierte a les trabajadores culturales en proletariado flexible, desprovisto de derechos laborales, obligado a competir en una especia de “Juegos del Hambre” en un mercado de trabajo repleto de inseguridad, donde la creatividad es explotada como mercancía. El recorte estatal profundiza esta lógica a su extremo, una lógica que se impone, bajo la dictadura civil militar y que no ha cesado de ser administrada por todos los sectores que han gobernado, al reducir los canales de financiamiento público y empujar a los artistas a depender de lógicas de mercado, patrocinios privados y autogestión forzada.

El discurso del oficialismo defiende los recortes como una medida de «eficiencia» y «buena ejecución», es el típico canto de sirena que se utilizan cuando se busca a ajustar al pueblo. Sin embargo, esta retórica ultra-capitalista, encubre una profunda ofensiva ideológica: la cultura es tratada como un gasto prescindible, no como un derecho fundamental. El propio ministro Undurraga ha calificado el Pase Cultural como «la política más neoliberal», un «voucher» que pone el énfasis en la demanda y el poder de compra individual[vii], replicando la lógica de los cupones en educación. Esta es la esencia de la mercantilización cultural, un proyecto restaurador del pinochetismo, que busca transformar el acceso a la cultura en un acto de consumo, no en un derecho social.

Subyace entonces, la lógica decadente de la regulación invisible del mercado, un mundo privado que apuesta en el financiamiento de procesos de difusión y festivales comerciales, con repercusión mercantil, dejando de lado a la creación independiente, golpeando a sectores que dan empleo, como el cine chileno, las artes escénicas o el libro, dejando tirada la infraestructura cultural pública. Lo que buscan es un mercado que remplace al Estado en el financiamiento cultural, el sueño húmedo de la burguesía, una trampa para bobos, que solo beneficia a los grandes empresarios, profundizando la desigualdad en el acceso y la producción cultural, y estrecha el campo creativo.

Llevado a cifras este contraste resulta brutal: mientras el sector cultural aporta entre un 2,2% y un 3,3% al PIB nacional, recibe apenas el 0,5% del presupuesto público. Dejan claro que el Estado no está en quiebra, la política de Kast es la defensa corporativa de los intereses del capital por sobre los derechos de la población y esto se extiende a todos los ámbitos de la vida.

Frente a esta ofensiva, les trabajadores de las artes, tenemos el desafío de defender el carácter colectivo de la cultura y pelear para que el Estado sea garante del derecho a la cultura de manera plural y democrática. La cultura no es un bien privado ni un lujo de élite, es un bien común, un derecho humano que el Estado tiene la obligación de garantizar.

Hacia un Modelo Cultural Emancipador

Desde las izquierdas anticapitalistas y revolucionarias, desde quienes luchamos por otra organización de la sociedad, deberíamos tener claro que la hegemonía cultural es el terreno donde se disputa el sentido común de una sociedad. El desfinanciamiento de la cultura no es neutral, busca despolitizar, desmovilizar y se ataca a la posibilidad de reflexionar críticamente a la sociedad. Al reducir los espacios de creación, participación y pensamiento crítico, el capitalismo profundiza su dominio ideológico.

De momento, el movimiento social y les trabajadores de la cultura, han tenido algunos atisbos de respuesta. Organizaciones culturales, patrimoniales y de derechos humanos se han movilizado bajo la consigna #NoEsMetáfora, denunciando que se trata del recorte más importante desde el retorno a la democracia. Aún está en la retina aquel noviembre de 2024, cuando una masiva movilización artístico-cultural frente al Congreso Nacional[viii] alertó que «la cultura y la memoria están en peligro». Hay que seguir en esta línea, trabajar por una masividad de carácter nacional y radicalizar las demandas.

Estas movilizaciones expresan un cierto despertar, las y los trabajadores culturales se reconocen como parte de una clase explotada por un sistema que desvaloriza su trabajo y su producción tangible y simbólica. No obstante, la salida no pasa por parchar el modelo capitalista-neoliberal, sino por construir un modelo alternativo que ponga la cultura al servicio de la emancipación humana. Desde nuestra perspectiva socialista, se requieren medidas transicionales en defensa de las y los trabajadores, por ejemplo: Incremento inmediato de los presupuestos en cultura, onde se reconozca de manera real el aporte al desarrollo humano, social y económico; un Estado que asegure el acceso universal, plural y democrático a la cultura, con financiamiento estable y no sujeto a los vaivenes de los gobernantes de turno o del ciclo fiscal; desmercantilización del acceso cultural, donde se arranquen de raíz las lógicas de voucher y mercado en el acceso a la cultura, garantizando la gratuidad y universalidad de los servicios y espacios culturales públicos; estabilidad laboral para les trabajadores culturales, con la consecuencia del ejercicio cultural como trabajo digno, con derechos laborales plenos, seguridad social y condiciones que permitan la creación libre, sin la angustia de la subsistencia; democratización de los fondos y la participación, para que todas las comunidades y las/los trabajadores culturales participen en la definición de las políticas culturales, superando la lógica de fondos concursables que reproducen la competencia individualista; defensa permanente de la memoria y los derechos humanos, para garantizar el financiamiento, la independencia y  autonomía de los sitios de memoria, como obligación estatal para asegurar la verdad, la justicia y medidas de reparación.

Hace casi 100 años, en 1938, André Breton, León Trotsky y Diego Rivera redactaron el Manifiesto por un Arte Revolucionario Independiente, una proclama por la libertad ilimitada del arte respecto del Estado y los aparatos políticos. El manifiesto exigía para la creación intelectual un «régimen anarquista de libertad individual», afirmando que el arte solo podía ser revolucionario si era radicalmente independiente.

Hoy, en el Chile de 2026, ese manifiesto adquiere una nueva vigencia. No se trata únicamente de la defensa de la libertad individual del artista, sino como una exigencia colectiva, es decir, la independencia del arte no puede existir en un sistema que precariza, mercantiliza y desfinancia la creación. La libertad del arte es inseparable de la liberación social.

El manifiesto declaraba: «He aquí lo que queremos. La independencia del arte – por la revolución; La revolución – por la liberación definitiva del arte». En el contexto actual chileno, podríamos desprender tres puntos que nos pueden servir de brújula:

  • La independencia del arte frente al capital, no solo frente al Estado. El enemigo no es solo el gobierno de turno, sino el sistema que reduce la cultura a mercancía.
  • La revolución como proceso de emancipación cultural y material. No hay revolución sin transformación de las condiciones de producción y acceso a la cultura.
  • La liberación definitiva del arte como emancipación de la humanidad. El arte no es un fin en sí mismo, sino una práctica que contribuye a forjar la conciencia crítica, la imaginación emancipadora y la solidaridad de clase.

Los recortes en cultura en Chile aplicados por el gobierno de ultraderecha, pero apoyado por el conjunto de la derecha y sectores centristas, no son un mero accidente ni una medida técnica. Son un golpe de clase, una ofensiva contra las posibilidades de generación de pensamiento crítico, imaginar y crear de manera colectiva. Frente a ello, la respuesta no puede ser el individualismo ni la adaptación al mercado. La respuesta es la organización colectiva, la movilización social y la construcción de un proyecto cultural alternativo a la hegemonía de la cultura y la moral burguesa contemporánea.

Como trabajadoras y trabajadores revolucionarios, socialistas, anticapitalistas, marxistas y antiautoritarios de las culturas, como artistas, como militantes, decimos: no a los recortes, sí a la cultura como derecho, sí a la memoria, sí a la imaginación al servicio de la transformación social. La cultura no puede ni debe ser un lujo, un fetiche mercantil, la cultura es una herramienta de la emancipación. Y como sentencia el manifiesto: «Transformar el mundo, cambiar la vida», tareas que son una sola en la lucha por un arte y una sociedad verdaderamente libres.


[i] https://radio.uchile.cl/2026/05/11/quiere-ser-el-mejor-alumno-de-quiroz-las-polemicas-decisiones-que-tensionan-la-visita-de-undurraga-a-la-comision-de-cultura/

[ii] https://gda.com/detalle-de-la-noticia/?article=6028310

[iii] https://radio.uchile.cl/2026/05/11/quiere-ser-el-mejor-alumno-de-quiroz-las-polemicas-decisiones-que-tensionan-la-visita-de-undurraga-a-la-comision-de-cultura/

[iv] https://gda.com/detalle-de-la-noticia/?article=6028310

[v] https://www.ciperchile.cl/2026/05/29/dia-de-los-patrimonios-sitios-de-memoria-bajo-el-abandono-financiero-e-institucional-del-estado/

[vi] https://www.biobiochile.cl/noticias/artes-y-cultura/actualidad-cultural/2026/05/28/experta-en-politicas-culturales-si-siguen-los-recortes-la-institucionalidad-quedara-desmantelada.shtml

[vii] https://www.biobiochile.cl/noticias/artes-y-cultura/actualidad-cultural/2026/04/01/ministro-undurraga-anuncia-regreso-del-pase-cultural-y-mas-recortes-al-presupuesto-del-sector.shtml

[viii] https://radio.uchile.cl/2024/11/14/masiva-movilizacion-artistico-cultural-frente-a-congreso-nacional-por-presupuesto-2025-la-cultura-y-la-memoria-estan-en-peligro/