Desde hace demasiado tiempo, la ONU y vel Core Group nos venden soluciones ilusorias. Su verdadero objetivo es obligarnos a aceptar lo inaceptable, a resignarnos a vivir con esta espiral de violencia «made in Core Group / ONU».

Frente al descenso programado de nuestro país hacia el infierno, la redacción de Radyo Révolte se niega a encerrarse en el silencio cómplice de la prensa tradicional.

Publicamos hoy esta firme toma de posición de nuestro equipo para denunciar la barbarie de las bandas armadas, la hipocresía de la comunidad internacional y la traición de las llamadas élites progresistas. Este texto es un grito de movilización y un análisis sin concesiones de la maquinaria de despojo que aplasta a Haití.

La Redacción

El terror ha alcanzado un nuevo nivel de horror. El espectáculo inhumano y antropófago ofrecido por el jefe de la banda «Koko Rat San Ras», Bendji, durante el asesinato del conductor de una maquinaria pesada de la Policía Nacional de Haití (PNH), no constituye un acto aislado de salvajismo. Es el síntoma macabro de un sistema podrido hasta la médula.

Frente a esta barbarie, una pregunta legítima arde en los labios de todos: ¿para qué sirven la Fuerza Multinacional (FRG) de la ONU y los millones de dólares destinados a presupuestos policiales cada vez más costosos? Se nos habla de medios logísticos avanzados, de aumentos en las primas de riesgo para los agentes de intervención, pero sobre el terreno la realidad es implacable: ningún territorio ha sido recuperado y ninguna población ha sido liberada.

Las dos caras de una misma moneda imperialista
La verdad es cruel, pero debe decirse: las bandas armadas y los tutores internacionales de Haití no son más que las dos caras de una misma moneda. Comparten los mismos amos, los mismos arquitectos del caos planificado.

Lo que estamos presenciando es la ejecución de una agenda criminal del imperialismo.
Desde hace demasiado tiempo, la ONU y el Core Group nos venden soluciones ilusorias. Su verdadero objetivo es obligarnos a aceptar lo inaceptable, a resignarnos a convivir con esta espiral de violencia «made in Core Group / ONU» como si fuera una situación normal y tolerable. Se intenta anestesiar la conciencia nacional para que el caos se convierta en nuestra vida cotidiana.

Las Naciones Unidas, bajo las directrices del Core Group y del imperialismo estadounidense, se encuentran hoy en el centro de un escándalo de destrucción planificada en Haití. En esta cínica ecuación geopolítica, las bandas criminales y los mercenarios privados no son más que eslabones de una misma cadena. ¿Su misión? Mantener al país bajo un terror permanente para facilitar la verdadera agenda: el despojo del pueblo haitiano y el saqueo de nuestros recursos mineros mediante contratos opacos.

La quiebra de las fuerzas «progresistas»
Mientras la población sufre el martirio, ¿dónde están quienes afirman representar la voz del cambio? El balance es amargo. Las fuerzas que se autodenominan progresistas en Haití muestran un miedo profundo a unirse a las masas populares y luchar junto a ellas.

En lugar de fortalecer sus posiciones en favor de las aspiraciones profundas del pueblo, estas élites políticas prefieren suavizar su discurso y multiplicar las reverencias. Su objetivo no es la liberación nacional, sino agradar a las cancillerías extranjeras con la esperanza de obtener una pequeña cuota de poder.

Frente al proyecto de saqueo y deshumanización de Haití, la única alternativa reside en el despertar de las masas populares y en la organización de una auténtica resistencia nacional. El pueblo haitiano no se dejará despojar ni de su tierra ni de su futuro.

Por la libertad, por la verdad, por la patria.

Posición del Equipo de Radyo Révolte