Quienes se arriesgan para salvar o ayudar a personas cuya vida está en peligro también están expuestos. Trabajadores humanitarios, personal sanitario, voluntarios y activistas solidarios son cada vez más víctimas de ataques en zonas de guerra.
Por Rubén Tzanoff
Una conmemoración con contradicciones
El 19 de agosto se conmemora el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, una fecha establecida por la ONU para reivindicar a quienes arriesgan su vida asistiendo a poblaciones golpeadas por guerras, ocupaciones y catástrofes. Sin embargo, las fechas fijadas por organismos internacionales capitalistas – cruzados las relaciones de fuerza entre las potencias imperialistas – no son necesariamente neutrales y pueden presentar un carácter ambiguo si se las separa del contexto político en el que fueron establecidas.
Es el caso de esta fecha. El 19 de agosto fue elegido en recuerdo del atentado contra la sede de la ONU en Bagdad, ocurrido en 2003, durante la ocupación de Irak encabezada por el imperialismo estadounidense. En el ataque murieron 22 personas, entre ellas el representante especial de la ONU Sergio Vieira de Mello. Reivindicar a quienes realizan tareas humanitarias no implica ignorar el contexto político y las responsabilidades imperialistas en medio de las cuales ocurrieron esos hechos.
Por tales motivos, lo que queremos reivindicar es a los trabajadores y activistas humanitarios y las difíciles circunstancias en las que llevan a cabo sus actividades.
Las agresiones contra la asistencia humanitaria no son simples “errores” aislados. Son una expresión brutal de conflictos atravesados por intereses imperialistas, en los que la vida de millones de personas queda subordinada a la dominación militar y geopolítica.
Palestina y la barbarie sionista
En Palestina, la ofensiva genocida israelí sobre Gaza provocó la mayor pérdida de personal humanitario registrada por la ONU en un solo conflicto.
Centenares de trabajadores de la Agencia de las Naciones Unidas para la Ayuda y el Trabajo de los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA, por sus siglas en inglés), médicos, enfermeros, paramédicos y voluntarios han sido asesinados bajo los bombardeos o ataques directos mientras asistían a la población. A esto se suman los ataques contra hospitales, ambulancias y convoyes de ayuda, junto con el bloqueo al ingreso de alimentos, medicamentos y combustible. El resultado es una catástrofe humanitaria que golpea deliberadamente a millones de personas como un método más de guerra genocida, limpieza étnica y ocupación territorial.
El asesinato de siete cooperantes de World Central Kitchen en abril de 2024 demostró que ni siquiera las organizaciones internacionales que coordinan previamente sus rutas están a salvo.
Tampoco están a salvo quienes intentan romper el bloqueo mediante iniciativas civiles. Las dos misiones de la Global Sumud Flotilla han sufrido interceptaciones, secuestros, confiscaciones y deportaciones por intentar romper el bloqueo y llevar ayuda humanitaria a Gaza.
Según datos de la ONU, desde el inicio de la ofensiva israelí sobre Gaza, el 7 de octubre de 2023, más de 560 trabajadores humanitarios han sido asesinados en Gaza y Cisjordania.

La dramatización de un hecho real
El filme La voz de Hind Rajab1 dramatiza el hecho real de una niña palestina de seis años que quedó atrapada en un automóvil junto a familiares después de que el vehículo fuera atacado. Murieron sus familiares y ella sobrevivió. Logró comunicarse por teléfono con la Media Luna Roja Palestina y permaneció durante horas hablando con sus operadores, pidiendo ayuda. Una ambulancia acudió a rescatarla y los dos paramédicos, Youssef Zeino y Ahmed al-Madhoun, murieron durante la misión de rescate. Los cuerpos de Hind, sus familiares y los dos paramédicos fueron encontrados 12 días después, cuando se pudo acceder a la zona.
La Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU concluyó que la responsable de los crímenes fue la 162.ª División Blindada israelí que operaba en la zona.
Ocupación asesina en Líbano
En Líbano también hubo crímenes. Human Rights Watch documentó, por ejemplo, el ataque israelí del 27 de marzo de 2024 contra un centro de emergencia y socorro en el sur del Líbano, en el que murieron trabajadores humanitarios.
En la actualidad, el Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud Pública del Líbano informó que un ataque con drones israelíes en la ciudad de Nabatieh dejó dos personas heridas. La agresión se llevó a cabo en dos ataques separados; el segundo tuvo como objetivo al equipo de ambulancia de la Asociación Al-Risala que había llegado para rescatar a los heridos y dañó el vehículo.
Frente a las agresiones del ente sionista, hay que resaltar la “Campaña de enfrentamiento a la ocupación y la normalización en Líbano” como una instancia unitaria de denuncia y lucha.

Ucrania: la asistencia humanitaria bajo las bombas
También cabe citar a Ucrania. Desde la invasión del imperialismo ruso, iniciada en febrero de 2022, fueron asesinados 38 trabajadores humanitarios.
Organizaciones humanitarias han denunciado ataques contra hospitales, ambulancias, centros médicos y convoyes de asistencia. Cooperantes internacionales y voluntarios que evacuaban civiles o distribuían ayuda han muerto bajo bombardeos rusos.
Al mismo tiempo, la destrucción de infraestructura esencial dificulta cada vez más el acceso de la población a alimentos, atención médica y servicios básicos.
Convoy a Kiev
Reivindicar a quienes organizan y sostienen la ayuda humanitaria, sean trabajadores o activistas, apoyar a las organizaciones solidarias independientes y fortalecer las redes internacionales de apoyo mutuo entre sectores obreros y populares es también parte de la lucha contra las guerras de agresión, las ocupaciones y todas las formas de opresión imperialista.
En tal sentido, reivindicamos el compromiso político y humanitario del “Convoy de Solidaridad Internacional a Ucrania”, del cual participaremos. Su misión se desarrollará durante la segunda quincena de noviembre, cuando partirá desde distintos puntos de la Unión Europea hacia Kiev.

1.- La voz de Hind Rajab, dirección y guion: Kaouther Ben Hania, con varios premios internacionales.
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