Por Vince Gaynor

La conferencia Socialism 2026, celebrada en Chicago del 4 al 7 de septiembre, manifestó los desafíos, las oportunidades y las contradicciones de la izquierda estadounidense.

Trump ha intensificado sus ataques contra los inmigrantes, los activistas, los sindicatos y la izquierda en general. La represión política se hace cada vez más patente. Al mismo tiempo, la resistencia sigue desarrollándose, y las organizaciones y las ideas socialistas siguen creciendo. Sin embargo, la conferencia no pareció reflejar la urgencia, los peligros, las oportunidades ni las responsabilidades del momento.

Alejada de la realidad

La represión a la que se enfrenta la izquierda ya no es abstracta.

Los acusados del caso «Prairieland» recibieron condenas que oscilan entre los 30 y los 100 años de prisión por organizar un espectáculo de fuegos artificiales de 4 de julio cerca de un centro de detención del ICE en Texas. Los «15 de Minnesota» enfrentan cargos de conspiración de lesionar u obstaculizar la labor de agentes federales por su participación en protestas pacíficas y acciones de respuesta rápida contra la ocupación militar de la ciudad por parte de ICE durante la Operación Metro Surge.

El FBI llevó a cabo redadas en los domicilios y detuvo a los “”8 de Michigan”, que enfrentan cargos federales por conspiración y otros delitos relacionados por una intervención de arte callejero vinculado a las actividades de solidaridad con Palestina organizadas en la Universidad de Michigan.

Tom Alter, miembro de Socialist Horizon e historiador titular de la Universidad Estatal de Texas, fue despedido por unas declaraciones que realizó en una conferencia socialista virtual.

La creciente represión estatal, la persecución política y criminalización de la protestas por parte de la Administración Trump tienen como objetivo a los activistas anti-ICE y de solidaridad con Palestina, a los sindicalistas y a los socialistas. Su objetivo es aplastar cualquier resistencia a su proyecto imperialista, autoritario y capitalista. Pero la resistencia sigue creciendo y dando pelea.

Comunidades enteras de todo el país se han organizado para enfrentar las operaciones del ICE. Los sindicatos están viviendo un resurgimiento del activismo y miles de personas se están afiliando a organizaciones socialistas, mientras que millones más se están mostrando más receptivas a las ideas socialistas. Millones de personas han cambiado de opinión a favor de Palestina y en contra del sionismo, a favor de los sindicatos y en contra de los multimillonarios, y a favor del socialismo y en contra del capitalismo y el imperialismo.

Una encuesta de Gallup publicada poco después de la conferencia reveló que el 43 % de los estadounidenses tiene ahora una opinión positiva del socialismo, la cifra más alta desde que Gallup comenzó a plantear esta pregunta en 2010. Además, la mayoría de los jóvenes de entre 18 y 34 años, el 57 %, tiene una opinión positiva del socialismo, frente al 43 % que sigue favorando el capitalismo. 

DSA, uno de los principales patrocinadores de la conferencia, alcanzó los 120 000 afiliados en julio, frente a los aproximadamente 50 000 que tenía a finales de 2024. Además, la asistencia a la conferencia aumentó cerca de un 50 % con respecto al año pasado. 

Entonces, la mayor conferencia socialista de Estados Unidos, encabezada por la mayor organización socialista del país, se celebró en un contexto marcado por una creciente ofensiva autoritaria y un crecimiento de la resistencia y las fuerzas socialistas. Esa realidad debería haber sido un elemento central de Socialism 2026. En cambio, los dos paneles centrales apuntaron en otra dirección.

La sesión plenaria oficial de inauguración se tituló «La libertad es una lucha constante: Palestina, internacionalismo, abolición», y contó con la participación de Angela Davis y Naomi Murakawa. Otro evento destacado del evento fue la proyección de un documental sobre Democracy Now!, en la que participaron Amy Goodman y Juan González.

El problema no son Angela Davis ni Amy Goodman, ni tampoco las luchas políticas con las que se las asocia. El problema fue la decisión sobre qué situar en el centro político de la conferencia. 

Los consejos atemporales de activistas veteranos están bien, pero el evento fue una gran oportunidad para abordar las cuestiones urgentes y estratégicas de la actualidad. ¿Cómo resistir la ofensiva de Trump? ¿Cómo defender a quienes sufren persecución política? ¿Cómo fortalcer mutuamente las luchas sindicales, contra el ICE, por Palestina, feministas, LGBTQ y antirracistas? ¿Qué hacer con las miles de personas que se están acercando a las organizaciones socialistas? ¿Qué tipo de organización socialista se necesita para las luchas que se avecinan?

Esa oportunidad se perdió en gran medida. Los temas que deberían haber estado en el centro de la conferencia fueron abordados, en cambio, en varias sesiones regulares.

La conferencia que podría haber sido

La sesión organizada por la Plataforma de la Izquierda Unida, titulada «Enfrentando al Estado de seguridad nacional», reunió a representantes y simpatizantes de los acusados de Prairieland, los 15 de Minnesota, los 8 de Míchigan y la Campaña en Defensa de Tom Alter.

La sala estaba abarrotada. Había gente de pie junto a las paredes y muchos quedaron afuera, evidenciando la gran avidéz que había por este tema entre los asistentes de la conferencia.

Estos cuatro casos representan la primera línea de la resistencia. Surgen de las luchas contra el ICE, de solidaridad con Palestina, de oposición a la extrema derecha y del derecho a organizar abiertamente la política socialista.

La reunión no fue importante solo por su magnitud, sino también por que condujo directamente a la organización. Muchos se quedaron tras la finalización de la charla para participar en una reunión organizativa para comenzar a planificar una amplia campaña nacional contra la persecución política.

El objetivo es unir estas cuatro campañas ya existentes y crear una infraestructura capaz de incorporar otros casos que puedan surgir.

En ese sentido, la sesión se asemejó mucho más a lo que podría haber sido un plenario central del Socialism 2026 que hacía falta. Reunió a personas que se enfrentan a la represión, conectó diferentes luchas y dio inicio al debate sobre una respuesta común.

Frente único y reagrupamiento revolucionario

La sesión de la ULP titulada «Construyendo socialismo revolucionario en tiempos de guerra y autoritarismo» también aportó un debate clave que, por lo demás, estuvo prácticamente ausente de la conferencia: ¿Qué posibilidades, oportunidades y responsabilidades tienen los revolucionarios en la situación actual? ¿Cuáles son nuestras tareas y prioridades fundamentales? En concreto, ¿qué deberíamos estar haciendo y qué deberíamos estar construyendo?

Hay diversas opiniones entre las organizaciones miembros de la ULP sobre las características que deben tener las organizaciones políticas que deben construir los revolucionarios hoy y sobre cómo intervenir en las luchas de clase, sociales y políticas. Sin embargo, existe un consenso general en que los revolucionarios debemos trabajar tanto en la construcción de un partido revolucionario de la clase obrera como en el fortalecimiento de las organizaciones y la capacidad de lucha de la clase obrera y los movimientos sociales. 

Como expresan sus Principios y Directrices, «La Plataforma de la Izquierda Unida (ULP) surgió como una iniciativa de varios grupos socialistas que se reunieron en la conferencia Socialism 2025, celebrada en julio, para debatir protocolos internos de seguridad y acuerdos de defensa mutua, campañas de defensa conjuntas y el proyecto de construir un frente único con el fin de organizar la resistencia de la clase trabajadora frente a la administración Trump».

En su primer año, la ULP ha avanzado significativamente en sus objetivos: ha puesto en marcha la Campaña en Defensa de Tom Alter, ha ampliado la colaboración con numerosos sindicatos y organizaciones, ha crecido en número de organizaciones afiliadas y ha comenzado a trabajar en una campaña de defensa nacional de mayor alcance. La contribución de los revolucionarios de las organizaciones de la ULP al fortalecimiento de la capacidad de lucha de la resistencia es evidente. 

La cuestión de cómo la ULP puede contribuir a la construcción de organizaciones revolucionarias más sólidas sí generó un debate en la sesión «Construyendo socialismo revolucionario», que continuó en la posterior sesión de encuentro de la ULP. 

Socialist Horizon argumentó que la valiosa labor de coalición que estamos llevando a cabo en la ULP también puede contribuir a desarrollar las relaciones políticas, la confianza mutua y la perspectiva de reagrupamiento entre algunas de las organizaciones afiliadas. Insistimos en este punto porque creemos que existen sufficientes acuerdos entre las distintas organizaciones revolucionarias de EE. UU. como para que una perspectiva de la unificación sea posible. Y porque estamos convencidos de que dar saltos, en lugar de pequeños pasos, en la construcción de una organización socialista revolucionaria más fuerte puede marcar una diferencia muy real en un futuro próximo.

Algunos compañeros plantearon que la ULP es un frente único, no un proyecto de reagrupamiento. Argumentaron que este no es un debate para hoy y que emprender iniciativas de reagrupamiento nos distraería de las tareas urgentes de organizar las campañas de defensa en las que estamos trabajando. 

La ULP no es un proyecto de reagrupamiento, ni puede serlo. Tampoco es un frente único en sí. Se trata de una coalición de organizaciones socialistas revolucionarias que colaboran para impulsar campañas comunes y construir frentes únicos más amplios. Asimismo, puede facilitar los esfuerzos de reagrupamiento de aquellas organizaciones que desean buscar niveles más profundos de unidad.

Nuestro trabajo conjunto en la ULP crea condiciones que hacen posible un debate político más profundo. Al hacer campaña conjuntas, nuestras organizaciones aprenderán más unas de otras, pondremos a prueba nuestros acuerdos y diferencias ante los acontecimientos y construiremos confianza mutua. Esto no significa que todas las organizaciones de la ULP deban aspirar a reagruparse. Tampoco significa que alguna fusión esté planteada inmediatamente. Significa que explorar y discutir las posibilidades no debe posponerse automáticamente a un futuro indefinido.

En la medida en que existan posibilidades reales, el reagrupamiento no es más que parte de la tarea estratégica de construir organizaciones revolucionarias. No debe contraponerse en absoluto a la construcción de frentes únicos o movimientos de lucha. Las tareas simultáneas de construir organización revolucionaria e impulsar la lucha de clases deben reforzarse mutuamente. Cuanto más fuertes sean nuestras organizaciones socialistas revolucionarias, más fuerte serán los frentes únios que construyamos. 

Socialist Horizon en Socialism 2026

La participación de Socialist Horizon en Socialism 2026 evidenció el crecimiento de la organización desde su lanzamiento hace un año. Además del papel central que desempeñó SH en las sesiones de la ULP, sus miembros también contribuyeron y participaron en otras sesiones. Entre ellas destacó la sesión de la Red de Solidaridad del Sur de Asia sobre Cachemira, que introdujo en la conferencia una importante lucha que recibe relativamente poca atención. 

El encuentro de Socialist Horizon celebrado durante la conferencia sirvió para dar a conocer la evolución de la organización y su abanico de actividades. A lo largo del último año, la organización se ha duplicado en militantes y en regionales. Sus miembros participan en iniciativas en todo el país relacionadas con la lucha contra el ICE, la solidaridad con Palestina, las luchas sindicales y comunitarias, la defensa de Tom Alter y la ULP.

Dos caminos para los socialistas

Socialism 2026 puso de manifiesto la falta de perspectiva de los socialistas democráticos mayoritarios, lo que solo puede conducir a nuevas decepciones y frustraciones. Pero también demostró que existe un amplio espacio para que la política revolucionaria crezca y ofrezca una vía alternativa. La ULP demostró que existe el potencial para avanzar, y Socialist Horizon está plenamente comprometido con este desafío.