Es el dirigente obrero más conocido y uno de los más influyentes del panorama sindical de Ecuador. Presidente de la combativa Central Obrera, CEDOCUT y del Frente Unitario de Trabajadores (FUT) que nuclea a las principales federaciones de trabajadores del país. De origen metalúrgico y automotriz, hoy gravita como un factor de peso junto al movimiento campesino e indígena de ese país. Encabezó el I° Encuentro Internacional contra la Criminalización en Quito y en esta conversación nos dejo definiciones importantes.
M.R. Cuentanos tú origen social, primero. Para presentarte ¿provienes de una tradición obrera y popular, verdad?
Edwin: Bueno, mi experiencia en la organización social comienza con mi introducción en la cultura, sobre todo en la música. Yo hacía teatro y música desde los 14 años. Entonces yo interpretaba varios instrumentos y teníamos una organización barrial y nos fuimos acercando al movimiento obrero de esa época. Y en las épocas que había huelga nosotros íbamos a tocar para los trabajadores que estaban en huelga. Yo vengo de una familia humilde, digamos de clase baja, popular. Mi mamá trabajaba en una textilera, mi papá era al principio panadero, después empezó a trabajar en una fábrica de automóviles, e incluso mi abuelo trabajó de rectificador en la fábrica BOTAR que después se convirtió en la ensambladora BOTAR acá en Quito. Me fui vinculando al movimiento sindical cuando entré a trabajar en la ensambladora donde mi papá y donde mi abuelo que luego se transformó en General Motor.
M.R. Tú formación en el sindicalismo de base tuvo su punto más alto antes de la CEDOCUT, en la industria automotriz verdad? Cuéntanos
Yo me incorporo en el movimiento sindical cuando trabajaba en la fábrica y de arranque llegué a los 22 años a incorporarme a la primera directiva. Luego me volé la punta de los dedos con una dobladora de metal, y seguí militando en el sindicato. Y luego fui Secretario de Organización y al final me tocó encabezar el sindicato de base y el Comité de Empresa. Tuve la oportunidad de conocer varios aliados internacionales de la industria, de la FITIN, y conocí compañeros automotrices de Argentina, que fueron quienes nos integraron a la Federación de Trabajadores de la Industria Metalúrgica, a nivel nacional y a nivel internacional, y ahí conocí a los trabajadores de Canadá, de General Motors. Es decir: en el gremio automotriz y el sindicalismo de base, hice mi formación y experiencia más completa, en un sector que por sus luchas históricas contaba conquistas importantes.

M.R. Y la CEDOCUT hoy tiene un desafío muy grande con Noboa, verdad? Explicanos
Edwin: Bueno, la CEDOCUT y el movimiento sindical ecuatoriano tienen un reto en este momento de expansión de la derecha que ya se venía posicionando en el Ecuador, no es que no estaba posicionada, ya estaba posicionando en el Ecuador y de manera extrema, ya las violaciones de los derechos se fueron dando. En la Constitución del 2008 mismo, que era de un gobierno progresista, que era el de Correa, se instauró la prohibición de sindicalización y negociación colectiva en el sector público. Es decir, muchos de los trabajadores del sector público que antes eran sindicalizados y tenían negociación colectiva ya no tuvieron en la Constitución del 2008. Decían que tenían derecho a la organización, pero sin ninguna incidencia en la negociación colectiva.

M.R. Se entiende porque la Central entonces confrontó también con el gobierno de Correa y no la pasó bien por mantener su independencia. ¿Esto es así?
Edwin: Bueno, bajo el gobierno de Correa empezó un proceso ya en la primera parte, antes de la Asamblea Constituyente, aparentemente había un bienestar, parecía que se iban a lograr algunas cosas, pero después de la Asamblea Constituyente, cuando se elimina la negociación colectiva y el derecho a la organización del sector público, ahí vinieron los problemas para los trabajadores, sobre todo del sector público. Y también ya para el sector privado, porque empezaron una serie de ataques, de persecuciones también a las organizaciones sociales, ONGs, ambientalistas. Entonces, lejos de ser un gobierno de izquierda, tildado de progresista, se fue dando a conocer que había una alianza con la empresa privada, con los transnacionales y empezó el ataque también a las organizaciones sindicales e incluso Correa dividió al movimiento obrero fomentando organizaciones artificiales pro-gobierno. De cualquier manera, lo más grave fue que se criminaliza la huelga en el COIP (Código Orgánico Integral Penal). No teníamos en el COIP esto de la judicialización de la huelga. Es decir, que bajo el progresismo se penaliza la huelga, se instrumentaliza en uno de los artículos la prohibición de hacer huelga y con la amenaza de que una medida de fuerza así o la paralización del servicio público tendría juzgamiento penal. Por lo tanto, desde esa época empieza ya la judicialización de la lucha social, si bien teníamos con la derecha, en otros gobiernos de derecha teníamos una forma de persecución. Pero con el llamado progresismo se legaliza la penalización del movimiento obrero. Además se habilitaron mecanismos de despido en el sector con la Ley 813 que permitía a los funcionarios del correísmo exonerar trabajadores por sus posiciones ideológicas o políticas. Todo ese andamiaje represivo, montado bajo Correa, lo utiliza y profundiza Noboa hoy.
Por eso, cuando nos dicen que el progresismo es “de izquierda”, nosotros tenemos una experiencia muy clara de persecución, medidas antiobreras e incluso alianza con multinacionales, como la Coca-Cola que se alió a Correa en el uso del agua que los pueblos y las comunidades defienden para la vida, no para los negocios. Bajo el progresismo, intentamos organizar el sindicato en la Coca-Cola y Correa dejó pasar 200 despidos de la patronal, en represalia a nuestro accionar y por sus acuerdos estratégicos con esa corporación. Nuestro balance del progresismo se basa en hechos y experiencia concreta, ni prejuicios, ni dogmas.

M.R. Qué importancia tuvo para la CEDOCUT el I° Encuentro contra la Criminalización que acabamos de realizar?
Edwin: Fue un éxito político y organizativo, ya que lanzamos una Red Internacional contra la Criminalización que nos interesaba especialmente. Fue importante la representación internacional y el compromiso de dirigentes de nuestras organizaciones de base de la CEDOCUT. En Ecuador, el gobierno de Noboa ataca a la organización colectiva, nuestros sindicatos y la propia Central es blanco de boicot legal, asfixia económica en consonancia con los grandes empresarios, que aprovechan esta política reaccionaria del oficialismo nacional. Este evento significó una bocanada de oxígeno, fue muy valioso y ahora nos preparamos para movilizar en Ecuador en la Jornada Internacional del 10 de diciembre que lanzamos. Es un punto de partida para esta construcción que estamos iniciando y reconocemos en el accionar de la LIS un punto de apoyo decisivo. Tenemos mucho para hacer juntos en la próxima etapa.

M.R. Durante las dos jornadas apareció en el debate el tema de la alternativa política para Ecuador y en el plano internacional. ¿Ves la necesidad de encarar ese desafío? ¿Es un Partido de Trabajadores en Ecuador?
Edwin: Con relación al Partido de los Trabajadores, me parece fundamental el debate. Me gustaría contar, que ya en dos Congreso de la CEDOCUT se propuso la conformación del Partido de los Trabajadores como desafío para encarar. Nuestra historia como Central en los últimos 50 años, de vida clasista y autónoma, nos ha servido para acumular una experiencia y conclusiones que es hora de transformar en política positiva, propuesta y retomar la iniciativa. En la etapa más reciente de la Central, no terminó de haber voluntad política para avanzar, cierta influencia de la socialdemocracia ecuatoriana jugó su papel, pero yo estoy convencido, como hombre de izquierda que los trabajadores necesitamos una representación propia, en el orden político, dejar de delegar y tener nuestro propio instrumento para luchar por el poder. La formulación de Partido de Trabajadores, quizá remite a experiencias fallidas en otros lugares del mundo, pero tendremos que hacer la experiencia nosotros en Ecuador y en todo caso, si nos equivocamos, vamos a ser los trabajadores los que nos equivoquemos y aprenderemos y volveremos a intentar una y otra vez. En este desafío, la organización y el acompañamiento internacional es decisivo. Tenemos que avanzar también en esta estrategia en el próximo período, es tiempo de eso.
Entrevistó: Mariano Rosa









