En una situación de mucha conflictividad internacional y de presiones imperialistas, una serie de recortes al gasto social en el marco de la aprobación del presupuesto 2026 dejan entrever períodos de lucha que se avecinan en una Francia convulsionada, en sintonía con el mundo. 

En qué situación estamos, a dónde vamos y cómo nos organizamos para pararle la mano a las patronales y sus gobiernos. 

Por Gustavo García

En el medio de una situación mundial muy inestable y caótica donde el presidente de EEUU, Donald Trump, intenta reconfigurar las reglas de juego mundiales establecidas post II guerra mundial a través de su intervención en Venezuela y el secuestro de Nicolas Maduro, sumado a su intento de avanzar sobre Groenlandia con amenazas de ataques a Canadá, Colombia y México de por medio; y por otro lado con una UE acomodándose a esta nueva realidad e intentando dejar de perder terreno comercial firmando un tratado después de años de negociación con el Mercosur causando grandes protestas de paisanos por todo el continente; el primer ministro francés Sébastien Lecornu, en consonancia con Macron y contando con la complicidad del Partido Socialista acudió al artículo 49.3 de la constitución francesa para hacer aprobar un presupuesto de ajuste recortando en materia de seguridad social, trabajo, educación y salud, para evitar tanto el debate como la votación parlamentaria y así esquivar la posibilidad de censura a su presupuesto lo que hubiera abierto una nueva crisis institucional en el país.

Es un nuevo capítulo de un recorrido de autoritarismo anti-popular en una crisis del régimen político que lleva años y que ataca directamente los derechos de los sectores sociales más desprotegidos sin siquiera hacer la simulación de discusión en la asamblea nacional, algo que hubiera dejado totalmente al desnudo no solo el objetivo patronal del gobierno de Macron y Lecornu sino también el nefasto papel de los partidos tradicionales que actúan de oposición pero que solo buscan contener la bronca de la gente enredándonos en maniobras institucionales.

En qué consiste este presupuesto

Bajo la excusa de reducir el déficit del 5,4% del producto bruto interno al 5% debido al problema de deuda pública que arrastra Francia y con el objetivo de llegar al 3% en 2029, se aplicarán: 

  • Recortes por 9.000 millones de euros que afectarán a todos los ministerios excepto a Interior, Justicia y Fuerzas Armadas. Por el contrario, se aumentará el gasto en defensa en 6.500 millones de euros en relación a 2025 con la excusa de contrarrestar las amenazas de Rusia y otros conflictos globales.
  • En Educación se eliminan 4.000 puestos de trabajo. Las escuelas primarias perderán 2.200 plazas y las secundarias 1.800. Cifra superior a la prevista en la versión original del proyecto de presupuesto.
  • Se suprimen más de 1.000 puestos de trabajo en France Travail (ex Pole Emploi), la oficina que ayuda y acompaña a personas sin trabajo para acceder a uno. Esta reducción dificultará el apoyo y el seguimiento de miles de desempleados, sean nativos o inmigrantes, en búsqueda de un trabajo formal.
  • La ayuda de 500 euros destinada a los aprendices para financiar el curso para su permiso de conducir ha sido suprimida con el argumento de que «generaba desigualdades para con el resto de estudiantes que no lo recibian».
  • Disuelve el Instituto Nacional del Consumidor (INC), institución pública creada en 1966 para informar a los consumidores mediante la elaboración de estudios técnicos y el desarrollo de campañas de información y prevención, dejando sin trabajo a 60 personas.
  • Aumentan las tasas a pagar para obtener un visado de regularización o un permiso de residencia. Para permisos de residencia permanentes sube de 200 € actuales a 300 €. La tarifa reducida para estudiantes, beneficiarios de reagrupación familiar o trabajadores temporarios también aumentará de 50 € a 100 €. Para las renovaciones, la tarifa será de 200 €. La expedición, renovación, duplicado o modificación del permiso de residencia se incrementa a 50 euros (frente a los 25 euros actuales), mientras que el importe del visado de regularización aumenta de 200 a 300 euros. La tasa de solicitud para acceder a la nacionalidad francesa aumentará de 55 a 255 euros. Además, se crearán dos nuevos impuestos: Una tasa de 100 euros por la expedición y renovación de un permiso de residencia temporal y una tasa de 40 euros por el cambio de un permiso de conducir extranjero por un permiso de conducir francés.
  • Las ayudas para alquilar viviendas a estudiantes extranjeros serán eliminadas.
  • Los cursos para acceder al permiso de conducir ya no podrán financiarse a través de la Cuenta de Formación Personal (CPF). Este beneficio que miles de trabajadoras y trabajadores utilizaban para aprender a conducir y que en muchos casos servía para cambiar de trabajo y/u obtener un plus salarial en base a esto ya no será tal, empujando a pagar dicho curso, extremadamente costoso, de manera particular.

A contramano de todas estas medidas reaccionarias que atacan los intereses de la población y muchas otras más que se están discutiendo y decidiendo en estos momentos, se mantienen igual algunos impuestos a las patronales y algunos directamente se eliminan. La contribución excepcional a las grandes empresas, introducida en 2025, se mantiene en 2026 con los mismos porcentajes: 20,6% para empresas con una facturación anual inferior a 3.000 millones de euros y 41,2% de 1.500 a 3.000 millones de euros. Las empresas “más pequeñas” (con ingresos entre 1.000 y 1.500 millones de euros) quedan excluidas del régimen este año, haciendo que el número de empresas sujetas al impuesto en 2026 se reduzca a 300, frente a las más de 440 de 2025. Los ingresos previstos también son menores: serían de 7.300 millones de euros, frente a los 8.000 millones del año pasado.

Socialistas de cartón

Todo esto no pudo ser llevado a cabo sin la complicidad canalla del Partido Socialista que ha negociado con el partido de gobierno apoyar dicho presupuesto pro-patronal negándose a presentar una moción de censura en el parlamento ni tampoco apoyar ninguna otra de las presentadas por La Francia Insumisa o Agrupación Nacional a cambio de concesiones mínimas que presenta como grandes victorias tales como el aumento de 50 euros a la prima de actividad (ayuda estatal que se otorga a los trabajadores con salarios mínimos) o el almuerzo a 1 euro en las universidades para los estudiantes (todavía a ver y que mantiene expectantes a los sindicatos de estudiantes ya que si bien responde a un reclamo importante de la comunidad no está claro cómo sería financiado ya que en el presupuesto 2026 no están reflejadas partidas destinadas a ello).

Ajuste patronal, respuesta obrera y popular

La situación concreta en la calle y en cada lugar de trabajo es de bronca, de miles que ven cada día más pisoteada su capacidad de compra, sufriendo cotidianamente las presiones laborales para “trabajar más y mejor” mientras las centrales sindicales negocian reajustes de sueldo totalmente insuficientes en relación con el aumento de precio de los productos básicos consumidos por las mayorías.

La aprobación del presupuesto “de austeridad” vía el detestado artículo 49.3 aunque es una maniobra legal no es menos anti-democrática y muestra, recién empezado el 2026, el panorama de confrontación que tendremos y que nos desafía a responder desde la clase trabajadora y los sectores populares. Ya que, si bien se respira el enojo y las presiones cotidianas en los diferentes lugares de trabajo sea en empresas privadas o establecimientos estatales, sumado a que existen luchas actualmente por aumento salarial o mejores condiciones laborales en varias ciudades del país, éstas son descoordinadas y sin la fuerza que supieron tener en la lucha frente a la última reforma previsional que Macron aplicó en 2023 (también apelando al artículo constitucional 49.3).

Ante la pregunta que amplias capas de la sociedad se hacen sobre cuánto van a resistir el jefe de estado y su primer ministro gobernando y aplicando su plan político a base de medidas de ajuste anti-democráticas es que se hace más imperiosa la necesidad de organizar asambleas en nuestros lugares de trabajos y fortalecer la exigencia hacia las cúpulas sindicales para enfrentar en las calles de manera coordinada esta política de la burguesía con la herramienta de la huelga general, debatiendo democráticamente un plan de lucha hasta derrotar los objetivos del gobierno y de las patronales.

Es por eso que desde la Liga Internacional Socialista en Francia dentro del NPA – Revolucionarios y junto a él seguiremos adelante impulsando esta perspectiva no solo para enfrentar los planes patronales de Macron y Lecornu sino para expresar firmemente que de una vez por todas tenemos que ser las y los trabajadores, quienes producimos y hacemos funcionar la sociedad, los que debemos gobernar y decidir sobre nuestros propios destinos. Es por eso también que en estas elecciones municipales militamos y llamamos a apoyar al NPA-R ya que refleja el intento honesto de reagrupar a lo mejor de la extrema izquierda revolucionaria.

Con esta intensión construimos un partido de nuestra clase para cambiar de raíz y de manera revolucionaria esta sociedad absolutamente injusta, impulsando el reagrupamiento de todos aquellos que también la quieran cambiar, aquí y en todo el mundo, para avanzar a algo superador donde podamos trabajar para vivir y no vivir para trabajar: por una vida digna de ser vivida.