Por Oleksandr Iskrin desde Sofía

Antecedentes, protestas en Bulgaria (2025)

A finales de noviembre comenzaron en Bulgaria protestas contra el nuevo proyecto de presupuesto para 2026. No duraron mucho: el 2 de diciembre el gobierno retiró el proyecto de presupuesto y el 11 de diciembre el ya ex primer ministro de Bulgaria, Rosen Zhelyazkov, anunció la dimisión del gobierno. Al principio, los manifestantes exigían la retirada del nuevo presupuesto, sin embargo esto resultó insuficiente: el 10 de diciembre volvieron a salir a las calles con nuevas demandas. En particular, el gobierno fue acusado de corrupción e influencia de los oligarcas.

Tras la dimisión del primer ministro Rosen Zhelyazkov comenzó un periodo de consultas sobre un gobierno provisional y posibles elecciones anticipadas, lo que subrayó aún más la profundidad de la crisis de confianza en la política búlgara. El 19 de enero de 2026, Radev anunció su dimisión como presidente unos meses antes de finalizar su segundo mandato. Lo hizo para participar directamente en la política. El 19 de febrero, el nuevo gobierno provisional de Bulgaria, encabezado por Andrey Gyurov, asumió sus funciones, y las elecciones generales anticipadas fueron fijadas para el 19 de abril: las octavas elecciones en Bulgaria desde 2021.

Desde 2021, Bulgaria se encontraba en una prolongada y profunda crisis política: una de las más largas de la Europa contemporánea. En cinco años, el país vivió siete elecciones parlamentarias anticipadas (de abril de 2021 a octubre de 2024), varios intentos fallidos de formar un gobierno estable y un constante desorden de coaliciones.

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Biografía de Rumen Radev

Rumen Radev es un general mayor retirado de la Fuerza Aérea búlgara de 62 años. Nació el 18 de junio de 1963 en Dimitrovgrad. Antiguo piloto militar con cientos de horas de vuelo en el caza MiG-29. En agosto de 2016 fue propuesto por el opositor Partido Socialista Búlgaro y Alternativa para el Renacimiento Búlgaro (ABV) como candidato a las elecciones presidenciales de noviembre de 2016. Rumen Radev ganó inesperadamente las elecciones presidenciales como candidato independiente con el apoyo del BSP (Partido Socialista Búlgaro). En la primera vuelta, el 6 de noviembre de 2016, obtuvo el 25,44% de los votos, superando por un 3,5% a Tsetska Tsacheva, candidata del partido gobernante “Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria”. El 13 de noviembre de 2016, en la segunda vuelta, la derrotó con el 59% de los votos.

El 22 de enero de 2017 asumió el cargo de presidente de Bulgaria. En su primera rueda de prensa declaró: “…Soy un general de la OTAN, soy el primer búlgaro que se graduó en la academia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, y defenderé nuestra pertenencia euroatlántica con medios aún más activos que ahora”.

En 2021 fue reelecto con confianza en segunda vuelta con el 66,7%. En el cargo de presidente, Radev criticó de manera constante la corrupción, la influencia oligárquica y la debilidad de los gobiernos anteriores. Abogó por una política exterior pragmática, apoyando la restauración de relaciones económicas con Rusia, rechazando la ayuda militar a Ucrania y mostrando cautela respecto a la entrada en la eurozona. Los medios occidentales lo llaman a menudo “el Orbán búlgaro” y “caballo de Troya del Kremlin”, aunque el propio Radev subraya que sigue siendo partidario de la pertenencia de Bulgaria a la UE y a la OTAN.

Rumen Radev.

Periodo electoral 2026

Tras su dimisión a finales de enero – comienzos de febrero, Radev y sus allegados anunciaron la creación de una nueva fuerza política: la coalición “Bulgaria Progresista” (Progressive Bulgaria). El partido fue registrado y lanzado oficialmente apenas cuatro meses antes de las elecciones. Se trató de un proyecto rápido, casi “relámpago”, construido en torno a la figura de Radev, un ex presidente popular percibido por muchos como uno de los pocos políticos que criticaban de forma consistente la corrupción y la influencia de los oligarcas.

Tras la dimisión de Radev, las funciones presidenciales fueron asumidas temporalmente por la vicepresidenta Iliana Yotova. Los procedimientos constitucionales pusieron en marcha elecciones anticipadas fijadas para el 19 de abril de 2026 — las octavas en cinco años. “Bulgaria Progresista” registró su coalición el 2 de marzo de 2026 como un bloque separado de tres pequeños partidos:  Movimiento político “Socialdemócratas” (Elena Noneva), Partido Socialdemócrata (Todor Barbolov) y Movimiento “Nuestro Pueblo” (Atanas Kalchev). Más tarde se sumó como fuerza de apoyo VMRO — Movimiento Nacional Búlgaro (Krasimir Karakachanov). En las listas también figuraban varios ex diputados del BSP (Anton Kutev, Yavor Gechev, Petr Vitanov, entre otros). Muchos ex activistas y diputados del Partido Socialista Bulgaro (BSP) se integraron en la nueva fuerza, mientras que el propio BSP por primera vez no superó el umbral del 4% y quedó fuera del parlamento. El BSP participó por separado (en el bloque “BSP — Izquierda Unida”).

Resultados de encuestas

La campaña de Radev se centró en mítines, contacto directo con la gente y redes sociales. Recorrió mucho el país, especialmente provincias y sectores socialmente vulnerables. El programa era bastante general, sin excesivos detalles, lo que permitió atraer a distintos grupos: desde electorado de izquierda y rusófilos hasta centristas decepcionados y activistas anticorrupción.

Exit poll

En febrero-marzo, “Bulgaria Progresista” ganó rápidamente impulso. Las encuestas mostraban un crecimiento del 15–20% al 30%+ a mediados de abril. Un sondeo clave pocos días antes de las elecciones (17 de abril) le daba alrededor de 30,8–32,6%, pero el resultado real fue significativamente mayor. Los principales competidores (GERB, PP-DB) realizaron campañas tradicionales, acusando a Radev de “prorruso” y euroescéptico, pero no funcionó: la gente estaba más cansada de ellos mismos.

Resultados y victoria de Radev

En las últimas semanas, Radev organizó grandes mítines, especialmente en Sofía y grandes ciudades. El 19 de abril, día de votación, votó y por la noche declaró una “decisiva victoria de la esperanza sobre la desconfianza”. Las encuestas subestimaron la magnitud de la victoria: nadie esperaba que un partido creado en cuatro meses obtuviera mayoría absoluta (alrededor del 44,7% y más de 131 escaños). Fue un auténtico terremoto político: la primera mayoría unipartidista desde 1997. Esa misma noche, Radev declaró: “Esta es una victoria de la esperanza sobre la desconfianza, una victoria de la libertad sobre el miedo y, finalmente, una victoria de la moral. El pueblo búlgaro votó activamente y venció la apatía”. La participación superó el 45% (alta para Bulgaria reciente), con muchos votando “contra todos los rostros antiguos”. La campaña fue tranquila, sin grandes escándalos ni violencia. Los medios occidentales advirtieron sobre un “giro hacia el Este”, pero dentro del país predominó el deseo de estabilidad.

Principales resultados

La participación final fue del 51,11%;  Bulgaria Progresista — Rumen Radev (≈ 44,6%); GERB–SDS — Boyko Borisov (≈ 13,4%); PP–DB — Kiril Petkov y Asen Vasilev (≈ 12,6%); DPS — Delyan Peevski (≈ 7,1%) y  Vozrozhdenie — Kostadin Kostadinov (≈ 4,3%). No superaron el 4%: BSP, MECH, Velichie, ITN, entre otros. En total participaron 24 fuerzas; solo 5 entraron al parlamento. “Bulgaria Progresista” obtiene 44,7% y unos 130 de 240 escaños. Radev podrá formar gobierno en solitario, aunque no descarta coalición con PP-DB. El BSP, por primera vez en la historia postcomunista, quedó fuera del parlamento (≈ 3%).

Evaluación

La sociedad búlgara llevaba mucho tiempo en crisis política. El descontento con los partidos tradicionales fue clave, y Radev convirtió ese desgaste en movilización. Su imagen de “nuevo líder” jugó un papel importante. Al mismo tiempo, es difícil referirse a él estrictamente como “el Orbán búlgaro”: es más pragmático y menos confrontativo. Se presenta como un político que prioriza los intereses nacionales por encima de bloques geopolíticos. Apoya la UE y la OTAN, pero critica decisiones de Bruselas si afectan negativamente a Bulgaria. También se opone a la ayuda militar a Ucrania, considerándola un factor de escalada.

¿Qué sigue?

La victoria con mayoría absoluta (≈ 44,7% y 130–135 escaños) es un shock político. Por primera vez desde 1997, una sola fuerza puede gobernar sin coaliciones complejas. Esto otorga a Radev un fuerte mandato para intentar estabilizar el país tras cinco años de crisis.

Sobre la formación del gobierno, se espera que en mayo de 2026 el nuevo parlamento celebre su primera sesión y que Radev encabece oficialmente el gobierno. Podrá formar gabinete con sus aliados, aunque ha mostrado disposición al diálogo con otras fuerzas, especialmente PP-DB.

A pesar de la mayoría, el gobierno enfrentará serios desafíos. Las reformas requerirán apoyo amplio y las expectativas sociales son altas. Si no logra resultados visibles en 12–18 meses, su popularidad podría caer rápidamente. Muchos analistas señalan que la verdadera prueba comienza ahora: cuando Radev pasa de crítico opositor a responsable directo del gobierno.

Como sea, no se puede depositar expectativas en Radev que se alinea y/o se acerca a distintos imperialismos y lo hace desde una política capitalista que gira en torno a los beneficios para los empresarios y la pobreza para el pueblo búlgaro.

En el país y en todo el Este Europeo es necesario poner de pie alternativas de izquierda anticapitalistas, desde una perspectiva alejada tanto del imperialismo occidental como del imperialismo ruso. Que sea revolucionaria, completamente alejada del burocratismo stalinista, privilegiado, corrupto y autoritario que manchó las banderas del socialismo con democracia obrera.