El lunes 29 de junio se realizó en el auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA el primer encuentro del ciclo de foros que el Frente de Izquierda Unidad organizó para debatir públicamente la oportunidad y desafío que tiene la izquierda en Argentina. Este primer debate abordó las vías, el método y el programa para construir una herramienta de la clase trabajadora en la Argentina y el papel de la izquierda.Del panel participaron dirigentes de las cuatro fuerzas que integran el Frente. Compartimos a continuación las palabras de Alejandro Bodart.
El tiempo es tirano, así que vamos a tener que ser hiper acelerados en esto. Creo que la esencia de este debate es que estamos ante una oportunidad histórica para la izquierda y por lo tanto tenemos que discutir cuáles son las vías para aprovechar esa oportunidad en su real magnitud. Es evidente que Milei no está en su mejor momento, aunque no podemos minimizar el rol de la derecha porque la derecha, y un fenómeno mundial, llegó para quedarse y aunque esté mal Milei, tienen otros personajes que pueden usar para seguir peleando por avanzar en nuestros derechos. Yo creo que, cuando hablamos de oportunidad de la izquierda, el fenómeno fundamental es la crisis del PJ. Porque es el PJ el que está abonando a la posibilidad de que la izquierda se transforme en una fuerza que pueda disputar de igual a igual a los viejos partidos. Esta es la tercera oportunidad grande que tenemos desde la izquierda, desde la caída de la dictadura para acá. Hubo una primera que fue en los ‘80 el crecimiento del MAS. Una segunda, que fue en el 2001 con Zamora, lo que era Izquierda Unida. Estas dos terminaron en un fracaso completo por errores teóricos, políticos, de método. Esta es la tercera oportunidad, la gran oportunidad que se nos plantea y no la podemos perder. Porque, como se ve, no es que todos los años hay una oportunidad. Sino que, en general las oportunidades pasan cada tantos años y de oportunidad no aprovechada, en general se termina retrocediendo más que avanzando. Nosotros creemos que la influencia política que está ganando Myriam como figura dominante del Frente de Izquierda y el propio Frente de Izquierda, nos ponen ante la oportunidad de pelear por ganar influencia orgánica de masas. ¿Qué quiere decir esto? La posibilidad, en primer lugar, de organizar a decenas de miles detrás del programa revolucionario que tiene el Frente de Izquierda. Porque estamos hablando de que hay un giro hacia la izquierda revolucionaria en nuestro país y este es un hecho inédito incluso a nivel mundial, donde muchas veces vemos cómo los giros terminan en variantes de centroizquierda, progresistas. Acá estamos hablando de la izquierda revolucionaria. Si lográramos organizar a decenas de miles y nosotros creemos que tenemos esa posibilidad, si hacemos los deberes bien, se nos plantearía la posibilidad de encabezar luchas, de encabezar luchas contra el gobierno de Milei, porque no hay que creer que Milei o la derecha va a caer solamente por elecciones. Tenemos que tirarla avanzando cada vez más en la organización para enfrentarlo en las luchas. Se abriría la posibilidad de disputar sindicatos, de disputar comisiones internas y de llegar fuertes a una posible crisis revolucionaria o Argentinazo o como le queramos llamar. Porque nosotros creemos que más temprano que tarde, la dinámica del país, el avance en la cabeza que se está dando se va a terminar trasladando a la calle y al movimiento de masas. Por lo tanto, nosotros creemos que estamos hablando de una oportunidad tremenda, extraordinaria, si la sabemos aprovechar en su real magnitud. No sabemos si una posible crisis revolucionaria va a ser antes, durante, después de las elecciones. No tenemos la bola de cristal. Puede ser que sean las luchas que hoy se han iniciado en el interior del país el que se trasladen y haya una irrupción del movimiento de masas fuerte en todo el país. Puede ser un buen resultado electoral de la izquierda el que genere la posibilidad de que haya una crisis revolucionaria, porque no creemos que un buen resultado electoral va a ser visto con simpatía por la burguesía ni por los sectores de poder. O puede ser después. Lo importante es cómo llegamos los socialistas revolucionarios para no perder una oportunidad como la perdimos en las crisis revolucionarias anteriores, donde por H o por B no pudimos capitalizar y jugar un rol. Nosotros creemos que la oportunidad, compañeros, es que la izquierda se prepare para disputar el poder en el país. De eso estamos hablando. No estamos hablando de captar 500 más, 1000, que cada organización puede hacerlo, puede crecer en este periodo. Estamos hablando de que tenemos la posibilidad, si hacemos las cosas bien, de organizar decenas de miles de compañeros para llegar fuertes a algún desenlace. Por supuesto, nosotros tenemos una opinión que es que ningún partido del Frente de Izquierda por sí solo puede capitalizar esta oportunidad en su real magnitud. Y esto es un tema importante. No hay ningún partido hegemónico en las estructuras de la clase obrera, en los barrios, en la juventud, como para capitalizar esto. La posibilidad de capitalizarlo tiene que ver con una política unitaria, que tenemos que discutir cuál es. Nosotros creemos que el Frente de Izquierda ha sido una gran herramienta, pero no alcanza para el período que viene. Tiene que evolucionar, tiene que cambiar porque tiene que dejar de ser solo un frente electoral para transformarse, a nuestro juicio, en una organización común, llamémosle como querramos: un gran Partido de Trabajadores, un gran Partido Unitario de la Izquierda, un Nuevo Movimiento Histórico, el nombre que le querramos dar. Pero si no tenemos una estrategia común de desarrollar una organización común entre las distintas fuerzas del Frente de Izquierda o entre las que acepten este desafío, va a ser muy difícil aprovechar en su total magnitud la oportunidad.
Vuelvo a decir: todos los partidos pueden crecer un poco del Frente de Izquierda porque hay un giro hacia acá. Pero estamos hablando de decenas de miles y para eso hace falta una política unitaria. Por supuesto, un partido unitario plantea qué hacer con los partidos existentes. Nosotros hemos tirado una propuesta: es que los partidos se transformen en corrientes internas, tendencias o el nombre que le querramos dar. Pero si no asumimos este desafío es muy difícil porque es muy difícil plantearse un Partido Único con la disolución de los partidos, cosa que sería hasta equivocada porque hay matices y diferencias que no impiden trabajar común en pos de una estrategia, porque tenemos un programa que es el programa del Frente de Izquierda Unidad. Tenemos una estrategia que es el gobierno de los trabajadores. Tenemos matices que pueden ser evaluados y discutidos en un marco común. Y que tenemos que discutir un método, que es el método de la clase obrera, que si surgen diferencias para la acción se vote por mayoría, como pasa y como queremos que pase en el movimiento obrero.
En concreto, si surge una diferencia de a qué plaza o a qué acto ir un 24 de Marzo, podemos discutir perfectamente entre la militancia de ese nuevo partido y votar mayoritariamente ir, no ir y discutir después qué hacemos. No podemos poner esas diferencias, que muchas veces son tácticas, aunque hay diferencias más de fondo, como excusa para no poder organizar un partido, un movimiento o una organización común de los revolucionarios en la Argentina. Ojo, no estamos hablando de un Partido Amplio como los que han surgido desde el 2001, desde el nuevo siglo para acá, porque esos partidos han sido partidos organizados esencialmente alrededor de fuerzas reformistas, no han tenido un programa insurreccional para resolver el problema del poder, sino que han sido todas variables electorales que, cuando entraron en crisis electoralmente terminaron retrocediendo, ni con un método revolucionario. Nosotros estamos hablando de algo novedoso, porque es novedoso que en el país sea la izquierda revolucionaria la que está avanzando. Por lo tanto, tiene la posibilidad de organizar una gran fuerza con un programa revolucionario, con un método revolucionario, con una estrategia insurreccional, con la estrategia del gobierno de los trabajadores, algo que es inédito a nivel mundial y podría ser un golpe tremendo, no solo para las clases dominantes argentinas, sino también una luz de esperanza para otros procesos a nivel mundial si lográramos hacerlo.
Si no lo logramos, va a haber un retroceso importante y lamentablemente se va a perder otra nueva oportunidad. Nosotros estamos convencidos de que lo que estamos discutiendo en la Argentina es la posibilidad de que la izquierda se transforme en una alternativa no solo de gobierno, sino de poder. De eso se trata. Por eso no lo tenemos que tomar a este debate como uno más de los tantos que hemos tenido en la izquierda. Necesitamos avanzar en discutir entre todos nosotros, sacarnos de encima lo que muchas veces hace que caigamos en la chicana, en el debate barato, en tratar de ver cómo nos ganamos uno a otro, un militante más, un militante menos. Acá de lo que estamos hablando es de la posibilidad de que la izquierda revolucionaria se transforme en una alternativa para disputar el poder. Para disputar la posibilidad, si actuamos juntos, de avanzar en superar en muchos lugares la barrera de la burocracia, ganar sindicatos, comisiones internas. De lo que estamos hablando es de lo que todos los que estamos acá, todos los militantes y las direcciones de los partidos que formamos el Frente de Izquierda, tenemos como objetivo desde que entramos a militar, que es derrotar el capitalismo argentino en el marco de una política internacionalista y abrir el camino a una salida de la clase obrera. Por lo tanto, creemos nosotros desde el MST, que valen todos los esfuerzos habidos y por haber, la paciencia para discutir, discutir entre nosotros que no hay ninguna posibilidad de hacer un gran partido con influencia de masas, sin aprender a convivir con ciertos matices y diferencias, sabiendo que muchas veces hay muchos debates que no se van a resolver inmediatamente, que son debates que se van a ir resolviendo a partir de la intervención común. Que necesitamos ganar confianza actuando conjuntamente, que hemos avanzado en el Frente de Izquierda en el plano electoral, pero muchas veces no actuamos de la misma forma en la lucha de clases, en las disputas sindicales, nos cuesta tener una orientación común. Bueno, llegó el momento que frente a lo que está planteado hagamos un esfuerzo para avanzar en ese sentido. Y esta la propuesta que nosotros traemos a debate.
Tenemos un programa revolucionario que es el del Frente de Izquierda, que por supuesto necesita mejorarse, ampliarse, avanzar. Ahora lo que más necesitamos hoy es una estrategia para organizar decenas de miles, para actuar, para traer hacia acá a los millones de trabajadores que pueden venir del peronismo, pero que están completamente en crisis con esa dirección. Atraer hacia nosotros a los intelectuales, a los referentes de Derechos Humanos, a los referentes sindicales que todos los días la pelean. Porque hay mucha gente que no va a entrar directamente a los partidos, pero podría estar dispuesta a militar para un proyecto de un Partido Unificado, de un partido que tenga instancias democráticas y que permita con el programa que tenemos y con un método sano, llevar a la clase obrera argentina a la posibilidad de disputar el poder. No perdamos esta oportunidad que tenemos. Abramos un debate franco entre nosotros. Escuchémonos entre nosotros, porque muchas veces hacemos debates en el aire y tratamos de ver cómo respondemos al resto de los compañeros y no cómo escuchamos en primer lugar, para que podamos hacer una elaboración colectiva. Ese es el desafío que tenemos y creo que si lo hacemos correctamente todos vamos a poder avanzar en la necesidad que tiene la clase obrera argentina de contar con una dirección revolucionaria que lleve a las luchas al triunfo, compañeros.
Como se dijo acá, este es el primero de cinco debates. Comprometámonos todos a ser cinco y que esto no se termine antes. Porque tenemos que seguir profundizando sobre todos los temas que están en debate. Cada vez que la izquierda tuvo una oportunidad enorme tuvo que ver con la crisis del PJ. En el ‘83 perdió la elección y eso tuvo una relación con el desarrollo que tuvo después, por ejemplo, el MAS en la Argentina. En el 2001 se cantaba “sin peronista ni radicales vamos a vivir mejor”, y eso tuvo que ver también con la experiencia de Zamora, etcétera. Ahora tiene que ver con la nueva crisis. Pero ojo, en el ’83, como la izquierda no lo pudo capitalizar, volvió Menem. Y en el 2001, Kirchner terminó en el poder y hubo varios gobiernos nuevamente del PJ. ¿Por qué voy a esto? Si nosotros no aprovechamos esta oportunidad rápidamente, porque no es que tenés toda una vida para discutir, el peronismo puede recomponerse y puede terminar siendo nuevamente el freno para que los trabajadores avancen a la independencia de clase. Por eso es tan importante este debate y lo tenemos que hacer en profundidad, porque nada está definido de antemano. Hay una oportunidad enorme, pero ojo. Yo creo que evidentemente, si hablamos de la oportunidad que tenemos no podemos ser necios. Y es evidente que Myriam tiene cualidades que ha permitido que se transforme en la dirigente que se ha transformado. Eso no lo podemos negar, hay que reconocerlo. Ahora, yo creo que también el Frente de Izquierda ha colaborado para que Myriam sea lo que es y también para que tengamos la oportunidad. Y en el último período han sido las luchas en general que se han dado, las que han puesto a la izquierda en el centro de la escena. Porque hemos sido los únicos que hemos estado con el Garrahan, los que hemos estado con los jubilados, los que hemos estado en cada lucha Y todo ese movimiento social ha contribuido para que hoy estemos ante esta oportunidad. Ahora el problema es cómo avanzamos en los debates más de fondo.
Nosotros estamos a favor de los comités unitarios. Lo hemos dicho, lo hemos escrito. Pero ojo también: si hay comité unitario y no tenemos acuerdos sobre a dónde los queremos llevar, esos comités, lejos de lograr hacer que se arrimen decenas de miles, puede hacer que se vayan espantados por la crisis y los debates de la izquierda y que nos terminemos quedando solo los militantes. Por eso es importante discutir acuerdos más de fondo, además de los comités que sería importante. Con qué programa, con qué estrategia, cuáles son las discusiones que vamos a llevar a esos comités unitarios que hay que construir. Pero primero tenemos que discutir si ponernos de acuerdo. Si nos vamos a ir a matar ahí por tal o cual propuesta, ojo, porque ya hemos tenido malas experiencias en el 2001 con relación a esto, donde hubo expresiones unitarias pero que terminaron en una mala experiencia porque íbamos a matarnos, era un foro para matarse entre la izquierda.
Nosotros queremos discutir con claridad. Para nosotros hace falta empezar a discutir si podemos ponernos de acuerdo en construir en común un partido, un movimiento o algún tipo de organización que permita agrupar a decenas de miles. Para nosotros sería fundamental que el FITU evolucione a transformarse en eso, o por lo menos los que estamos de acuerdo en esto nos empecemos a poner a trabajar en ese sentido. Por supuesto, es un desafío enorme, enorme esto. Porque cada uno está acostumbrado a su partido, donde más o menos en general tiene tantos acuerdos que no hay muchos problemas. Pero hoy es cómodo eso frente a la realidad. En ese sentido es conservador el problema, porque nos tenemos que plantear una vara más alta si queremos aprovechar. Porque, ¿alguien cree que sin un partido revolucionario de decenas de miles se puede disputar el poder? No, compañeros, no. Hace falta un partido que agrupe a decenas de miles, llamémosle como lo queramos. Ese es el debate, cómo construimos y si es posible entre nosotros. Nosotros le decimos algo: si no somos capaces y no es posible construir un tipo de organización unitaria para disputar realmente, vamos a perder la oportunidad. Se lo decimos claramente. Nosotros queremos y vamos a batallar para que no perdamos esa oportunidad.
¿Es posible convivir como corrientes los partidos? Bueno, es un desafío tremendo, pero si no somos capaces de agarrar y discutir cómo hacemos para que esos desafíos sean reales y bueno, dediquémonos a otra cosa, compañeros, porque la revolución nos impone permanentemente desafíos a los revolucionarios.





