Nancy Busiku Mpongo es una activista socialista de 26 años y candidata a concejala en Lusaka (Zambia), en representación del Partido Socialista. Tras afiliarse al partido en 2017, se ha convertido en una destacada defensora de la participación juvenil, la emancipación de las mujeres y el desarrollo comunitario. Es una de las candidatas más jóvenes y la única mujer que se presenta para el cargo. En esta entrevista Nancy nos cuenta sobre la situación política de cara a las elecciones de agosto en Zambia, de su campaña, de la lucha contra el patriarcado y de la importancia de construir un movimiento socialista más fuerte en toda África.

¿Cómo describirías la situación actual en Zambia?

Ya estamos en año electoral, un año muy importante en el que la gente tiene que decidir quién va a gobernar en función del desempeño de los gobiernos anteriores. Zambia se encuentra en una situación en la que, diría yo, nos enfrentamos a un dilema.

Somos un país con abundantes recursos minerales que podrían impulsar el desarrollo nacional, pero que no se han aprovechado en nuestro beneficio. La pregunta es: ¿a quién debemos elegir para que represente a todo el país? ¿Esta persona va a abordar realmente los problemas a los que nos enfrentamos como zambianos, o va a llegar con los mismos deseos egoístas que han mostrado otros gobiernos?

La situación actual es que no sabemos hacia dónde ir, porque los líderes que hemos tenido no han demostrado un interés genuino por el pueblo ni nos han marcado el rumbo que debemos seguir. Ahora estamos a la espera de que llegue el día de las elecciones para ver qué decisión tomará el pueblo zambiano.

¿Qué está en juego en estas elecciones? ¿Cómo es el clima electoral actual?

El clima electoral actual refleja el hecho de que Zambia siempre ha sido una nación capitalista. Sería bueno que la gente se fijara en nosotros y dijera: «Elijamos a alguien de izquierda», porque nos preocupamos por los más vulnerables y proponemos soluciones a los problemas a los que se enfrenta el país.

Nos encontramos en un país en el que el clima político se centra principalmente en quienes tienen dinero. Es necesario liberar la consciencia de la gente para que pueda ver lo bueno incluso en quienes no tienen esos grandes presupuestos, y reconocer que somos personas que defendemos la conciencia del pueblo y el bien del pueblo.

Lo que estamos viviendo hoy en Zambia es una situación en la que cambiamos de gobiernos, pero mantenemos el mismo sistema.

Eres una de las candidatas más jóvenes del país. Cuéntanos algo sobre ti y cómo surgió tu candidatura. ¿Quién es Nancy Busiku Mpongo?

Nancy Busiku Mpongo es una líder apasionada por el cambio, pero no el tipo de cambio que solo queda en el papel, sino el cambio real.

Me enorgullece ser una activista joven, una activista por la inclusión de las mujeres y una activista por el desarrollo de la comunidad. Tengo 26 años y empecé mi trayectoria política siendo muy joven. Me afilié al Partido Socialista en 2017 por sus valores y principios en defensa de la justicia, la equidad y la paz; la honestidad, la solidaridad, la humanidad y muchos otros valores que apelan a la propia humanidad.

Me involucré en la política desde muy joven porque quería encabezar el cambio que deseo ver: el cambio que todo el mundo se merece, el cambio que mi comunidad se merece. Quiero que las comunidades menos favorecidas puedan permitirse tres comidas al día, una buena educación, una asistencia sanitaria de calidad y mejores condiciones de vida en las comunidades de las que proceden.

Soy una persona a la que le apasiona impulsar el cambio que la gente se merece.

En tu plataforma, la representación femenina en el parlamento y el acceso a la tierra son puntos clave y generan gran simpatía entre mujeres. Cuéntanos más sobre tu plataforma.

Como saben, esta es una sociedad profundamente patriarcal. En África, en Zambia y en la comunidad de la que procedo, mucha gente sigue creyendo que el lugar de las mujeres es la cocina. No se espera que las mujeres ocupen un lugar de dirección; se espera que sean dirigidas.

En lo que respecta a la propiedad de la tierra, verás que la mayoría de las personas que poseen tierras son hombres. Las mujeres pueden ser propietarias de tierras, pero a menudo no se les brinda esa oportunidad simplemente por el hecho de ser mujeres. Por eso luchamos contra esta cultura patriarcal.

También dirijo una biblioteca popular en Zambia, cuyo objetivo principal es cambiar la mentalidad de la gente. Trabajamos con los jóvenes porque estas ideas se inculcan desde la infancia. Cuando nacen una niña y un niño en la misma familia, a la niña se le enseña a trabajar en la cocina, mientras que al niño se le permite jugar. Procedemos de una sociedad en la que se ha hecho vulnerables a las mujeres y no se les han concedido las mismas oportunidades para contribuir o convertirse en líderes.

Cuando hablamos de que las mujeres sean propietarias de tierras, estamos hablando de la emancipación de las mujeres. Cuando una mujer es propietaria de tierras, toda la comunidad se beneficia. Una mujer sabe qué hacer con esas tierras. No se trata simplemente de poseer una propiedad, sino de crear oportunidades. Una mujer puede optar por dedicarse a la agricultura, y África es muy conocida por sus cultivos. Como madre en el hogar y como madre en la comunidad, sabe cómo utilizar esa tierra para mejorar la vida de las personas.

¿Quién mantiene a la familia? Es una mujer.

¿Quién cocina para la familia? Es una mujer.

Entonces, ¿por qué no debería una mujer ser propietaria de tierras?

Las mujeres llevan mucho tiempo marginadas, y esto es algo contra lo que debemos luchar con uñas y dientes para que se las reconozca y puedan ocupar lugares de dirección.

También es importante que las mujeres se emancipen y tomen la decisión de dar un paso al frente. Si yo puedo presentarme como concejala, si Nancy puede presentarse a un cargo público, entonces otras mujeres también pueden hacerlo. Quiero ser una fuente de inspiración para otras mujeres, para que puedan mantenerse firmes y alzar la voz. Quiero que estén convencidas de que las mujeres merecen ocupar puestos clave de representación, no solo por cuestiones como la propiedad de la tierra, sino porque solo así se abordarán de verdad los problemas de las mujeres.

Si, como mujer, no estoy ahí para representar a mis compañeras, ¿quién se ocupará entonces de los problemas a los que nos enfrentamos? Somos nosotras las que soportamos estas cargas. Somos nosotras las que damos a luz. Somos nosotras las que vivimos estas realidades.

Por eso me atrevo a alzar la voz. Por eso estoy aquí: para ser un ejemplo a seguir, para ser una referente y para inspirar a las mujeres que quizá se sientan vulnerables o piensen que no pueden hacer la diferencia, para que sepan que pueden alzar la voz y cambiar los problemas a los que se enfrentan. Mi comité organizador está formado por mujeres fuertes que están dispuestas a asumir el reto y salir a las comunidades para explicar por qué la gente debería votar por mí.

Las mujeres se han movilizado en gran número para apoyar esta campaña. De hecho, esta mañana participé en un programa de radio y me han llamado mujeres que ni siquiera conozco para expresarme su apoyo. Me decían: «Queremos conocerte. Estamos organizando a la gente de nuestra zona para que puedas venir a hablar con nosotras, porque queremos votar por ti».

Me dicen que comprenden la carga que soporto. Saben que no es solo mía, sino la de toda la sociedad.

¿Cómo entraste en contacto por primera vez con la Liga Internacional Socialista? ¿Cómo crees que se puede seguir desarrollando la reagrupación de revolucionarios en África?

Mi primer contacto con la LIS fue a través del Congreso de Jóvenes que celebramos en Kenia. Los debates que mantuvimos allí y las resoluciones que aprobamos abordaban directamente los problemas a los que nos enfrentamos en nuestra vida cotidiana como africanos y, diría yo, como seres humanos.

El trabajo de la LIS, así como el que estamos llevando a cabo en Zambia, y en otros países africanos, le habla a la humanidad. Se dirige a la conciencia de la gente. Se pronuncia contra los problemas a los que la gente sigue enfrentándose porque las personas equivocadas ocupan lugares de dirección.

Para seguir impulsando nuestra agenda, aunque contemos con recursos limitados, debemos seguir dialogando entre nosotros sobre los distintos retos a los que nos enfrentamos y las soluciones que estamos desarrollando en nuestros respectivos países.

Tenemos que reagruparnos, reorganizarnos y trazar un plan para determinar a cuántas personas más podemos llegar. Ya sea a través de reuniones virtuales, reuniones presenciales, llamadas o cualquier otro medio, cada oportunidad de conectar es importante.

Espero con expectativa que la LIS siga creciendo en toda África. Puede que por ahora solo estemos presentes en un número limitado de países, pero todo el continente merece conocer su trabajo. Porque la LIS conecta con las bases. Da respuesta a las necesidades básicas de las personas de nuestras comunidades y nuestras sociedades y contribuye a liberar la consciencia de los africanos. Nos anima a reflexionar de forma crítica sobre cómo podemos ayudarnos mutuamente a desarrollar nuestros países, nuestras comunidades y África en su conjunto.

Si la LIS se fortalece en todo el continente, creo que podremos avanzar hacia una liberación masiva. Hacia cambios masivos, cambios que impacten sobre el bienestar de la gente. Debemos seguir en contacto con los compañeros de otros países, aprender cómo se organizan, compartir experiencias e ideas, y construir una agenda común. Eso nos ayuda a hacernos más fuertes juntos.

¿Te gustaría añadir algo más?

Sí. Creo que ya es hora de que presenciemos la liberación de la consciencia africana. Unámonos. Démonos la mano. Digamos «no» al capitalismo. Digamos «no» a la explotación. Digamos «no» al imperialismo.

Solo entonces podremos encontrar las soluciones necesarias para África: las soluciones pensadas por y para nosotros como africanos, y las soluciones pensadas para todos los habitantes de este mundo. Solo a través del socialismo, solo a través de la liberación y la revolución, podremos construir ese futuro.

Unamos esfuerzos con la Liga Internacional Socialista por el bien de nuestro futuro, por el bien de nuestros países, por el bien de nuestro continente y por el bien de la humanidad.

Y a todos los que estén leyendo esto en Zambia, les pido que voten por mí el 13 de agosto. Quizá me presente a las elecciones presidenciales en el futuro. Por ahora, voy avanzando paso a paso, y creo que lo conseguiré.

Viva el socialismo.

¡Viva la Liga Internacional Socialista!

Muchísimas gracias por la solidaridad que nos han mostrado. Muchísimas gracias por todo el apoyo que he recibido de la LIS y de todos sus compañeros.