Señor presidente Gustavo Petro: Encabece las acciones de solidaridad con el pueblo cubano

Hoy el pueblo cubano está siendo víctima de una agresión inmisericorde, injustificada, violatoria de todas las normas no solo del derecho internacional, del mínimo respeto a la autodeterminación nacional.

El bloqueo al que es sometido por el gobierno de Estados Unidos para obligar a decisiones políticas que solo el pueblo cubano, en su soberanía, tiene derecho a adoptar, como sería una modificación de su régimen político –que no respaldamos– y transformaciones económicas reaccionarias, no tiene por qué ser respetado por otras naciones.

Usted, señor presidente, que alzó su voz en alto contra el genocidio en Gaza, que adoptó medidas para intentar detenerlo, está obligado moral y políticamente a encabezar las acciones humanitarias, de respaldo y solidaridad con el pueblo cubano en esta hora aciaga de su existencia.

La revolución cubana, antes de que usted hubiera nacido, señor presidente, desató una efervescencia de lucha y movilización en América Latina como nunca se había visto desde la época de independencia del imperio español. Usted reivindica la epopeya libertadora contra el imperio español, alzando en alto la espada de Bolívar en las plazas públicas. De manera similar debe reivindicar la epopeya libertadora de la revolución cubana, que cortó lazos con el imperio norteamericano, liberó a su pueblo e inició una época de transformaciones socialistas que fue esperanza e ilusión para millones en América Latina y el mundo.

Usted tiene un compromiso moral con el pueblo cubano. Usted se hizo revolucionario al calor de esa revolución y el M-19, que también usted reivindica, tuvo invaluable y constante apoyo solidario del pueblo cubano en diferentes momentos; usted bien lo sabe. Solo le recordamos la acogida a sus militantes cuando, luego de la toma de la Embajada de República Dominicana, negociaron su traslado a Cuba. Pero no solo eso. Cuba y su gobierno han facilitado, desde hace décadas, todos los intentos exitosos o fallidos de negociaciones de paz con grupos alzados en armas en Colombia. Esa es una deuda del pueblo colombiano con el pueblo de Cuba.

Hoy le hacemos una propuesta: sin levantar en plan de guerra, menos aún de guerra a muerte, la espada de Bolívar encabece y dirija las acciones de solidaridad con el pueblo cubano para romper el bloqueo al que está siendo sometido. Exija a Ecopetrol que de inmediato estructure una flotilla de petroleros que, además de petróleo lleve a Cuba ayuda humanitaria y sistemas alternos de energía. Anuncie que en plan de paz y de solidaridad usted irá encabezando esa flotilla, sin armas, sin espadas, sin aviones, sin discursos elocuentes. Solo que irá a Cuba a entregar esa solidaridad. Pida públicamente a la presidente de México, Claudia Sheinbaum, y al presidente de Brasil, Lula da Silva, que lo acompañen encabezando flotillas similares.

Estamos seguros de que, si decide hacerlo, los pueblos de América Latina y el mundo lo acompañarán y su acción pasará a la historia como un hecho más grandioso que enarbolar la espada de Bolívar en la plaza pública.

Esperamos su respuesta, señor presidente.

Atentamente,

Juan de la Cruz Sánchez R.
Por la Dirección Nacional Unidad Obrera y Socialista – ¡UNÍOS!
Sección en Colombia de la Liga Internacional Socialista – LIS
Bogotá, 12 de abril de 2026 (Invitamos a adherir a esta carta abierta)