No lograron doblegar a la Flotilla ni a sus activistas, que recolocaron en primer plano la causa palestina, con el apoyo de movilizaciones y acciones globales. Todavía queda por liberar a los compañeros detenidos de la Caravana Terrestre. La lucha continuará hasta lograr una Palestina Libre del río al mar.
Por Rubén Tzanoff y Oda Cuentas
Activistas secuestrados y brutalmente maltratados
A partir del 21 de mayo fueron liberados los casi 500 activistas de la GSF que habían sido secuestrados por Israel el 18 de mayo. Los testimonios de los tripulantes y los videos, tanto los propios como los propagandizados por los sionistas, dieron cuenta de las acciones violentas contra las embarcaciones, así como de las agresiones sufridas durante el secuestro, tanto en el “barco de la tortura” como en tierra. Destacándose las miserables burlas y humillaciones del fascista ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, quien fue tan provocador que Netanyahu, su jefe genocida, intentó cínicamente tomar cierta distancia de los hechos y algunos gobiernos europeos protestaron públicamente. Lo cierto es que Ben-Gvir expresa la regla, no la excepción.

La alegría por la liberación de cada participante de la flotilla estuvo acompañada por la firme denuncia contra los funcionarios responsables, que deben pagar por sus acciones. Y, fundamentalmente, por la exigencia de libertad para los presos palestinos.
La solidaridad con Palestina volvió a expresarse en distintos puntos del mundo. Recepciones multitudinarias a activistas liberados, concentraciones en aeropuertos, actos públicos y campañas internacionales marcaron estos días posteriores a la interceptación de la Flotilla. También se pronunciaron ministros y cancillerías de diversos países denunciando el trato recibido por ciudadanos detenidos.
Libertad a todos los presos palestinos
Los hechos también volvieron a ser un llamado a la reflexión sobre el terrorismo sionista. Frente al accionar público de las autoridades israelíes contra activistas de distintas latitudes que realizaban una misión humanitaria hacia Gaza, causa espanto e indignación recordar el trato inhumano que reciben en las oscuras cárceles israelíes los más de 9.000 palestinos presos, entre ellos más de 400 niños, y la grave amenaza que constituye la instauración de la pena de muerte.
Brutal represión de la Ertzaintza
La mayoría de los activistas regresaron a sus países de origen sin mayores inconvenientes, salvo quienes arribaron a Bilbao, en el Estado español. En el aeropuerto, cuando intentaban abrazarse con familiares, amigos y militantes, fueron víctimas de duras cargas policiales de la Ertzaintza y de cuatro detenciones. El escándalo fue de tal magnitud que el Gobierno vasco emitió una declaración pidiendo disculpas por la desproporción de la represión policial.
Las matizaciones y disculpas de los gobiernos de la Unión Europea oscilan entre su tradicional hipocresía y la presión que ejerce sobre ellos la extendida solidaridad de sus poblaciones con la causa palestina. Hay que exigirles que rompan inmediatamente las relaciones económicas, militares y diplomáticas con el Estado genocida de Israel.

Intercepción también en tierra
A la par de la flotilla avanzó la Caravana Terrestre Global Sumud Land (Magreb), con más de 250 médicos, profesores y defensores de los derechos humanos cruzando el norte de África en ambulancias y camiones cargados con toneladas de ayuda rumbo al paso de Rafah. Desde el 24 de mayo la GSF denunció la detención de 10 participantes del convoy en el este de Libia cuando fueron a negociar el paso seguro de la misión y desde entonces, no hay noticias de ellos. Los detenidos son civiles de: España, Polonia, Estados Unidos, Argentina, Uruguay, Portugal, Túnez e Italia. Fueron detenidos por una fuerza de seguridad afiliada a las Fuerzas Armadas Árabes Libias (FAAL). Es necesario continuar movilizados exigiendo su inmediata libertad sanos y salvos y el castigo de los secuestradores de los activistas en mar y en tierra.
Más que nunca con la causa palestina
La flotilla fue nuevamente interrumpida violentamente por las Fuerzas de Defensa de Israel en su misión rumbo a Gaza y la caravana fue interceptada por fuerzas libias. Tanto en el mar como en la tierra quedó demostrado que Israel cuenta con complicidades, por acción u omisión, como se vio en el accionar de las autoridades de Grecia, Chipre, Túnez y Libia, entre otros.
Sin embargo, no lograron evitar el gran objetivo político planteado de mantener en el escenario global las reivindicaciones presentes e históricas de la causa palestina. Tampoco consiguieron doblegar a los activistas, que cumplieron la misión con valentía y denunciando la dramática situación del pueblo palestino, con plena conciencia de que incluso las brutalidades que soportaron son apenas una pequeña muestra de las que padecen cotidianamente desde hace 78 años todos los palestinos.
La GSF volvió a convertirse en un gran altoparlante global con un mensaje claro y firme en defensa de la causa palestina. Poniendo el cuerpo en el mar y en la tierra, y los ojos en Palestina, revalidó la simpatía mundial con la que cuenta en amplios sectores de la vanguardia y las masas, que se movilizaron por la libertad de sus activistas agredidos y secuestrados, en repudio a las agresiones israelíes y exigiendo la ruptura de los gobiernos con Israel.
Una causa de la humanidad que también abraza la LIS
Estamos orgullosos de todos y todas las compañeras que integraron la flotilla, tanto en los barcos como en la organización terrestre. Entre ellos estuvieron nuestros camaradas Raúl Laguna y Cele Fierro, en representación del MST-Argentina y la Liga Internacional Socialista (LIS). La lucha continuará hasta que los responsables del genocidio sean castigados, los presos palestinos queden libres y se ejecute el derecho al retorno. Sólo habrá una paz justa cuando el Estado de Israel y sus cómplices sean derrotados por la Revolución Socialista en Medio Oriente que instaure una Palestina Libre del río al mar, que sea única, laica, no racista, democrática y socialista.







