Alemania: El Parlamento aprobó el presupuesto 2024 con recortes y freno al endeudamiento

Después de semanas de discusiones, la Cámara Baja finalmente llegó a un acuerdo para el presupuesto federal 2024. La hoja de ruta: recortes en áreas fundamentales como Salud y Protección del Clima, aumento del precio del CO₂ y la eliminación gradual de las ventajas fiscales para el diésel agrícola, entre otras medidas de ajuste. Por primera vez desde la pandemia se mantendrá el freno al endeudamiento, que lo limita al 0,35% del PIB.

Por Carolina Menéndez Trucco

Ahorrar hoy, puede costar caro mañana. La política de austeridad del “gobierno del semáforo” apunta al equilibrio fiscal, pero los recortes que alivian la cartera pueden traer graves consecuencias sociales y climáticas a largo plazo. “No se puede hablar de tala rasa” había asegurado al principio de las negociaciones el ministro federal de Finanzas, Christian Lindner. Pero el camino hacia el presupuesto federal para 2024, desde el borrador hasta la decisión final, fue largo y finalmente quedaron varios agujeros sin saldar. Si bien se mantendrá el nivel de gasto social en principio y los fondos destinados al área aumentaron respecto del año anterior, contemplando prestaciones que generaron arduos debates como el dinero a los ciudadanos, hubo por otro lado, importantes recortes en Salud y Protección del Clima y puede que haya más. El dinero a los ciudadanos podría no aumentar el próximo año y podrían recortarse las subvenciones fiscales para los seguros de pensiones y de asistencia sanitaria.  En otras palabras, el gobierno terminó ajustando un poco menos de lo previsto, incluso a costa las críticas de la oposición demócrata-cristiana que lo acusa de no ahorrar adecuadamente.

“Esta coalición tiene una ambición de diseño. Por eso no hablo de un presupuesto de austeridad, sino de un presupuesto de diseño”, apuntó el ministro de Finanzas en su discurso en el Bundestag, defendiendo el rumbo que el liberal del FDP junto a sus socios de la coalición semáforo le fueron imprimiendo al plan financiero luego de varios meses de debates. Normalmente, el presupuesto federal se decide en diciembre del año anterior. Pero esta vez primero hubo que llenar varios baches luego de que el Tribunal Constitucional Federal declarara inconstitucional el uso de préstamos por el coronavirus para proyectos climáticos (el llamado Fondo para el Clima y la Transformación). Pocas veces se ha discutido tan intensamente un presupuesto federal, y todo esto en el marco del freno de la deuda que limita el endeudamiento al 0,35% del PIB, entrando en vigor por primera vez desde 2019. ¿Cómo se utilizarán finalmente los 476.800 millones de euros destinados a gasto y los 39.000 millones de euros de préstamos previstos para lo que queda del 2024?

Los ajustes

El SPD, Los Verdes y el FDP[1] acordaron un programa de ahorro que incluye, entre otras cosas, un impuesto más alto a los billetes de avión, un precio más alto del CO₂ y la eliminación gradual de las ventajas fiscales para los agricultores pese a las protestas que protagonizaron durante semanas en todo el país. Estas medidas se implementarán en una ley separada, que aún debe ser aprobada por el Consejo Federal. La financiación estatal para los coches eléctricos, que expiró el año pasado, no se reanudará. El dinero a los ciudadanos y otras asistencias sociales penden de un hilo. A mitades de enero, Lindner ya había anunciado que el llamado dinero climático, una ayuda social para compensar a las personas de menores recursos ante el aumento del precio del CO₂, no podría entregarse antes del final del próximo período electoral, como se había prometido. Como si fuera poco, ya no se aplicarán los frenos a los precios de la electricidad y el gas, lo cual pesará en los bolsillos de que menos tienen.

Por otro lado, los mayores ajustes respecto al año anterior se encuentran en el Ministerio de Salud, según el gobierno debido a la eliminación de los grandes gastos de Coronavirus. La cartera pasó de 24.483 a 16.221 millones de euros de 2023 a 2024. La ley de financiación presupuestaria también incluyó recortes en numerosos proyectos del Ministerio de Economía y Protección del Clima, que bajó de 14.568 a 10.995.

“Ambición de diseño”

No hay impuestos para los super-ricos ni recortes en el ejército, sino aumentos del IVA para los restaurantes y de los precios del CO₂ que afectan especialmente a los más pobres, y otros ajustes, especialmente en sectores esenciales como Salud y Protección del Clima: ese es el núcleo del acuerdo presupuestario del “semáforo”. El presupuesto de defensa asciende a unos 52 mil millones de euros, más miles de millones en fondos del “fondo especial” para la Bundeswehr (las fuerzas armadas alemanas). El aumento del impuesto sobre el CO₂ probablemente hará subir los precios de gasolina, diésel y gas, lo que puede también trasladarse a la electricidad, como resultado de la cancelación de los subsidios federales para las tarifas de red, que hasta ahora aliviaban la carga de los hogares. Para varios especialistas, dada la importancia de los precios de la energía, esto podría tener a su vez un impacto en la inflación.

Pero el ministro de Finanzas está convencido de sus planes. El político del FDP se refirió a inversiones récord de 70.500 millones de euros, por ejemplo, en ferrocarriles, carreteras y redes. Al mismo tiempo, defiende que el tipo impositivo para la población está cayendo. A fin de cuentas, el crédito de la consolidación presupuestaria se lo llevó básicamente la reducción de los niveles de deuda. Tras los intensos recortes, quedan pendientes los balances del sector de la Salud y el Clima, dos ámbitos fundamentales con impactos a largo plazo.

En suma, es un presupuesto que no ajusta el bolsillo de los capitalistas, sino que termina siendo perjudicial para el pueblo trabajador alemán.


[1] El Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) desde diciembre de 2021 preside el gobierno federal con el canciller Olaf Scholz, teniendo como socios de coalición a la Alianza 90/Los Verdes y el Partido Democrático Libre (FDP).