Sergio García: Estamos con Alejandro Bodart, Secretario General del MST, referente del Frente de Izquierda, coordinador de la Liga Internacional Socialista, porque el país está viviendo una situación muy particular que es que desde hace un tiempo la izquierda empezó a dar un salto político, se está referenciando cada vez más, la figura de Myriam Bregman aparece en las encuestas cada vez avanzando un poco más. Entonces Alejandro queríamos saber tu opinión sobre estos temas porque de verdad es un debate que atraviesa a todo el país, a miles de trabajadores, y jóvenes. Entonces te queríamos preguntar: viéndote cuando vos hablaste en el acto en Plaza de Mayo, o ahora venís de Entre Ríos, también estuvo el Congreso del MST, de diferentes maneras se viene diciendo que Argentina tiene una situación inédita o que la izquierda tiene un desafío histórico. ¿Cómo podes contarles a todos a qué te referís con eso?

Alejandro Bodart: Yo creo que nunca se dio un fenómeno donde la izquierda empiece a figurar como una alternativa real de gobierno y de poder en el país. Teniendo en cuenta que muchas veces los comunicadores hablan de izquierda en un término general que incluye a tanta gente que de izquierda no tiene nada. Se ha hablado por ejemplo del gobierno peronista en distintas etapas como si fuera de izquierda cuando en general han tenido políticas de centro izquierda o progresistas en el marco de ser parte de un partido burgués.

Estamos hablando de una izquierda clasista, anticapitalista, trotskista que está capitalizando una situación, realmente una combinación de factores que hacen que sea inédito esto. Que la izquierda figure en encuestas con el 10-15% de los votos, que una figura del Frente de Izquierda esté al tope de algunos estudios de opinión cuando analizan la imagen positiva superando a personajes como Cristina Kirchner, Kicillof o el propio gobierno muestra una situación inédita, que nos pone ante un desafío tremendo, una oportunidad y también ante una responsabilidad muy grande. Por eso es que desde hace un par de meses estamos discutiendo esto. Porque aparte ha sido un crecimiento aluvional en muy pocos meses. Más allá de que nosotros con el Frente de Izquierda venimos creciendo año tras año en influencia política en gremios, universidades, barrios esto ha sido un quiebre que se ha dado que ahora nos pone ante esta posibilidad porque somos uno de los actores políticos del país.

Ya no hay dos espacios -como siguen intentando mostrar muchos- sino que hay tres espacios en este país y la izquierda revolucionaria es uno de esos espacios.

SG: sí, es verdad. Porque si uno ve lo que es el debate en todos los medios ya es “bueno, está la izquierda que crece tanto”. Ahora si esto es así, si es un desafío histórico, si es una cuestión inédita en el sentido que vos lo planteas, evidentemente lo que se venía haciendo no puede ser lo mismo. Si hay un cambio tan grande en la realidad, presupongo que la izquierda tiene que dar una respuesta a un fenómeno nuevo. ¿Qué cosas ves vos importante que hay que tomar desde la izquierda, desde el Frente de Izquierda? ¿Qué nuevo mensaje a los decepcionados peronistas? Porque es difícil explicar un salto en la izquierda así si no está atado a una crisis en las fuerzas tradicionales

AB: Para explicar lo que está pasando tenés, por un lado, la crisis del gobierno y su discurso moral y su batalla cultural, que se ha demostrado que es un verso completo. Tenemos estos días el caso Adorni y la suerte que ha tenido ese hombre de encontrar en un pendrive 200 mil dólares, hacer no sé cómo para que crezcan a 500 mil, jubiladas con plata… Un verso completo que muestra la decadencia y que son más de lo mismo está gente, más allá del discurso. Y la situación desesperante de la clase trabajadora, de los sectores populares que cada vez está peor mientras ven el festín de los mismos de siempre enriqueciéndose. El gobierno está políticamente en un muy mal momento, más allá de que lo quiera dibujar con datos macroeconómicos, porque todo lo que ha hecho en materia de legislación le va a permitir que crezca la minería, que crezca el negocio del petróleo, la soja, etc. Pero de eso no va a venir un peso para acá, si no que al revés. Incluso ni siquiera va a quedar en el país, porque les han permitido a todas las grandes corporaciones que se lleven la plata afuera, por lo tanto el gobierno está mal.

Pero hay otro fenómeno que es el peronismo, porque no se entiende el crecimiento nuestro sin la debacle del peronismo, que no logra capitalizar esa crisis, hay mucha gente decepcionada. Podríamos explicar al propio crecimiento de Milei en su momento por esa decepción. Pero esa decepción ha seguido con Milei, porque el peronismo no fue una alternativa para enfrentar a Milei. Al revés, le ha prestado cada vez que ha necesitado un Senador o un Diputado para que voten leyes que son tremendas. Y los dirigentes sindicales no sólo no han enfrentado los cambios, sino que en un sentido han avalado la reforma laboral que es brutal y podríamos hablar de muchas más cosas.

Yo vengo de Entre Ríos, en Entre Ríos se está discutiendo una reforma jubilatoria para llevar a 68 años a mujeres y a hombres la edad jubilatoria, o sea mujeres que tienen hoy 60  tiene que esperar 8 años de golpe. Y ojo eso es para los nuevos porque para los viejos les aumenta a 65 al que ya está trabajando. Bueno, una brutalidad para que se muera la gente trabajando. Ahora, no tiene los votos el gobernador que era del PRO, es libertario, no se sabe bien qué es. Pero ya aparecieron dos senadores o tres senadores del peronismo que se convencieron y le van a dar los votos. Así es todo…

Entonces, en la calle los únicos que hemos estado hemos sido nosotros. Hay un vacío tremendo de las dirigencias sindicales, del propio peronismo, todo eso se ha conjugado para que una franja, incluso de trabajadores peronistas, de jóvenes, se vuelquen a la izquierda y yo creo que es una cosa muy profunda porque no es una cosa pasajera. Vuelvo a insistir. Hace un tiempo nos veían como una fuerza importante para estar en las cámaras de diputados, estar en las legislaturas para que hagamos un poco de quilombo. Una especie de contra de todas las barbaridades que se veía y que la gente sabe que pasa ahí, o que lleguen los reclamos que muchas veces solo llegan de la mano de la izquierda.

Pero ahora hay un salto porque cuando te empiezan a ver para presidente quiere decir que te empiezan a ver para gobernar. Ese es el cambio cualitativo y que lógicamente nos interpela a todos para que discutamos cómo vamos a afrontar este desafío, porque no lo podemos afrontar como antes, tenemos que hacer cambios.

Nosotros somos una fuerza que hace mucho que venimos planteando que el Frente de Izquierda tiene que evolucionar, dejar de ser un frente solo electoral y constituirse en una fuerza muy superior. En aquel momento lo decíamos para intentar transformarnos en una alternativa de gobierno. Ahora que estamos empezando a serlo con más razón tenemos que discutir qué cambios hacemos para que podamos esto llevarlo a cabo. Porque se abrió una oportunidad histórica de que una fuerza revolucionaria dispute el poder.

Y vuelvo a insistir: no estamos hablando de un Syriza, no estamos hablando de fuerzas que nunca fueron revolucionarias, sino que eran de centro izquierda y que mostraron la hilacha rápidamente, tuvieron un momento de ascenso, pero decepcionaron porque no quisieron y nunca se plantearon romper con el capitalismo y no hay salida si no rompes con el capitalismo y tomas medidas anticapitalistas y socialistas. Si no hay un gobierno de trabajadores no hay salida para solucionar los problemas de fondo. Esta sería la primera vez en muchísimas décadas donde una fuerza con una voluntad anticapitalista, puede disputar el poder y crearía una situación tremenda no solo en Argentina sino en el mundo. Sería de un impacto tremendo a nivel mundial.

SG: Claro, es verdad. Yo te escuchaba y es apasionante porque para quien milita hace mucho tiempo está esperando un momento en que se abra una situación así y se empieza a percibir en lugares de trabajo, en lugares de estudio, en los barrios, hay una simpatía muy creciente hacia la izquierda. Ahora llevándote a un tema particular, Myriam que es la que está encabezando esa simpatía en las encuestas, integra el PTS que es uno de los partidos del Frente de Izquierda, vos desde nuestra visión ¿qué ves importante que los compañeros del PTS tengan en cuenta en esta situación del país para poder encarar un fenómeno así de la manera que se lo pueda aprovechar?

AB: Nosotros estamos conversando con los compañeros y vamos a seguir conversando porque creemos que hay un momento donde es importante debatir, pero escucharnos entre todos. Nosotros escucharlos a ellos, ellos escucharnos a nosotros.

Yo creo que en la situación actual y por la rapidez con la que se están dando los fenómenos, que por ejemplo nadie puede decir que no puede haber una crisis de gobernabilidad muy fuerte incluso antes de las elecciones porque estamos hablando que las elecciones son en el futuro, a fin del año que viene, en un país muy convulsionado. Por lo tanto, puede ser que se aceleren los tiempos. O que se llegue a las elecciones y puede haber un gran éxito electoral del Frente y también precipitar las cosas. Por eso nosotros creemos que ningún partido por sí solo puede responder a esta situación, por eso valoramos el Frente de Izquierda, creo que hay que valorarlo, pero que hay que abrir un debate de cómo podemos trabajar con una estrategia común los revolucionarios de este país para llevar esta experiencia hasta el final y para que haya un saldo positivo, para que no fracasemos en el intento, porque creo que es una oportunidad que no se va a repetir rápidamente. Por lo tanto hay que discutir.

Hay de hecho un debate que ya se ha planteado: ¿qué tipo de organización hace falta para enfrentar esta situación? Cómo hacemos para que una parte de los millones que ya se inclinan por nosotros y que pueden crecer en el próximo periodo, una parte de ellos se organicen con nosotros para poder disputar las luchas, porque nosotros no vamos a esperar, no somos como los partidos tradicionales que vamos a decir “votame a mí de acá a no sé cuándo para solucionar los problemas”. O sea, cómo hacemos para organizar la gran cantidad de gente que se está volcando con nosotros para tener más fuerza para que las luchas triunfen. Porque sabemos que la CGT está vendida, que las organizaciones tradicionales están vendidas y el Frente de Izquierda es una fuerza de lucha. Cómo hacemos para organizar de manera militante esa influencia política que tenemos para disputar sindicatos, para llevar adelante las peleas ambientales, para darle más fuerza a la pelea que tienen las mujeres por seguir conquistando derechos y para que no te roben derechos, cómo hacemos para tener la fuerza suficiente para enfrentar la reforma laboral y la ofensiva patronal. Porque nosotros estamos ante una oportunidad: el Frente de Izquierda hoy agrupa de manera militante unos 10 mil militantes, cómo hacemos para que esos 10 mil se transformen en 100 mil militantes, 150 mil para tener la fuerza suficiente para la disputa por el poder. Porque una cosa es la transición en el poder entre fuerzas capitalistas, que siempre cuentan con el aval de sectores poderosos, del propio poder que es el poder en las sombras, del apoyo del imperialismo, etc. que siempre buscan las alternancias y otra cosa es un gobierno nuestro que enfrenta a todos esos poderes. Necesitamos fuerza en las calles, fuerza en los sindicatos, fuerza en los barrios, en la juventud, para bancar un proyecto de este tipo. Por eso es muy importante qué tipo de organización. Y ahí hay debates de todo tipo. Los compañeros del PTS primero largaron una propuesta de un Partido de Trabajadores y después cambiaron hacia un Nuevo Partido de la Nueva clase trabajadora, que ellos lo explican en distintos eventos.

El Partido Obrero no tiene una propuesta organizativa más que hacer una asamblea y un plenario, pero no tienen una política para ver como de conjunto organizamos.

Nosotros hemos largado una propuesta y que incluso alrededor de discutir con los compañeros del PTS hemos ido adaptándola. Nosotros estamos de acuerdo en hacer un nuevo partido, esa es una primera definición. Nosotros creemos que ya no basta un frente solamente electoral, aunque reivindicamos y seguimos reivindicando el Frente de Izquierda, porque permitió unir a la izquierda que es lo que nos llevó hasta acá. Porque si estamos en esta situación es porque el Frente de Izquierda ha venido ganando la simpatía por la fuerza que tiene la unidad. Ahora se trata de discutir cómo esa fuerza la transformamos en una organización común. Y nosotros creemos que ese es un debate muy importante. Nosotros tenemos ideas. Tenemos un programa que es muy importante porque no hay ninguna organización común que se pueda hacer sin un programa y tenemos que discutir la metodología, porque somos distintos partidos. ¿Cómo encajan distintos partidos en un proceso común?

Si somos distintos partidos es porque evidentemente tenemos matices y diferencias, sino ya seriamos desde hace mucho uno. Pero cómo hacemos para que eso encaje en un mismo proyecto. Ese es uno de los debates que tenemos, hay polémicas y todo. Entiendo que se van a hacer un ciclo de charlas, de debates con otras fuerzas para eso. Pero es un debate estratégico este, de importancia internacional, vuelvo a insistir, por eso nosotros que somos parte de la Liga Internacional Socialista y tenemos incluso ahora dentro de pocos días una reunión, vamos a discutirlo esto también, porque todos los revolucionarios tenemos que poner la cabeza. Y le hemos dicho al PTS: tenemos que aprovechar a todos los cuadros que se han formado en estas últimas décadas de las distintas organizaciones revolucionarias, porque esos cuadros hoy son cruciales unirlos en un mismo proyecto, porque vuelvo a insistir, no hay ningún partido que por sí solo pueda responder, transformarse en hegemónico, agrupar a los cientos de miles que podríamos agrupar.

Porque lamentablemente hay una tendencia a la simpatía política, pero es muy compleja la organización, porque tiene que ver con muchos fenómenos que han pasado: ha habido decepciones con todo lo que pasó en la URSS, eso ha actuado. En la clase obrera hay problemas porque el neoliberalismo logró desestructurar a sectores de la clase obrera. O sea, se ha hecho más compleja la organización y para poder organizar a cientos de miles es muy importante que haya un proyecto común, porque si hay alguien que cree que lo puede hacer solo va a fracasar.

Sí se puede, todos vamos a crecer, ganar algunos miles. Pero estamos hablando no de ganar a algunos miles para un proyecto, si se quiere, autoproclamatorio. Estamos discutiendo cómo hacemos para organizar decenas y decenas y decenas de miles, transformar en fuerza militante esta simpatía política y eso solo lo vamos a lograr con una inteligencia común, o de todo el Frente, o de una parte importante del Frente, porque también está quién quiere o no hacerlo. Siempre va a estar la instancia del Frente de Izquierda, el problema es si podemos construir una fuerza militante de decenas, de cientos de miles, para que la disputa por el poder sea real. Porque no se trata solo de votos, en el caso nuestro que no somos una fuerza del régimen y del poder que va a ser ayudada por los capitalistas, va a ser combatida, va a ser enfrentada, va a ser boicoteada, va a ser amenazada. Todas las fuerzas del capital se van a poner en contra de que nosotros hagamos esto y los podemos derrotar, pero por eso es importante discutir cómo y con qué herramienta.

SG: Vos sabes que estuve en Colombia y Venezuela hace unas semanas, visitando organizaciones de izquierda anticapitalistas. Y vos sabes que al minuto que llegás, te preguntan por Argentina, qué pasa con la izquierda en Argentina, si va a avanzar. Es una conmoción internacional. Está en los diarios del mundo. Este debate del partido es un debate muy estratégico, porque estamos hablando de esto que vos explicaste muy bien: cómo ponemos en fuerza organizada a miles de personas y ahí un poco se debate en distintos materiales, en artículos, en entrevistas, en videos las distintas posibilidades que hay. Se ejemplifica si lo que se quiere hacer es parecido a otras experiencias del mundo, se ejemplifica si es el NPA. Nosotros no es esa en general nuestra propuesta pero cómo entra la diferenciación entre un partido revolucionario nuevo y experiencias que han sido distintas, que tampoco han leído muy bien. ¿Cómo es nuestra propuesta para esa confluencia?

AB: lo que nosotros estamos proponiendo es novedoso y no se aplicó en ningún lugar del mundo, entre otras cosas porque en ningún lugar del mundo una fuerza de izquierda revolucionaria con un programa anticapitalista que quiere derrotar al capitalismo y construir otro tipo de sociedad ha ganado peso. Eso es un primer punto, ninguna de las experiencias que se han hecho, que han fracasado, un Syriza por ejemplo o el mismo NPA, ha logrado eso, pero porque nunca tuvo el peso que está teniendo en nuestro país la izquierda y una izquierda de estas características. Entonces no podemos comparar. Incluso programáticamente es distinto, por ejemplo, el NPA.

Vamos a agarrar al NPA que está en debate, porque como nosotros hemos planteado durante mucho tiempo un partido unificado de la izquierda con tendencias para simplificarlo -yo después me voy a detener en que es lo que nosotros creemos que significa esto- algunos dicen ¿es como el NPA que era un partido que se unificó y tenía tendencias (llegó a tener como 13 tendencias que ya era muy difícil)? No, porque no tienen nada que ver con lo que nosotros proponemos. Primero, el NPA nunca tuvo un programa revolucionario, en el sentido de pelear para la disputa por el poder. Tenía medidas anticapitalistas, pero era esencialmente un proyecto electoral. A tal forma que surgió por el crecimiento de una figura, que fue Besancenot, pero apenas tuvo un fracaso electoral empezó a caer porque estaba unido alrededor de ese proyecto electoral. Acá estamos hablando de otra cosa, acá estamos hablando de cómo hacer un proyecto de esta influencia política que tenemos, donde nos empiezan a ver para gobernar. En aquel momento al NPA no lo veían como gobierno, lo veían que podía sacar diputados, toda la expectativa era sacar un diputado, nosotros ya pasamos esa etapa, ya hemos sacado diputados, hemos sacado de todo. Entonces el nuestro es un proyecto que no tienen como norte para provocar los cambios solo las elecciones, por supuesto que son importantes las elecciones y no descartamos incluso que se de esa hipótesis de que una elección te potencie a tal grado que abra una situación revolucionaria y plantee la disputa por el poder. Pero nosotros lo que estamos diciendo es un proceso revolucionario, nosotros queremos un partido revolucionario que dispute en las calles. Se podría decir que la estrategia del NPA era electoral y la nuestra es insurreccional, hablando en términos marxistas. Termina en un gobierno de trabajadores, nosotros peleamos porque gobiernen los trabajadores, no para sacar un voto más o un diputado más. Ni siquiera entendemos la disputa por el poder en este régimen. El NPA lo planteaba en ese sentido. Tampoco tenían un protocolo de funcionamiento que hiciera que todas las fuerzas que estaban adentro discutieran y después se unificaran en la acción. Por eso en la acción cada uno planteaba cualquier cosa.

Nosotros queremos construir un partido revolucionario, con un programa revolucionario, la base arranca por el programa del FITU pero sigue y se profundiza hasta discutir cómo sería un gobierno nuestro. Que nosotros queremos abrir ese debate, porque nosotros vemos un gobierno tomando las experiencias del marxismo pero también tomando la realidad, porque nosotros queremos que gobiernen los trabajadores. Te diría más: nosotros queremos impulsar la autoorganización de los trabajadores porque entendemos un gobierno nuestro a través de las organizaciones que construyen los propios trabajadores en la lucha por el poder y por eso creemos que es importante agrupar a decenas de miles porque solo agrupando a decenas de miles vamos a poder la disputa por desbancar a la burocracia, por alentar la construcción de organismos democráticos de autodeterminación que permitan que los trabajadores sean la fuerza que dirija el proceso. Y más allá de que está dispersa la clase obrera, nosotros seguimos creyendo que es la fuerza fundamental. Ahora, lamentablemente como estamos viendo en Bolivia, por ejemplo, que la clase trabajadora tiene una fuerza tremenda, pero si no hay una fuerza organizada de un partido revolucionario por más fuerza de la clase obrera tiene un límite, nosotros queremos construir esa fuerza. Entonces no estamos hablando de un NPA, de un partido anticapitalista amplio, que es un debate si ahí tácticamente podes participar o no. Nosotros acá en argentina están dadas las condiciones para construir un partido revolucionario que tenga peso de masas, que tenga decenas de miles de militantes insertados en las estructuras fundamentales para dar una disputa por el poder, con un método revolucionario donde se discuta, pero después se actúe unificadamente en las luchas, en los hechos políticos.

Ahora, como somos distintas organizaciones políticas tenemos que buscar las formas de que esas organizaciones puedan convivir dentro de ese partido. No para un debate fratricida, sino para colaborar todos desde las distintas experiencias. Y van a surgir matices y bueno, se votará y mayoritariamente habrá una posición y que todos nos deberemos comprometer a seguir, porque de eso se trata. Yo siempre pongo la experiencia de los Bolcheviques que tenían muchos debates, muchas discusiones, llegaron a discutir si había que tomar o no el poder en su momento. Pero después se unificaban en la disputa. Yo creo que no hay posibilidad de construir ninguna fuerza si no es democrática. Porque incluso esos miles y miles que queremos organizar vienen con ideas, tienen una adhesión general al programa pero tienen sus ideas. Hay intelectuales que seguramente van a poner sus improntas, representantes de los organismos de DDHH, va a haber debate de cómo encarar las problemáticas ambientales, se tiene que desarrollar debates. Después, una vez que se debate, tiene que haber una conclusión mayoritaria, ojalá sea unificada en su totalidad pero mientras más grande sos seguro va a haber más ideas y después actuar juntos todos. Tenemos que actuar juntos en los sindicatos, no puede ser que ese partido actúe en dos listas como muchas veces nos pasa, que del partido salgan dos listas que muchas veces gana la burocracia por eso. Tiene que haber una lista, se discutirá y se votará. Como hacemos cada uno de nosotros en los partidos, por ejemplo, nosotros: se debate, se discute, puede haber dos posiciones y después se vota y se aplica. Venimos de un Congreso Internacional en la LIS que hubo debates sobre los electoral, sobre muchas cuestiones, pero después eso se fue confluyendo en una definición común, mayoritaria en algunos casos y el resto se compromete a hacer eso.

Nosotros aspiramos a que el gobierno nuestro no sea un gobierno de partido único, donde pueda haber otros partidos que intervienen en los organismos de la clase obrera y reflejarán una posición, que hasta en algunos casos puede llegar hasta ser mayoritaria, y habrá que respetarla. Porque nosotros concebimos la sociedad y la organización de manera distinta. Acá se vota un presidente que hace lo que se le canta durante 4 años. Nosotros necesitamos que sean los trabajadores a través de organismos los que vayan decidiendo todo y va haber debates sobre eso, ¿qué problema hay? Ahora, si no formamos un partido unificado, el problema es que no vamos a poder lograr que se organicen decenas de miles. Cada uno por separado va a organizar un mil por acá, un mil por allá, pero con eso no vas a lograr la disputa por el poder.

Por eso es un debate estratégico este: cómo organizamos decenas de miles y escucharnos todos, ¿cómo lo hacemos? Yo creo que tendría un impacto tremendo si las distintas organizaciones del Frente convocáramos ampliamente, sin ningún tipo de limitación más que el programa y el método, a construir ese partido porque se sumaría muchísima más gente que si se convoca por separado. Ahora todos estamos haciendo distintas actividades: el PTS está sacando algunos comités, pero los saca solo, con algunos compañeros independientes. A nosotros nos hubiera gustado participar, de hecho, en el Congreso nuestro votamos participar de esos comités. Como los compañeros todavía no lo ven y está un poco en hacerlos solos, nosotros largamos actos que nos está yendo bárbaro, porque en los primeros que hicimos en dos o tres días viene 3 o 4 veces más gente de la que convocamos antes. Esto lo pudimos ver en varios lugares en San Juan, en Entre Ríos -un acto que sorprendió a los compañeros-, a Cele Fierro que anda por el sur y le pasa lo mismo. Creo que el PO está haciendo otras iniciativas. Nosotros creemos que habría que hacer todos juntos una iniciativa. Pero, por ejemplo, el PO no está debatiendo esto, no opina que hay que ir a un nuevo partido, pero el PTS sí y nosotros también. Por eso tenemos que profundizar ese debate, porque, por ejemplo, si cada uno larga iniciativas por lo suyo, lo único que va a pasar es engordar un poquito lo de cada uno, no se va a lograr esto que hace falta, por eso es un debate estratégico.

Por supuesto, venimos de muchos años de ser partidos distintos, eso crea desconfianzas lógicas, nosotros las tenemos, el resto las tiene, ¿cómo sería? Pero bueno, los revolucionarios cuando se dan estas oportunidades tienen que dejar atrás muchas cosas. Los bolcheviques, por ejemplo, si no dejaban atrás las rencillas que tenían y los debates que tenían Lenin con Trotsky, no se daba la Revolución de Octubre. Ahora, Trotsky se dio cuenta que Lenin tenía razón en algunas cosas y Lenin se dio cuenta que Trotsky tenía razón en otras, se hizo una síntesis y eso permitió que Lenin dijera que “no había mejor bolchevique que Trotsky” y que Trotsky dijera que “no había mejor dirigente que Lenin”, pese que habían estado todos los años previos enfrentados políticamente. Pero entendieron la necesidad de unirse. Trotsky entendió la necesidad de entrar al Partido Bolchevique, de que era por ahí.

Nosotros tenemos que tener la grandeza de entender que está planteada una posibilidad histórica, la posibilidad de que los trabajadores puedan acceder al poder a través de este proceso que se ha iniciado si hacemos las cosas bien. Entonces eso merece que todos nos replanteemos muchas cosas, que dejemos atrás rencillas y que entendamos que las revoluciones también pueden unir lo que ha estado separado, si hay voluntad de hacerlo y encontrarle la vuelta. Que es un desafío para todos. Lógicamente es más tranquilo estar con gente que opina igual que vos, que un poco en cada partido pasa eso. Los partidos han agrupado durante años a gente que opina muy similar. Ahora, cuando ya te planteas hacer un partido con gente de otro partido ahí empiezan las dudas, ¿cómo será? ¿qué pasará? Salís de tu zona de confort. Ahora,  si nosotros no somos capaces como revolucionarios de revolucionarnos a nosotros mismos y de buscar la salida para hacer algo nuevo, poderoso que pueda disputar el poder, que no se trata de hacer una chantada, tiene que ser algo serio, se nos va a pasar la oportunidad.

SG: Me decías que en Entre Ríos hubo un acto muy importante con mucha gente independiente. Celeste está en Chubut y me comentó que también se hizo esto, un evento independiente con gente muy buena, que también va a participar de los Comités del PTS, porque la gente busca positivamente ir a todos esos espacios. Seguramente hay miles de trabajadores y jóvenes del país que están discutiendo esto. Vos, de toda esta reflexión, ¿qué mensaje final les querés dar?

AB: El mensaje que nosotros le estamos dando son tres o cuatro. Primero, que hay una pregunta que surge: ¿podemos gobernar nosotros? Y yo creo que es importante responder esta pregunta: ¿Tenemos la capacidad de gobernar? ¿Tenemos un programa para sacar al país de la crisis? Son preguntas que la gente se hace. Yo creo que lo primero que hay que hacer es decirles que sí. Nosotros tenemos un programa, tenemos un programa que da salida. Es más, es el único programa que da salida y lo venimos preparando y socializando desde hace mucho. Por lo tanto, estamos preparados para tomar las medidas que hacen falta. Podemos explicar claramente cómo solucionar los problemas de salario, de jubilación, de desocupación, del trabajo, de la salud, de la educación, de la vivienda, del transporte, etc. Cómo hacer para que la plata que hoy se va a afuera se quede acá, hay plata para hacerlo, hay recursos en este país para hacerlo. Tenemos una política internacional para superar bloqueos que nos puedan hacer y comercializar con otros países que están en una situación como la nuestra. Y si lográramos el poder, generaríamos una ola de simpatía que seguramente plantearía procesos similares en otros países y pondríamos todo lo que está acá al servicio de eso, porque nosotros creemos que al capitalismo hay que derrotarlo a nivel internacional. Incluso este es un tema, porque con los compañeros del PTS somos de dos organizaciones internacionales, habría que buscarle la vuelta a ese tema también, cómo hacer para que haya libertad para que cada uno se agrupe internacionalmente como quiera. En un proceso de síntesis acá podría abrir el debate en el terreno internacional.

Yo le quiero decir a la gente que esta no es una tarea solo de los dirigentes, es una tarea de todos. Por eso nosotros llamamos a sumarse. Nosotros todos los fines de semana vamos a hacer reuniones abiertas para que toda la gente que quiera concurrir a nuestros locales, a nuestras reuniones, porque necesitamos de todos para hacer esto para que haya un boca a boca para multiplicar esto, para llegar a cada uno de los millones que hoy quieren votarnos. Nosotros llamamos a eso. Nosotros, por ejemplo, un punto que es importante: Myriam no es una compañera de nuestro partido, pero nosotros la defendemos porque creemos que es un éxito de todos nosotros. Porque ha sido nuestra última candidata a presidenta, porque es un éxito de todos tener una compañera ahí. Sabiendo que lo nuestro -y en esto coincidimos con los compañeros del PTS y con todos-, lo nuestro no es una construcción personalista, lo nuestro es una construcción colectiva, que hoy le puede tocar a Myriam, mañana le puede tocar a otro compañero. Que hay que defender el Frente, porque nos permitió llegar hasta acá, pero ahora necesitamos dar un paso más. Y necesitamos de todos para esto, así que vengan a nuestros actos para intercambiar con nosotros, vengan con sus opiniones, súmese a la militancia, porque estamos en una gesta que puede cambiar la Argentina y dar un primer puntapié para cambiar el mundo. Los convocamos a ser actores de este proceso, no solo a votarnos o a actuar desde una encuesta.