Escribimos estas palabras con el corazón hecho un puño. Nos ha dejado Mario Unda Soriano, el mejor de los nuestros.
Sin abandonar sus tareas militantes, su compañera Maritza Idrovo libró junto a Mario esa batalla final: implacable, cruel y desigual.
Fueron a decirle hasta siempre, en el Paraninfo Che Guevara de la Universidad Central del Ecuador, cientos de antiguos estudiantes, dirigentes sindicales y políticos, colegas docentes y académicos, dirigentes indígenas, artistas, militantes barriales, antiguos compañeros y compañeras de lucha; su familia y los militantes del MRT atravesados por el dolor de su partida.
Fue el homenaje y el reconocimiento generoso al intelectual orgánico de la clase trabajadora del campo y de la ciudad. Una expresión de la política de Frente Único en la acción en la que Mario creyó con firmeza, y un anticipo de su mirada estratégica sobre la necesidad de la unidad de quienes luchamos por el socialismo en el Ecuador, en América Latina y en el mundo entero.
Hubo muchas personas que no pudieron acompañarnos que nos han enviado su saludo y su cariño. Están en nuestros corazones.
Nacido en Argentina su primera infancia transcurrió en el barrio de Mataderos, de allí su amor por el “Nueva Chicago”, su asma tan del Río de la Plata, y ese acento nunca borrado por completo de su voz de barítono. Muy niño vino al Ecuador y fue golpeado profundamente por el rancio y feroz racismo que encontró contra los indígenas, que despertó una conciencia social que se transformó en la militancia revolucionaria de toda su vida.
Mario, “Marito” como le llamaban, fue de la generación que comenzó a militar en los años setenta. Muy joven se integró al MRT, fue parte de Democracia Socialista, y luego de la Refundación del MRT, que emprendimos por pedido de los compañeros Edwin Bedoya y Mesías Tatamuez, quienes cumplían así la resolución de un Congreso de la CEDOCUT.
Fue parte de la clase trabajadora, vivió de su salario de docente universitario y de investigador del Centro de Investigaciones CIUDAD. Trabajador incansable, profesor solidario, respetuoso, y generoso. Siempre dispuesto para una charla, para una reunión política, para una tarea militante; para su familia y para sus incontables amigos y conocidos.
Ha sido nuestro mejor propagandista. El que ha dado más charlas y cursos en sindicatos, en barrios, en comunidades indígenas y en universidades. Compañero indispensable en los talleres de análisis de coyuntura, en la identificación, descripción y caracterización de los fenómenos, de las tendencias y de las correlaciones de fuerza. Era un deleite escuchar a Mario. Combinaba, como muy pocos, el rigor teórico con la sencillez; fue un sociólogo marxista agudo para percibir las tendencias y para interpretar los datos de la realidad. Identificó muy pronto el carácter del correísmo; hace varios años advirtió el corrimiento de la conciencia social hacia la derecha y olfateó la presencia de los libertarios en el movimiento indígena. Debe ser también, nuestro compañero con más artículos publicados en revistas y en compilaciones. Como esos militantes socialistas y anarquistas de finales del siglo XIX amaba los folletos, y allí están quizá sus mejores trabajos.
Lector de “El Capital y “El XVIII Brumario de Luis Bonaparte”, de Lenin, de Rosa Luxemburgo, de Antonio Gramsci, y del Trotski de “La Historia de la Revolución Rusa”, de la “Teoría de la Revolución Permanente”, y del “Programa de Transición,” del que destacaba su enorme valor metodológico para trazar una política revolucionaria. Lector también de Mariátegui, y estudioso de la Revolución Boliviana a través de los trabajos de René Zavaleta. En sus últimos años orientó su preocupación teórica por la obra de Manuel Agustín Aguirre y su planteamiento del carácter del Ecuador como el de una sociedad “abigarrada”.
Hicimos “Buscando América” una revista política con la que enfrentamos los difíciles años noventa; luego la “R”, un medio digital que dirigió y quiso tanto, del que no hay un solo número sin un artículo suyo. Allí dimos una batalla ideológica y política implacable para caracterizar a la Revolución Ciudadana como un proyecto de modernización capitalista autoritario, incapaz de impulsar reformas estructurales y mucho menos cambios revolucionarios, y contribuimos al reagrupamiento de las fuerzas de una izquierda que en esos años recibió enormes golpes políticos y persecuciones. Escribió para “Correspondencia Internacional”, para “Tarea Urgente” y para la Revista “Ñaupa”, proyecto compartido con compañeras feministas y compañeros indígenas.
Lo despedimos con su camiseta del Che y con su camisa roja como mortaja. Nunca fue partidario del militarismo ni del foquismo, toda su militancia fue por el desarrollo de la organización y la conciencia de clase de los trabajadores. Compañero de sus asambleas, de sus huelgas, de sus movilizaciones y levantamientos, de sus vueltas y revueltas. Sin ilusiones ni sectarismo, combatió el abstencionismo y apoyó la participación de la izquierda y de los trabajadores en los procesos electorales.
Sin renunciar a la firmeza en la defensa de sus posiciones, Mario fue maravilloso en el trato con todas las personas. Amó intensamente la vida, la poesía, la novela negra y la música; a los niños, a los perros; los dulces, las golosinas, la buena comida. A la Liga Deportiva Universitaria. A sus hijos, a sus sobrinos, a sus padres, a sus hermanos, hermanas. A sus compañeras y compañeros.
Mario Unda Soriano dedicó su vida a la construcción de la herramienta política indispensable para la lucha por un gobierno de la clase trabajadora y por el socialismo; de allí su militancia en el MRT, primero en la Cuarta Internacional y en los últimos años en la Liga Internacional Socialista.
Lloramos tu partida. Hasta siempre, compañero.
MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO DE LAS Y LOS TRABAJADORES -MRT-
SECCIÓN ECUATORIANA DE LA LIGA INTERNACIONAL SOCIALISTA -LIS-
3 de julio del 2026





