En Jersón los drones rusos convierten las calles en zonas de cacería contra civiles. Frente a un método de guerra que busca sembrar terror, las redes anti drones aparecen como una defensa accesible. Desde Sarajevo hasta Gaza, la historia muestra como los agresores convierten a la población civil en objetivo. La solidaridad internacional puede contribuir a salvar vidas: redes de pesca donadas pueden transformarse en protección para quienes viven y trabajan bajo los ataques del imperialismo ruso.

Por Rubén Tzanoff

Un vendedor ambulante como objetivo

A principios de agosto, un video de la policía ucraniana documentó un hecho muy grave: un dron ruso pilotado en primera persona (FPV) persiguió y detonó para intentar asesinar a un vendedor ambulante desarmado en un mercado popular ubicado en el distrito de Tavriisk, en la región de Jersón, en el sur de Ucrania. Se trata de una ciudad bajo ataque constante debido a su cercanía con territorio ocupado y a las limitaciones de las defensas aéreas ucranianas.

Video publicado por La Vanguardia.

El hombre, que sobrevivió al ataque con heridas, se llama Yuriy y tiene 52 años. El dron que sobrevolaba la zona no tenía motivos para confundirlo: Yuriy no portaba armas ni participaba en maniobras militares. Como declaró el propio vendedor: “Tenía ajos, tomates, pimientos. No tenía móvil”. Yuriy, que pese a sus intentos de escapar del dron señala cómo “había como 200 metros al refugio. Igual algunos atletas pueden correr hasta allí. Yo no”.

No es un hecho aislado. Las fuerzas rusas utilizan drones en “ataques tipo safari” contra civiles, vehículos, transporte público y personal de emergencias casi diariamente.

Es un crímen de guerra, como hubo otros, por ejemplo en Bucha, que forma parte de una campaña rusa deliberada y sistemática para intimidar a la población civil.

Cabe recordar que desde el inicio de la guerra a gran escala en 2022 murieron más de 16.000 civiles ucranianos.

La cacería humana, adelanto de la barbarie

Durante el asedio de Sarajevo (1992-1995), las fuerzas serbias convirtieron la ciudad en un gigantesco campo de cacería humana. Desde las colinas y edificios que la rodeaban, sus francotiradores disparaban a civiles que salían a buscar agua, iban al mercado, caminaban por las calles, viajaban en tranvías y autobuses, asistían a funerales o simplemente llevaban adelante su vida cotidiana.

El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia estableció que no se trataba de hechos aislados ni de daños colaterales, sino de una campaña sistemática destinada a aterrorizar a la población civil. Uno de los casos probados fue el asesinato de Munira Zametica, una mujer de 48 años que el 11 de julio de 1993 salió de detrás de un puente para recoger agua en el río Dobrinja y fue asesinada por un francotirador. También fueron atacados niños mientras jugaban o caminaban por las calles.

En Gaza se documentaron casos horrorosos ejecutados por las fuerzas del ente sionista: civiles palestinos atrapados, heridos o intentando escapar convertidos en objetivos de una violencia de la que no pueden ponerse a salvo.

El caso de Hind Rajab, una niña palestina de cinco años es particularmente brutal: en enero de 2024 quedó atrapada durante horas dentro de un automóvil junto a familiares asesinados y pidió auxilio mientras permanecía herida y rodeada de cadáveres. La ambulancia de la Media Luna Roja que acudió a rescatarla perdió el contacto y sus dos tripulantes murieron; doce días después fueron encontrados los cuerpos de Hind, sus familiares y los paramédicos. En agosto de 2026, el propio ejército israelí reconoció que sus tropas habían disparado contra el automóvil y anunció una investigación penal.

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Defensa con todos los medios al alcance

En Jersón y en otras zonas ucranianas próximas al frente, las redes anti drones se convirtieron en una medida de protección frente al uso intensivo de drones rusos contra vehículos, peatones y rutas de abastecimiento. Se instalan corredores de grandes redes sobre calles y carreteras, formando “túneles” destinados a dificultar los ataques.

La carretera de entrada desde Mykolaiv llegó a estar cubierta prácticamente de extremo a extremo. A finales de 2025 ya se habían colocado 534 kilómetros de protección antidrones en siete regiones: Donetsk, Dnipropetrovsk, Zaporiyia, Jersón, Sumy, Járkiv y Kiev.

La enorme disparidad de fuerzas militares entre los agresores y los agredidos reafirma el reconocimiento al derecho de Ucrania a defenderse con todos los medios a su alcance.

Es indispensable la solidaridad de los trabajadores

El 24 de agosto, día de la Independencia de Ucrania, en las inmediaciones de la Fuente Mágica de Montjuïc, Barcelona; se realizó una intervención bajo el lema “Detengan el safari humano, salven a Kherson”, para que nadie permanezca ajeno a estos crímenes de guerra.

El Convoy Internacional de Solidaridad a Ucrania no es ajeno a esta dramática y cruel realidad. Por eso organiza su misión desde distintos puntos de la Unión Europea a Ucrania intentando conseguir redes para trasladar a Ucrania, entre otros apoyos logísticos.

Las organizaciones vinculadas a la pesca, los sindicatos de pescadores y portuarios pueden cumplir un gran rol solidario, proporcionando redes en desuso para darles una segunda vida: salvar vidas en Ucrania.

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