Compartimos a continuación la editorial de Alejandro Bodart, coordinador de la Liga Internacional Socialista y dirigente del MST en el Frente de Izquierda Unidad, publicado en Revolución Permanente Nº 11, la revista teórico política de la LIS, sobre la situación actual de la izquierda revolucionaria en Argentina. Puedes adquirir la edición completa en forma digital aquí.
En un mundo donde la extrema derecha logró avanzar y llegó al gobierno en muchos países, incluido Estados Unidos, es importante detenerse y analizar el caso argentino. Porque el ascenso al poder del ultra reaccionario Milei, niño mimado de Trump, lejos de consolidarse está en pleno declive y provocó una polarización social de tal magnitud que terminó debilitando a la oposición burguesa que ha sido su cómplice y fortaleciendo de manera inédita a la izquierda revolucionaria.
Hoy en Argentina se está comenzando a escribir un capítulo muy importante de la larga marcha por lograr un país y un mundo gobernado democráticamente por las y los trabajadores, donde disfrutar integralmente de la vida y la naturaleza no sea un privilegio para pocos sino un
derecho de todos. ¿Es posible? ¿Cómo lo hacemos realidad? ¿Qué tareas son urgentes? Responder a estos y otros interrogantes es crucial en este momento y el debate tiene que interpelar no solo a la izquierda argentina, sino también a las fuerzas revolucionarias internacionalistas.
La llegada al gobierno de la ultraderecha en Argentina a fines del 2023 fue parte de un fenómeno de alcance internacional, aunque con particularidades locales. El experimento libertario criollo le dio impulso a una retórica violenta y un ajuste brutal, acompañado por un sometimiento y entrega de los recursos del país al imperialismo norteamericano como nunca se había visto, superior incluso a las “relaciones carnales” con EE.UU. que impulsó el PJ1 en la década del 90. Hoy ese proyecto tiene un rechazo superior al 65% de la población, pero sería un error darlo por muerto. Las ultraderechas vinieron para quedarse. Son una expresión de la crisis capitalista y se alimentan de la decepción con las variantes populistas y reformistas. En Argentina, mientras la alternativa electoral a los libertarios sea el peronismo, hay chances de que Milei sea reelecto en 2027. Para derrotarlo hay que lograr una movilización nacional de envergadura y seguir fortaleciendo a la izquierda revolucionaria.
Otro dato trascendente de la situación argentina es la enorme crisis de quienes han sido la dirección política y sindical del movimiento obrero durante los últimos 80 años, el peronismo. Este movimiento burgués, que ha sido un verdadero frente popular en forma de partido e inculcado la conciliación de clases durante décadas, está fragmentado en varios pedazos y sin programa alternativo al de Milei. Sus gobernadores y parte de sus senadores y diputados han acompañado las medidas más reaccionarias del gobierno. Quieren que éste haga el trabajo sucio que les pide el FMI para no tener que hacerlo ellos si vuelven al poder. Los dirigentes sindicales peronistas han sido cómplices y han dejado pasar el ajuste, la entrega de recursos y soberanía y una reforma laboral esclavista. Todo esto, sumado al desastre del gobierno peronista de Alberto Fernández que le abrió la puerta a Milei, ha provocado la ruptura de franjas enteras de trabajadores y sectores populares y que un sector se vuelque hacia la izquierda. De aquí a las elecciones, el PJ intentará presentar una candidatura única, aunque no es seguro que lo logren, y apelar al “voto útil para sacar a Milei”, presentándose como si fueran los únicos que pueden hacerlo y así frenar el avance de la izquierda. Dependerá del ritmo que tome la lucha de clases los próximos meses y de la actuación de los revolucionarios que tengan éxito o no, pero la crisis estructural con su base social no se detendrá.

UN GIRO A IZQUIERDA MUY PARTICULAR
El deterioro de Milei y la radicalización política que genera en franjas enormes de la sociedad, la profunda crisis que atraviesa al peronismo y la existencia desde hace varios años del Frente de Izquierda y los Trabajadores Unidad (FIT-U)2, que viene siendo la única oposición real al gobierno, es lo que explica el ascenso vertiginoso de la izquierda que estamos presenciando. Con niveles nunca vistos de simpatía y sectores de masas que la comienzan a ver como opción de gobierno.
Internacionalmente estamos viendo otros procesos de giro a izquierda: en Nueva York el triunfo de Zohran Mamdani, en Alemania la recomposición de Die Linke o la posibilidad que estuvo planteada en Inglaterra con Your Party, frustrada por sus dirigentes. Lo inédito de Argentina es que la izquierda que se está fortaleciendo, a diferencia de las direcciones reformistas que acabamos de nombrar, se reivindica socialista revolucionaria, tiene origen en el trotskismo y un programa orientado a la toma del poder y la instauración de un gobierno de las y los trabajadores.
Nada de esto es casual. Argentina es uno de los países con más tradición del trotskismo y donde hace décadas se logró superar política y organizativamente a las distintas variantes de la izquierda reformista, incluidas las estalinistas. Por eso no es la primera vez que, frente a crisis agudas del peronismo, a la izquierda revolucionaria se le presenta la oportunidad de intentar conquistar influencia orgánica de masas y postularse como opción de gobierno. En la década del 80 se fortaleció el Movimiento al Socialismo (MAS), que llegó a ser hegemónico en la vanguardia obrera y estudiantil, organizó unos 15 mil militantes y se transformó en el partido trotskista más grande del mundo. La muerte de su fundador, Nahuel Moreno, en enero de 1987 y el fraccionamiento fratricida de la dirección que lo sucedió junto con una serie de errores teóricos, políticos y metodológicos en medio de cambios enormes en la situación mundial llevó a que esta organización implosionara en 1992. Unos años después, a fines de 2001, el estallido revolucionario conocido como Argentinazo hizo emerger como figura destacada a Luis Zamora, antiguo diputado del exMAS convertido al horizontalismo y bajo la influencia de las ideas de John Holloway, quien llegó a tener la simpatía de franjas enormes del movimiento de masas. Otra oportunidad enorme desaprovechada por un grupo que se negó a organizar a los miles que le seguían, que tuvo una política profundamente personalista y sectaria hacia la izquierda orgánica que se ofreció a acompañarlo y que conscientemente rechazó postularse a la presidencia pese a ser el político con más simpatía entre las masas de aquel momento. El vacío que dejó al abstenerse de la disputa que estaba planteada facilitó que emergiera el kirchnerismo y que el peronismo se recuperara.
La actual es la tercera oportunidad que se presenta desde la caída de la dictadura. La compañera Myriam Bregman, candidata presidencial del FIT-U en 2023 donde se alcanzó el 2,69% de los votos, aparece hoy, 3 años después, entre los tres dirigentes con mejor imagen positiva del país y en las encuestas que miden intención de voto llega a tener hasta un 14%. Porcentajes muy superiores a los otros momentos de auge de la izquierda revolucionaria. Pero como hemos visto en el pasado, las oportunidades no duran para siempre y dependen de una orientación política correcta para que no se diluyan.
LA DISPUTA POR EL GOBIERNO Y EL PODER
Si la izquierda responde a la altura de la responsabilidad que comienza a tener no podemos descartar que pueda seguir creciendo. Hoy ya es una alternativa de gobierno para una franja de masas. Si se lograra transformar la simpatía en una fuerza organizada de decenas o cientos de miles, podría transformarse en una alternativa de poder y ayudar a comenzar a construir una nueva institucionalidad, ganando la dirección de sindicatos, comisiones internas, coordinándolos y fortaleciendo el surgimiento de nuevos organismos democráticos de la clase trabajadora. Este es el desafío que está planteado y la importancia estratégica del debate que cruza a la izquierda revolucionaria del país.
El giro a izquierda que presenciamos se da sin que haya todavía una irrupción masiva del movimiento de masas, aunque crece la bronca y algunos procesos que se desarrollan son un anticipo de lo que vendrá. Hoy no podemos predecir cuándo estará planteada la posibilidad de un estallido revolucionario como el que acaba de ocurrir en Bolivia. ¿Puede suceder antes de las próximas elecciones presidenciales de octubre de 2027? ¿Se dará después o hay pocas posibilidades de que se produzca a mediano plazo? ¿Sería posible que el detonante del mismo fueran las próximas elecciones si la izquierda hace una excelente elección? No lo sabemos. Pero es evidente que los avances en la conciencia que estamos presenciando, de continuar desarrollándose, tarde o temprano se trasladarán a lascalles. Esa situación tiene que encontrar a la izquierda preparada para intervenir y disputar el gobierno y el poder, comenzando a organizarse ya mismo con ese objetivo.
Hay luchas importantes pero aisladas. Una tarea que estamos desarrollando en común el MST y el PTS es tratar de coordinarlas en las distintas regiones del país, con un primer objetivo ambicioso de lograr una multitudinaria Marcha de la Bronca3 en Plaza de Mayo y todas las plazas del país en septiembre, a la cual esperamos que se sumen el resto de la izquierda y todas las organizaciones obreras y populares que estén dispuestas a enfrentar en serio al gobierno.
Pero junto con esto el debate de fondo es cómo construimos un nuevo movimiento o partido que nos permita organizar no solo a los militantes actuales de los partidos del FIT-U, sino a una parte significativa de los millones que quieren que la izquierda gobierne. Sin una organización de este tipo es imposible disputar el poder. Hoy ningún partido del FIT-U es hegemónico en la vanguardia y puede por sí solo organizar a las decenas de miles que hacen falta organizar antes de que la oportunidad desaparezca. Por eso es un error autoproclamarse y no tener una orientación para encarar en común con aquellos que estén dispuestos a salir de su zona de confort, la transformación del FIT-U de un frente meramente electoral a una organización que centralizadamente dispute en todos los terrenos.
El debate sobre cómo aprovechar la oportunidad abierta y las diferencias que se están manifestando han puesto en tensión al Frente. Esto se está combinando con otro debate crucial: cómo deben intervenir los revolucionarios en el movimiento obrero y las luchas en curso. La orientación desastrosa de PO en la importante lucha de FATE4, donde aplicó su sectarismo histórico y avala métodos patoteriles y burocráticos ajenos a la tradición de la izquierda revolucionaria, ha profundizado la crisis5.
Desde el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), sección argentina de la LIS, defendemos la continuidad del FIT-U, pero la realidad viene demostrando que así como viene funcionando no sirve para enfrentar los nuevos desafíos que tenemos por delante. Para seguir jugando un rol positivo debe evolucionar y superar sus debilidades más evidentes. En este nuevo número de Revolución Permanente desarrollamos varias propuestas para lograrlo.
Invitamos a todos aquellos que compartan nuestros puntos de vista a sumarse al MST y a nuestras agrupaciones sindicales, sociales, ecosocialistas, de derechos humanos o juveniles como La Zurda, para darle más fuerza a nuestros planteos y evitar que la oportunidad histórica que está planteada se desaproveche.
- El Partido Justicialista (PJ) es el nombre legal del movimiento peronista.
- Integrado por nuestro partido el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), el Partido Obrero (PO) e Izquierda Socialista (IS).
- Concebida como una gran manifestación política y social, con las principales figuras de la izquierda y de las luchas más importantes al frente, que sirva para postular una salida desde la izquierda a la crisis que vive el país.
- Principal fábrica argentina de neumáticos.
- Esta situación se ha manifestado en las elecciones municipales convocadas para noviembre en Bariloche, una ciudad turística del sur del país, donde el FIT-U se presentará en dos listas: una del frente PTS-MST y otra de PO-IS







